Críticas De: Avellanal

5,7
Media votos
2562
Películas valoradas
16
Críticas
0
Listas
avellanal Paraná - Argentina

Ordenadas por:
16 críticas (Ver todas por título) Página: 1
1 2 3 4 >>
Su valoración: Buena
15 de Febrero de 2009
15 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Cuando se estrenó, "The Thing" –que es un remake de "The Thing from Another World", filme producido por Howard Hawks en 1951–, estuvo condenado a permanecer a la sombra de "E.T.", de Steven Spielberg. Si bien existía en ambas películas el denominador común de la presencia determinante (a los fines argumentales) de organismos no humanos; en esencia, se trataba de dos propuestas radicalmente antagónicas; y, como era de esperar, en términos comerciales, la simpática criatura creada por Spielberg terminó imponiéndose con holgura.

Con el correr de los años, sin embargo, la producción que nos ocupa, ha sido objeto de reivindicaciones varias, hasta alcanzar el siempre dudoso status de película de culto. Si habría que bucear en la historia del cine, a fin de encontrar un antecedente preciso, solamente deberíamos retroceder unos pocos años, hasta 1979, y allí hallaremos la cinta que guarda mayor afinidad con ésta de Carpenter: "Alien", de Ridley Scott. En ambas, el núcleo de la trama es idéntico: un reducido grupo de personas aisladas –en una nave espacial, en una estación antártica–, que irán pereciendo una a una con el transcurso de los minutos, se enfrentan a una terrible presencia extraterrestre que les acecha, a la par que dicha entidad no humana precisa de otros seres vivos para perpetrar su especie; y su proliferación, en caso de trascender el remoto ambiente claustrofóbico, provocaría la extinción de la raza humana.

El comienzo resulta efectivo porque, a partir de la punzante banda sonora del maestro Ennio Morriconne, la ausencia de diálogos y la preponderancia del resplandeciente paisaje blanco polar, la situación que se desarrolla –un perro que intenta escapar a los disparos que le efectúan desde un helicóptero– deja desconcertado al espectador, que tardará algunos minutos en comprender el porqué de tal comportamiento.

La disolución de la entidad física de la amenaza encarnada en ese monstruo extraplanetario es otro de los aciertos del director, puesto que, a contramano de lo que abunda en el género del terror, esto es, lo explicito –no exento de lo grotesco–, en "The Thing" lo que realmente inquieta es que no sabemos ante quién ni ante qué nos enfrentamos, dado que el pánico lo causa lo innombrable, lo irrepresentable, lo no explicitado, lo que no tiene una apariencia física permanente, sino que posee la característica de imitar el aspecto de toda forma de vida posible.

¿Obra maestra del género? Por supuesto que sí. No tendrá la importancia capital de prodigios cinematográficos, como "The Exorcist" o "The Shining", pero películas de este calibre, con una concepción diferente del terror y una elaboración esmerada de los personajes y los aspectos técnicos, son precisamente las que escasean por estos tiempos de mediocridad, en que parecería que con la disección de un par de vísceras, que luego vuelan por los aires, alcanza. De hecho, ni siquiera el mismo Carpenter ha logrado a posteriori, superar ésta, su obra cumbre.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película) Ver todo
avellanal
¿Le ha resultado interesante y/o útil esta crítica?:
SI
NO
  (información)
 
Su valoración: Interesante
6 de Enero de 2009
12 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Sopesando en la balanza, virtudes y negligencias, he concluido que "Zodiac", la nueva película del renombrado David Fincher, si se aprecia con serenidad y se evalúa en abstracto, vale la pena. Es necesario comenzar advirtiendo que quien, al enterarse de las particularidades del guión, espere encontrase con un thriller en la línea de "Seven", se va a llevar una soberana decepción. Fincher le da una interesante vuelta de tuerca a la forma de narrar la historia, con viraje de protagonismos incluidos, dotándola de una estructura compleja que se aleja radicalmente de los tópicos que circundan a los filmes sobre asesinos seriales.

A diferencia de la aclamada película que protagonizan Brad Pitt, Morgan Freeman y Kevin Spacey, en "Zodiac", los factores vertiginosos y efectistas brillan por su ausencia; particularidad que no debería ser considerada necesariamente como una deficiencia. El problema, en todo caso, radica en las fases de recargada densidad que posee la descripción del proceso investigativo, profundizando de modo innecesario en datos y pistas que, luego se comprobará, resultan superfluas a todas luces. Ergo, es bastante evidente que el director se extendió en el metraje más de lo debido, sumiendo a su obra en una pantanosa atmósfera de monotonía, que acaba por entretener sólo de a ratos y, por ende, como producto final, nunca consigue levantar vuelo.

