35 de 46 usuarios han encontrado esta crítica útil.
A veces, cuando leo críticas en los periódicos y revistas sobre ciertas películas, no deja de sorprenderme lo agudos y listos que son la mayoría de críticos especializados y lo limitado que puedo llegar a ser yo con mis valoraciones. Es lo que me ocurre con "El niño de la bicicleta". Yo no le doy más vueltas al asunto y en mi simpleza la califico como una película sin fuerza, sin alma, sin chispa. Valoro mucho las magníficas interpretaciones de Cécile De France y de Thomas Doret, y con eso me quedo. En cuanto al final de la película, como en el cine de hoy en día todo vale, pues... vale cortarla cómo y cuándo al director o directores de turno les de la gana.
Sin embargo, los críticos 'de verdad' ven en ella una película magistral, una lección de cine, un gran ejercicio de concisión narrativa (sí, sobre todo en su final) etc, etc, etc... A mí me parece que ven más de lo que hay, pero en fin.
Es cierto que los Dardenne no caen en la sensiblería; son secos, cortantes. No hay concesiones de cara a la galería (de hecho no paran de marearnos con sus movimientos de cámara). Pero la galería exige un producto completo, no a trozos. Y exige, sobre todo, no salir de la sala con la sensación de que le han escatimado algo.
11 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Magnífica y desconocida película de un director injustamente olvidado que ya nos entusiasmó con la afamada y divertidísima "Confidencias a medianoche".
"El secreto de Convict Lake" cuenta la historia de un grupo de presos que acaban de fugarse de la cárcel y, huyendo de los federales, se adentran en las peligrosas montañas nevadas. Los perseguidores los darán por muertos sin saber que han conseguido llegar a un pequeño poblado habitado sólo por mujeres.
Como los grandes maestros a Michael Gordon le bastarán unas leves pinceladas para dibujar la personalidad de cada uno de los protagonistas. Son gestos miradas o palabras que reflejan toda la angustia vital de los personajes. Y esas angustias y tensiones no podrán ser contenidas y terminarán estallando en el pequeño poblado montañés.
La película tiene un comienzo y un desarrollo fascinante. La lástima es que decae un poquito al final, como si Gordon se hubiese asustado de la brillantez y profundidad de su obra. La fotografía es espléndida, la puesta en escena impecable, correcto su guión y excelentes las interpretaciones de Ethel Barrymore, Ann Dvorak y Zachary Scott.
En definitiva, Gordon nos sumerge de lleno en el poblado nevado con apenas una decena de cabañas y lo cierto es que no nos apetece salir de allí.
11 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Con "Al este del edén" no sólo nace el mayor y más longevo icono que ha dado el cine sino que, además, ese icono, se nos revelaría como uno de los mejores actores del mundo: James Dean. Vaya por delante, que toda la parafernalia de marketing montada en torno a su figura ha dejado, lamentablemente, en un segundo plano, la calidad, el talento y la angustia vital del actor.
"Al este del edén" se desarrolla en dos localidades de la California de 1917 y cuenta la historia de dos hermanos que se disputan el amor de su padre y el de la novia de uno de ellos, con el estallido de la segunda guerra mundial como telón de fondo. Kazan, en la plenitud de su carrera, dirige con mano firme esta obra maestra en la que destaca, por encima de todo, la dirección de actores. Saca lo mejor de todos ellos y James Dean nos ofrece un manual interpretativo del Actor's Studio y lo adereza con gotas -bueno,con chorros- de un talento extraordinario.
Nunca he visto a nadie actuar como James Dean. Es prodigioso cómo camina, cómo mira, cómo gesticula. La cámara estaba enamorada de él. Hay dos escenas (Cal, en la comisaría, mirando de reojo una foto de sus padres, termina abanicándose con ella y Cal yendo a recoger su dinero, ante la respuesta de su amigo de que tiene que volver mañana, Cal contesta:"muy bien, dormiré aquí" y, se tumba en el banco de la entrada) repito, estas dos escenas nunca lograré entender cómo se pueden interpretar con esa naturalidad teniendo una cámara delante.
