¿Cuántas historias de horror se habrán visto ya en cabañas perdidas en el bosque? muchas, ¿pero cuántas tan seductoras como Evil Dead? poquísimas. Posesión Infernal rezuma encanto, tanto que parece que hasta puedes olerlo.
El argumento es simple y poco original, incluso diría que vulgar, pero la dirección de la película es brillante, la cinta estimula tus sentidos y no deja indiferente aún hoy día. Raimi juega magistralmente con los tempos, igual enlaza a un ritmo frenético una serie de imágenes, como mantiene un plano 20 segundos, consiguiendo un efecto de excitación/tensión que encandila.
Los pocos personajes actúan de manera extraña antes los hechos, de manera que, para el disfrute del espectador, parece que sigan el juego a la historia, consiguiendo momentos singulares de situaciones simples.
De la misma forma, decorados y maquillajes –al igual que los efectos sonoros– son, a propósito (y en parte por el bajo presupuesto), hermosamente bastos, toscos, cutres y jodidamente efectivos… geniales.
Una película directa, vistosa, cachonda y con una pegada brutal más de 30 años después de su estreno.
Hoy día Evil Dead es una película para ver con los colegas tomándote unas copas, reír, gritar, comentar y ovacionar en muchos momentos; y me da la sensación que hace 30 años esto también lo pretendía Raimi, lejos de intentar presentar una película seria de terror.
Todos los fallos e incongruencias de la película quedan en segundo plano ante el derroche visual y sonoro que nos ofrece Evil Dead, así que no seas quisquilloso y disfruta del espectáculo.
Un clásico con todo merecimiento lleno de zombies (o poseídos) cachondos, sobresaltos y sobretodo mucho encanto.
Un film sobre la locura que te mantiene atrapado sus 146 min. de duración tanto por las interesantes situaciones que se plantean como por su belleza plástica.
La película está cargada de magníficas escenas con una fotografía fantástica y una colección travellings increíbles (como los del niño con el triciclo en los largos pasillos de la casa, el acoso de Jack a su mujer en las escaleras del vestíbulo, los aéreos en las carreteras de los primeros minutos de la película), inquietantes situaciones (mar de sangre saliendo por los ascensores, niñas con el triciclo), y buenos actores con papeles con personalidad (el niño, la madre, el fantasma de un viejo camarero que vivió en la casa…)
La atmósfera se enrarece y la tensión crece progresivamente junto con la locura del personaje principal Jack Torrance que es interpretado de forma sublime por Jack Nicholson y que hace de ésta una película redonda imprescindible para cualquier cinéfilo.
Es difícil encontrarle alguna contra a este film, pero si tengo que ponerme quisquilloso, diría que he echado de menos algunos magníficos capítulos de la novela de los que no hay ni rastro en la película
Pese a tener el hándicap de ser un remake de una reconocidísima película de los años 20, esta versión de Nosferatu me parece una película sobresaliente.
Visualmente es un film muy atractivo, con una fotografía excelente, planos acojonantes (tanto por la belleza como por lo que transmiten) y con unas buenas interpretaciones, especialmente la de los tres personajes principales –Lucy (Isabelle Adjani), Jonathan (Bruno Ganz), Conde Drácula (Klaus Kinski)-
Cuenta con escenas soberbias como el ataque del Conde Drácula a Jonathan (¡piel de gallina!), el enfrentamiento del monstruo con Lucy o la llegada a destino del barco en donde viaja el vampiro que transmiten grima, tensión y especialmente inquietud gracias, tanto a la ambientación como al buen trabajo de Klaus Kinski que consigue que este vampiro sea el personaje más inquietante que he conocido en una película de terror.
Durante los primeros minutos de la película, se gesta ‘a fuego lento’ el mito del vampiro de forma que el espectador empieza a sentir inquietud antes de que el Conde aparezca en escena. La puesta en escena del monstruo es absolutamente magistral: en un escenario frío y oscuro, con un aspecto desagradable y siniestro, una forma de actuar y moverse que causa dentera… en definitiva, un personaje fantástico.
Pese a que toda la película está cargada de fantásticos momentos, creo que los 30 primeros minutos son tan intensos y penetrantes que hacen que a duras penas el resto de la historia pueda mantener tal nivel de tensión y en especial la última toma de la película tiene una imagen que no me gustó pero que no desmerece para nada un film de este calibre.
