Partiendo de que es difícil escribir unas líneas sobre una película de la que tanto se ha escrito ya aquí, intentaré aportar mi granito de arena.
spoiler:
A primera vista, la película es un simple cuento chino (o indio, tanto da). Juzgada como tal, el resultado es pobre. Quedándose en este plano de interpretación la película empieza bien, flaquea a los tres cuartos de hora y a la hora de metraje nos hastían los crucigramas y las cajas de cereales, ya no nos interesa ni siquiera si va a haber triple salto mortal al final, ni tampoco sentimos la música de los créditos -un acierto, a mi juicio-, sino que nos acordamos nostálgicos de El sexto sentido y nos preguntamos cómo un tipo como Shyamalan ha podido caer tan bajo.
Vista con más detenimiento la película gana enteros. Recuérdese que la criatura que aparece en la piscina se llama story. Historia, vamos. Y luego está el crítico. Shyamalan critica, supongo, a un tipo de crítico (¡viva la redundancia!) prepotente, que aplica esquemas preestablecidos. De ahí su muerte. Shyamalan se defiende dentro de la película misma de las críticas que pueda generar la socorrida lluvia del final con la explicación de Giamatti: puede verse como un momento de purificación, metáfora de un nuevo comienzo. O algo así. Los personajes colaboran para tratar de adivinar cuál es su función con respecto a la Historia. La película deviene reflexión sobre las triquiñuelas narrativas y la estructura de toda historia. Así (supongo) se explicarían las aparentes estupideces de los crucigramas y la caja de los cereales.
La escena en la que, comiendo cereales, el niño recuerda el día que su padre olvidó ir a buscarlo al colegio me parece un lugar común y además empalaga. Como siempre se dice, la puesta en escena y la banda sonora son impecables. En mi opinión es esta de las mejores películas de Shyamalan, junto a la algo infravalorada El protegido y a la muy buena El sexto sentido, película exitosa pero también una losa para las posteriores obras de este autor, polémicas todas tanto para los espectadores como para los críticos. Pese a que el márketing obligue a venderlas así, las películas de Shyamalan no son para temblar. Tampoco me parece beneficioso ni justo considerarlo el nuevo Hitchcock.
A modo de resumen, una pregunta:
¿Cuento chino o reflexión metafílmica? That's the question.