Con todo, hay aspectos técnicos que merecen cerrados aplausos, como la incisiva banda sonora, a cargo de David Shire (el mismo de "The Conversation" y "All the President’s Men"), sustentada en instrumentos de cuerda, y que traduce con categoría el clima de desesperación y sobresalto que se respiraba en San Francisco por aquellos años en que se sitúa históricamente la narración. Por otro lado, destaca la ambientación, con una especial mención a los tonos oscuros que caracterizan a una fotografía impecable, que me instaló automáticamente en la década del setenta, en un estilo parecido a lo visto hace poco en "Munich", de Spielberg.

Las actuaciones, en general, constituyen el otro punto fuerte del largometraje. A la labor siempre solvente de Robert Downey Jr., se le adiciona un correcto protagónico de Jake Gyllenhaal, que no deslumbra pero cumple, y un óptimo desempeño por parte de Mark Rufallo. Con este tridente actoral, el ritmo harto cansino de la película pasa un poco –sólo un poco– más desapercibido (que tampoco Gyllenhaal es Dustin Hoffman, queda claro).

Lo dicho: un thriller estimable en su conjunto (se agradece observar un producto que se aparta de los cánones vigentes), más allá de sus notorios altibajos, con una estructura que se podría asimilar a las clásicas películas del género (aunque hoy en desuso), y que queda muy por encima de la irregular "Panic Room", pero que no trascenderá del modo en que lo hizo "Seven". Me da la sensación que Fincher posee un caudal de talento considerable, pero que aún no ha terminado de saberlo aprovechar.
avellanal
¿Le ha resultado interesante y/o útil esta crítica?:
SI
NO
  (información)
 
Su valoración: Pasable
29 de Noviembre de 2009
7 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil.
La reciente "Orphan", del director Jaume Collet-Serra (catalán, aunque afincado en Hollywood hace muchísimo) constituye una nueva visita a esta suerte de sub-género de niños maléficos dentro del cine de terror. Se nos introduce en la vida de un matrimonio que no atraviesa su momento más feliz: acaban de perder un bebé, y los traumáticos recuerdos vuelven en pesadillescas sombras para Kate, acosada además por los fantasmas del alcoholismo. Los dos hijos de la pareja parecen no poder ocupar el vacío que la pérdida generó en esa mujer laboriosamente interpretada por Vera Farmiga, a tal punto que ésta convence a su marido de concretar una adopción que indemnice su apetito maternal. La niña adoptada, el elemento intruso en un cuadro familiar de por sí cargado de imperfecciones y ajeno a los estereotipos que son moneda corriente en la meca del séptimo arte, viene a convertirse en la razón de ser del filme. Tras sus talentos artísticos, sus impecables vestidos añejos y distinguidos modales, la pequeña huérfana esconde un secreto que sólo se revelará en el último tramo del metraje, volviendo (un poco) menos previsible una película que, ¡oh, paradojas!, luego de un inicio prometedor comienza a hacer agua narrativamente por los cuatro costados.

Y es una pena, porque la ambigüedad preliminar que contribuía a la construcción de una atmósfera malsana, se diluye entre clichés y golpes de efecto incorporados para meter algún que otro imaginable susto en el espectador; especialmente por medio de la introducción de un elemento visual repentino y sorpresivo, antes fuera del plano, como único fundamento del sobresalto. Éste recurso, del cual el moderno cine de terror made in Hollywood y sus derivados, viene haciendo uso y abuso, fue plasmado por vez primera en "Cat People", de Jacques Tourneur. Cuando una película de terror tan sólo es capaz de crear algún sacudimiento a través de un sonido estrepitoso conjugado con la aparición inesperada del marido de la protagonista detrás del espejo en el cual ella se contemplaba, indudablemente estamos en problemas. Echar mano del bus effect de vez en cuando no es una herejía cinematográfica ni mucho menos, pero utilizarlo como justificación de una cinta de dos horas de duración, equivale a caer en lo sencillo y seguro, a no correr ninguna clase de riesgos (como antítesis cercana vale mencionar esa maravilla sueca titulada "Déjame entrar").

En definitiva, profundizando en la disputa psíquica entre madre e hija adoptiva, o bien adoptando un tratamiento menos superficial del enfermizo universo de Esther, de los motivos a los que obedece el estancamiento en su evolución, "Orphan" podría haber sido un memorable largometraje de terror psicológico al mejor estilo del primer Roman Polanski. En vez de eso, Collet-Serra optó por hilvanar una sucesión de lugares comunes propios del cine industrial y de este modo engrosar la inacabable lista de films vacíos de originalidad y contenido.
avellanal
¿Le ha resultado interesante y/o útil esta crítica?:
SI
NO
  (información)
 
Su valoración: Buena
9 de Enero de 2009
6 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil.
La historia del cine es pródiga en cuanto a grandes películas cuyos protagonistas son varones travestidos; algunos por conveniencia (como Tony Curtis y Jack Lemmon en "Some Like Hot"), otros por puro gusto (como Tim Curry en "The Rocky Horror Picture Show"). Neil Jordan, quizá uno de los cineastas europeos con mayores pergaminos en las últimas décadas, ha contribuido, con "Breakfast on Pluto", a engrosar esa curiosa lista en la que se conjuga travestismo con calidad cinematográfica.