En fin, el resto de actores también están soberbios: Jo Van Fleet, Julie Harris, Raymond Massey, Burt Ives.
Cuantas más veces veo esta obra maestra de Kazan, más pienso que James Dean ha sido el mejor actor de todos los tiempos.
Entre los años 1955 y 1965 se hicieron en España notables películas. Supongo que, por razones políticas, de una parte, y, de otra, por razones (incomprensibles para mí) que elevaban a los altares cualquier cine europeo que no fuera español, se menospreció de manera bastante rastrera un cine patrio, que, con escasos medios logró, sin embargo, resultados más que dignos. Películas conocidas como "Distrito Quinto", "Atraco a las tres", "Muerte de un ciclista" o "La gran familia" y otras menos conocidas, no merecen ni mucho menos, esa sonrisa compasiva de los "grandes críticos" que, eso sí, babeaban con los bodrios de Antonioni o los tostones de Bresson.
"Usted puede ser un asesino" cuenta la historia de dos amigos que tras despedirse de sus mujeres (éstas van a pasar el fin de año a una casita de campo) se disponen a pasar una noche de juerga con alcohol, música y dos espléndidas 'señoritas'. Sin embargo, la noche de juerga se convertirá en un caos absoluto debido a la llegada del Señor Dupont que pretenderá hacerles chantaje.
La película tiene un comienzo más bien flojo que no augura, en absoluto, la mascarada dinámica e ingeniosa que nos vamos a encontrar en su desarrollo posterior. En un escenario absolutamente teatral, situaciones rocambolescas, agudos diálogos, golpes de efecto, interrogatorios desternillantes, se suceden sin descanso. Todo ello, con unos intérpretes muy teatrales y en su plenitud, aunque el gran Alberto Closas y la 'alocada' Amparo Soler Leal destacan sobremanera.
José María Forqué nos regala una interesante y divertida Comedia negra sacando el máximo partido de unos espléndidos actores y, anticipando ya, que iba a ser en la Comedia donde nos regalaría su obra maestra "Atraco a las tres".
Aquí estamos con otro de los cinco GRANDES de la historia del cine. Conviene no olvidarlos: Capra, Hawks, Wilder, Wyler y Ford. Ellos son los responsables de que, durante dos horas, seamos los tipos más felices de la tierra. Más felices y más soñadores. Y ojalá...más creativos y mejores personas.
"Río Rojo" cuenta la historia de Tom Dunson y de su hijo adoptivo Matt Garth. Tras la guerra de Secesión y sin mercado para su ganado, padre e hijo deberán conducirlo en un largo trayecto hasta río Rojo. Durante el viaje se producirán duros enfrentamientos entre Tom y el resto de componentes de la caravana, incluido su hijo Matt.
En "Río Rojo" Hawks va anticipando cada una de las características que se convertirán en señas de identidad para western posteriores: Acción, humor, análisis psicológico de los personajes, triunfo del grupo y fidelidad a la amistad.
El personaje de Tom Dunson tiene que abandonar sus posesiones para arriesgar su ganado en un largo viaje del que nadie ha conseguido salir bienparado. Sí, durante el camino cambia. Se hace más duro, incluso cruel. Y mientras tanto Matt va madurando, fortaleciéndose y reflexionando. Y esa reflexión, será muy importante en sus decisiones futuras. Y también lo será para el padre, pero sólo cuando consiga descansar, frenar ese ritmo que se ha impuesto de esfuerzo y angustia.
Extraordinaria fotografía en blanco y negro y extraordinario uso de los espacios abiertos. Impecable puesta en escena logrando el intimismo necesario en cada secuencia. Correcto guión aunque flojea al final y sobresaliente, como siempre en Hawks, dirección de actores, con soberbias interpretaciones de Wayne, Clift y Brennan.