A comienzo de la revolución francesa de 1789, en medio del desconcierto, un enmascarado ataca y a las autoridades revolucionarias. La policía cree que se trata del conde de Saint Preux [Delon] y en una emboscada le marcan en una mejilla. Por fortuna el conde tiene un hermano gemelo y es éste el que asistirá a la reunión de la nobleza para obtener información sobre un destacamento mercenario contratado por el rey ante el peligro que corre su vida y su familia. Saint Preux, apoyando a un grupo de republicanos desmadrados, vuela un puente con pólvora robada y consigue que los mercenarios no entren en París. A todo esto hay de por medio una hermosa [Virna Lisi] casadera que ha dejado plantado a su novio en el altar y está por todos los huesos de Saint Preux o de su hermano gemelo, que para el caso tanto monta.
Comedia de entretenimiento de ambiente histórico. No se puede ver con ojo crítico porque te cabrea al instante. Nada del otro mundo, simpática con el aliciente de ver juntos a Delon, la Lisi y Adolfo Marsillach, que en su vida se la ha visto más gorda.
Lee Arnold [Mitchum] es un buscavidas en la frontera de Méjico-USA cuando está en pleno desarrollo el desconcierto de la revolución que estalló en 1910 y que tuvo al país completamente dividido. Arnold pasa la fronteras traficando con armas para los antirrevolucionarios [coloraos] que se debaten en sus últimas posiciones en el norte. Pero, después de librarse de ser ejecutado por el terrible comandante Fierro [Bronson] decide colaborar con su avioneta para Villa [Brines]. El pueblo tomado por los colorados vuelve a ser retomado por la caballería del coronel Villa. Pero en la toma de la ciudad de Chupadero se advierte claramente la desavenencia de Villa con el general Huertas [Herbert Lom]. Villa visita, entonces, en la capital al presidente Madero para advertirle que Huertas es un traidor y el presidente le pide que sea disciplinado. En Chupadero, Pancho Villa entra en acción y comprueba en carnes propias que Huertas está decidido a eliminarlo. Incumple las órdenes de ataque y emplea la avioneta del gringo. Vence pero Huertas lo detiene y está a punto de fusilarlo. Una orden oportuna de Madero lo reclama a la capital y ahí termina la acción.
Tal como sospechaba Villa, en 1913, una conspiración de generales, entre los cuales estaba Huertas, asesinó al presidente Francisco Madero y al vicepresidente Pino. La guerra civil comenzaba: Villa se acercó a USA para requerir la ayuda de Arnold que tan eficaz había sido en las operaciones del norte y poder expulsar a Huertas que se había instalado en la presidencia de la República.
La película necesita un buen guión, y además completo. La participación de Peckinpah en el guión sirvió para dinamizar la película pero no para salvarla de ser un bodrio incompleto. Aún así las escenas exteriores de la caballería de Villa y de la avioneta de Arnold en acción contra los trenes y las posiciones enemigas son entretenidas. Mitchum está ajenado, Yul Brines anda en babia y aquí el único que pega tiro es Bronson, para variar. La intervención de las actrices es de escaso interés. Por fortuna, Peckinpah se luciría por su cuenta con la inmediata película de “grupo salvaje”, donde el nuevo director toma el mismo ambiente de la revolución mejicana en tiempos del general Huertas. Pero “Grupo salvaje” es otra cosita.
Al termina la II guerra mundial Alemania quedó dividida en cuatro sectores repartidos entre las potencias vencedoras de USA, Inglaterra, Francia y Rusia. Stalin ordenó la constitución de la república democrática alemana y las otras potencias también se unificaron en la república federal. Idéntico proceso sufrió Berlín, la ciudad de los espías, donde el sector ruso quedó separado por un muro y sus correspondientes aduanas para evitar la fuga de los disidentes del régimen comunista. En este entorno el coronel de la KGB Stok quiere cambiar de bando, una operación doblemente difícil por el paso de aduanas y por ser un oficial. La operación es confiada al legendario espía británico Palmer [Michael Caine]. Éste tendrá que sacar a Stok sin levantar sospechas. El agente Keuzman tiene la tarea de simular un traslado funerario desde el sector este al oeste de Berlín. Pese a que el plan es seguro, Palmer es sometido a una intensa persecución de la temible KGB.
Una de espías durante la guerra fría que fastidió las relaciones internacionales desde finales del II Guerra hasta la caída del muro. Interesante thriller basado en la novela de Len Deighton. Gran parte de la acción transcurre de noche y es bastante enredosa. Pero si no se ha enterado a la primera, déjelo porque de este asunto hay un mogollón de cintas. La película tiene influencias del cine de detectives y es una crítica severa del mundo del espionaje. La cinta, por fortuna, está alejada de los bodrios que se produjeron a raíz de la guerra fría.
Los periodistas del Washington Post, Carl Bernstein [Dustin Hoffman] y Bob Woodward [Robert Redford] son destinados para cubrir una noticia de un presunto robo en la sede electoral del partido demócrata. Se trata de un espionaje de los republicanos, averiguado bien pronto por los abogados de renombre que asisten a los asaltantes, lo que no cuadra con simple robo. Intensifican sus averiguaciones siguiendo todas las pistas que se van abriendo ante ellos hasta que consiguen la colaboración de varios confidentes que han trabajado en la campaña electoral para la reelección del presidente Nixon y con una enorme paciencia van desmadejando la intrincada red que conduce a las mismas puertas de la Casa Blanca. El relato de la indagación se mueve entre 1972-73 y no incluye para nada el conflicto institucional entre el presidente y los tribunales de justicia por la negativa de aquel a entregar las cintas grabadas en el despacho oval. El presidente, como es sabido, tuvo que dimitir so pena de encontrarse con un juicio de destitución, lo que hubiera significado un gran escándalo y una degradación de la imagen presidencial.
El guión, por la cantidad de nombres, cargos, llamadas telefónicas, visitas y entrevistas resulta muy lioso. Esto lo debería de haber evitado Pakula, el director de la película, introduciendo feeback u otros procedimientos para que el espectador no se preguntara a cada instante quién es quién en Dinamarca. Incluso, poniendo unos rótulos para que el espectador se orientara en esta maraña. La película tiene un estilo documentalistas pero, aun con un asunto de primera entre las manos, resulta pesada hasta dejarlo de sobra por las continuas repeticiones del trabajo periodístico. Ello no quita que la interpretación de la pareja de periodistas sea excelente.
J.F. Kennedy murió tiroteado en Dallas el 22-dic-63 y desde el primer momento, en un ambiente anticomunista, culparon a Oswald, un marxista idealista que había aspirado a ser ciudadano soviético y se había casado con una rusa. La serie TV desarrolla la instrucción del sumario y lo que podría haber sido el posible juicio de este acusado. La fiscalía de Dallas mantuvo, por orden del gobierno, la tesis de la no conspiración, pero los asesinatos sucesivos de importantes testigos de la defensa indicaba una posible trama en el asesinato del presidente. Esta es la cuestión que la defensa de Oswald deja en el aire: cia, mafia, cubanos ultras. La película de Oliver Stones "JFK" asume desde el principio la teoría de la conspiración. Pero esto es otro asunto. Si se hubiera celebrado el juicio de L.H. Oswald -cosa que no tuvo lugar por asesinato a quemarropa- hubiera sido declarado inocente, lo que no hubiera convenido para nada al gobierno. Típica película de juicios, fiscal y defensa de las muchas que vemos de la fábrica USA.