Al igual que en la renombrada "The Crying Game", el director elige como ambiente narrativo la Irlanda del Norte de los primeros setenta, aunque a diferencia de aquélla película, en "Breakfast on Pluto" el tono general está drásticamente alejado de la solemnidad. Se trata de la maravillosa y surrealista historia, entre trágica y cómica, del joven Patrick "Kitten" Braden: un ser inocente y frágil, pero al mismo tiempo, dotado de un corazón inmenso y de una valentía para sobreponerse a las adversidades rayana en el heroísmo. Patrick fue abandonado de bebé por su madre y criado por una mujer que nunca logró aceptar sus tempranas inclinaciones diferentes. Recibió maltratos en el rígido colegio católico al que asistía, y cansado de la incomprensión en torno a su identidad sexual, decidió escaparse del opresivo núcleo que lo envolvía, para emprender un viaje sin destino fijo, aunque con la esperanza de hallar a su progenitora. Lo antedicho puede llevar a pensar que estamos frente a un film melodramático, con tintes ásperos y graves, pero nada más alejado de la realidad, puesto que Jordan otorga a la historia un carácter delirante y lúdico.

El tono simpático, sin embargo, se desprende principalmente del hecho de que Patrick no es un travesti conflictuado, sino todo lo contrario. Su periplo recorre diversos senderos, y en muchos de ellos suele salir lastimado, tal vez a causa de su ingenuidad, pero también por su completa falta de egoísmo, por su desprendimiento absoluto y su necesidad de brindarse al otro. La actuación de Cillian Murphy, dando vida a este risueño ser, sólo es digna de cerrados aplausos: mejor, imposible.

La historia, además de ser comentada por algunos pájaros (un recurso un tanto curioso), guarda estrecha vinculación con la exquisita banda sonora que se sucede durante las más de dos horas de duración, cobrando una importancia diametralmente mayor que en la generalidad de las películas, hasta el punto de relegar en significación a muchos diálogos. Así es que escuchamos a T-Rex, Buffalo Springfield y Van Morrison, entre otros artistas.

En definitiva, un retrato vivaz y alegre, sin caer en clichés, sobre cómo enfrentar el inconveniente de ser diferente en medio de un entorno hostil y conservador a ultranza. Con un ritmo argumental compacto, que prácticamente no decae en ningún momento y dividida en 34 episodios, "Breakfast on Pluto" me parece, junto con "The End of the Affair", el trabajo más sólido de un director ya de por sí muy consistente.
avellanal
¿Le ha resultado interesante y/o útil esta crítica?:
SI
NO
  (información)
 
Su valoración: Interesante
16 de Junio de 2012
3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Situándonos en el contexto, John Carpenter venía del furibundo fracaso que en 1986 había significado "Big Trouble in Little China", una curiosa incursión por el género de aventuras con la presencia siempre en versión ruda de su actor fetiche Kurt Russell, aunque sin conseguir los mismos dividendos cosechados en "The Thing". Con la película que nos ocupa quiso, en consecuencia, retornar a la senda que siempre le había tributado más satisfacciones: el terror, además desligándose en parte de los fórceps a su libertad creativa que le imponían los ejecutivos de los grandes estudios.

"Prince of Darkness" es, al menos desde su planteo argumental, uno de los filmes con mayor dosis de elementos sobrenaturales que yo haya visto de Carpenter, un director que ha dado muestras suficientes de moverse como pez en el agua dentro del género fantástico: todo comienza, apenas se inician los créditos y esa melodía inquietante y monótona compuesta por el propio director, con la muerte (presumiblemente por causas naturales) de un sacerdote perteneciente a una antigua secta del catolicismo denominada La hermandad del Sueño, al que una monja halla antes de concretarse una entrevista pautada con un cardenal. Entre sus pertenencias, encuentran un diario y un pequeño cofre que contiene una llave que oficia de enlace para ingresar a unos pasadizos subterráneos dentro de una antiquísima iglesia. Aquí entra en acción el sacerdote que interpreta un viejo conocido de todos los fans del terror, Donald Pleasence; descubre oculto entre esas bóvedas un enigmático tubo-altar en cuyo interior reposa un líquido verdoso que no viene a ser otra cosa que la esencia misma del Mal. En otras palabras, Satanás –que ha sido corporizado de todas las formas imaginadas por la literatura y el cine, al tratarse de una entidad suprasensible que puede variar su apariencia– se manifiesta en esta historia a través de una esencia muy concreta y tangible, dejando de lado toda conceptualización espiritual.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película) Ver todo
avellanal
¿Le ha resultado interesante y/o útil esta crítica?:
SI
NO
  (información)
 
1 2 3 4 >>
FA en Facebook | FA en Twitter | Preguntas más frecuentes | Politica de privacidad | Ir a Versión Móvil
© 2002-2013 Filmaffinity - Movieaffinity   Todos los derechos reservados.