Película imprescindible tanto para los amantes del terror como para cualquier cinéfilo, a la qué no le doy un 10 por ser un remake.
Quien iba a decir que esa temerosa y delicada joven bajo el influjo del fanatismo religioso de su madre y el desprecio de sus compañeros de escuela, acabaría protagonizando una de las más “encantadoras” escenas de terror de todos los tiempos. Y digo encantadora por la magia, la fuerza, el atractivo visual y la siniestra belleza que desprende la cinta durante esos minutos.
Una cosa que tienes clara cuando te disponer a ver Carrie, es que se trata de una película de terror, lo que no te esperas es el resto de exquisiteces que te vas a encontrar en sus 98 min.
Estamos ante una película de contrastes, tanto en conceptos (inocencia/maldad, alegría/tristeza, esperanza/desilusión), como en imágenes (el baile de fin de curso antes y después, los cambios de aspecto de Carrie), como en géneros cinematográficos (drama, comedia, melodrama, ciencia ficción, terror). Brian De Palma lo mezcla absolutamente todo, diría que como nunca antes lo he visto, y el resultado es excelente. Las escenas cómicas hacen reír, las melodramáticas te meten en el personaje y los momentos de furia de la adolescente son terriblemente terroríficos.
Otro aspecto peculiar, es como de identificado llegas a sentirte con la protagonista, víctima de algo que todavía hoy sigue siendo un temor para la sociedad: el rechazo de tu entorno y la incomprensión, de manera que cuando la joven ejecuta su terrible venganza llegas a sentir una mezcla de placer/horror.
Carrie es un festival de buenas escenas, excelentes planos (magnífico aquel en que una cámara enfoca a Tommy en un primerísimo primer plano y metros más atrás a Carrie, ambos con un excelente enfoque) y situaciones siniestras geniales, sin olvidar la magnífica interpretación de la protagonista principal a cargo de Sissy Spacek.
El cine de los 70 fue grande, y esta joya de película es una muestra más.
Si tienes la suerte de no haber visto todavía Carrie, ves al videoclub esta tarde, prepara unas palomitas, llama a tus amigos –que aún no la hayan visto–, y disponte a saborear los muchos y geniales detalles de esta película.
Es curioso ver como un insólito entorno y unos singulares y extraños personajes pueden coger la archiconocida historia de la atractiva mujer que manipula a un débil hombre adinerado y convertirla en una peculiar película que, en tan solo una hora, es capaz de aunar de una forma eficaz y coherente drama, comedia, romance y terror.
En ‘La Parada de los Monstruos’ encontramos una fábula de confrontación entre la malicia y la ingenuidad, la belleza y la deformidad, la marginación y la compresión colectiva, genialmente contada a través de un flash-back. Como ejemplo de este enfrentamiento de valores tenemos –entre otros muchos detalles– la diferencia entre la noble y natural relación entre Hans y Freida y la superficialidad de la relación entre Hércules y Cleopatra… lo genuino de Freaks es que lo que realmente da miedo es la maldad de estos últimos, los supuestamente normales, la cual acaba induciendo la terrorífica venganza de los ‘diferentes’.
Después de la inicial contextualización del relato y presentación de los personajes -casi 20 minutos de continua música circense nos ponen en situación-, veremos como los protagonistas cogen profundidad hasta llegar a resultar entrañables, odiosos, dulces, despreciables… todo ello gracias a unas sublimes interpretaciones (en especial la de Cleopatra –Olga Baclanova–).
Al margen de la peculiaridad de la historia y el trasfondo que pueda tener, esta cinta está repleta de magníficas escenas y diálogos: el extremamente sugerente ‘Where are you going?’ de Cleopatra a Hércules desde la ventana de su caravana, la toma en que el hombre sin brazos ni piernas se enciende el cigarro, la dulce forma de Phroso de tratar a los niños deformes, la relación entre las siamesas y el prometido tartamudo, el diálogo tras el nacimiento de la hija de la mujer barbuda (-Oh, vaya ¿no es una monada? ¿qué es? -una niña, y tendrá barba), los excelentes finales –el del flash-back y de la película– y sobretodo los fantásticos 6 minutos del banquete de boda.
Una obra sincera, directa, osada, genuina, expresiva…dedica una hora de tu vida a ver esta película, no te arrepentirás.