Bueno, voy a destripar la película, así que pasen y vean más abajo, por favor.
spoiler:
Un abuelito entrañable está en las últimas según su médico. Ante la certeza del poco tiempo que le queda, le da un pronto y decide ir a ver su hermano enfermo, con el que hace diez años que no se habla. Hasta ahí, todo bastante lógico y hasta típico, me suena haberlo visto ya en muchas películas.
Lo atípico viene porque el abuelito entrañable tiene más desgracias encima con las que intentar hacernos llorar:
Su hija es discapacitada mental (aunque eso sí, igual de entrañable que él) y además perdió la custodia de sus cuatro hijos por ello...¡Vaya un personaje insulso y desaprovechado el de la susodicha hija! Sólo sale para comprarle unas salchichas al viejete y decirle por teléfono que se alegra de que esté bien. Para eso no hacía falta montarle detrás todo ese dramón que huele a artificial que apesta...
Más cosas. El abuelito entrañable se cargó a un compañero sin querer en la Segunda Guerra Mundial, de lo cual nos enteramos en una conversación en un bar con un desconocido, sin venir a cuento de nada y sin nada que ver con el argumento de la película. Otro intento, más falso que Judas, de arrancarnos la lagrimita. Ni de coña.
Otro aspecto atípico de la película es, por supuesto, la cortacésped con remolque en la que el abuelete decide recorrer los 500 kilómetros que le separan de su hermano. Puedo entender que lo haga para estar sólo y poder reflexionar, pero como tampoco se nos muestra ninguna reflexión digna de mencionarse excepto la que ya sabemos, que el tipo está muy arrepentido y con muchas ganas de ver a su hermano, pues acaba siendo un poco absurdo. Para eso que hubiese cogido el bus.
Luego están los personajes y situaciones con los que va encontrándose nuestro querido abuelito durante su viaje: una embarazada joven que ha huído de casa por miedo (más típico imposible), un pelotón de ciclistas con los que apenas intercambia dos frases con pretensiones de filosofía profunda pero que en realidad son puro relleno, una tía que se pone histérica tras atropellar a un ciervo, un tipo que le deja acampar en su jardín y que aparte de ser muy amable y buena gente tampoco aporta nada a la película, y finalmente un cura cuyo papel en el film prácticamente se limita a indicarle al protagonisa la dirección de su hermano.
Bueno, pues eso, que la peli no puede ser más lenta, repetitiva, aburrida, soporífera, vacía, desaprovechada, insulsa y pretenciosa. Para colmo, la banda sonora parece un disco rayado de música irlandesa tan impersonal como todo lo demás.
Y ahora viene lo mejor: semejante tostón tiene un 8 de media en esta página, con lo que pasa a ser con todos los honores la película más sobrevalorada de filmaffinity según mi opinión. Está claro, David Lynch tiene una enorme flor en su culo y yo unas almas gemelas más tiernas que una magdalena.