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Críticas de: edsangar
edsangar Madrid - España 
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Los idiotas (1998)
Lars von Trier
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| 80 de 134 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
2 de Septiembre de 2007 |
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Las creencias del decálogo Dogma quieren dar la sensación de que es un movimiento democratizador y liberador del cine, el cine es arte sin límites que nos pertenece a todos, no se debe decir quién es el director: ¡We are the children!
Todo lo contrario. Poner normas sobre cómo ha de ser la iluminación (luz natural solo), qué movimientos de cámara se permiten (cámara al hombro únicamente), dónde se ha de rodar (exteriores primordialmente), cómo ha de ser el sónido (nunca añadido a la escena en postproducción) o que el director es un creador de arte del que no es importante conocer su identidad es, precisamente, lo más privador de libertad y sectario que se conoce. Ir de liberador cool poniendo normas estúpidas e inflexibles es ser lo más pijo posible y, por tanto, ser justo lo opuesto a lo pretendido. ¿No es pretencioso y misterioso ocultar el nombre del director? En vez de pasar desapercibido consigue darse más notoriedad aún.
Filmar sin los mínimos medios al alcance es como si mañana una corriente pictórica dice que todo pintor diestro debe ahora pintar con la mano mala. Resultado: Caca. El que (intencionadamente) se vean las cámaras filmando reflejadas en los cristales o los micrófonos colgando salgan en el plano a posta es patético. Es como los niñatos que llevan los calzoncillos por fuera del pantalón para enseñarlos y decir: "¡qué malo soy!" Eso es el Dogma, ir de guay poniendo normas estúpidas que obstaculizan técnica y narrativamente al cine para presentarlo como un acto liberalizador, salvador y democratizador del mismo. Pero como te salgas del decálogo que tenemos, no te aceptamos en nuestro selecto club "Liberad a Willy". Es ir de humildes y a continuación vestir de Dior.
En cuanto al argumento: ¿Qué pasaría si la gente pasase de las convenciones formales y se comportase como un auténtico retrasado? Pues que la gente se sentiría muy incómoda. Interesante, pero tampoco se ofrecen motivos o explicaciones de porqué los protagonistas se comportan así ni de porqué quieren mostrar cuán absurdas son las convenciones formales sociales.
Al final la peli es una sucesión de secuencias donde los protagonistas provocan situaciones violentas ante desconocidos que hieren su dignidad sin más (falsa, porque la peli no es un documental o una cámara oculta, hay guión y actores). Por lo que las secuencias unidas unas tras otra sin más te dan la sensación de estar presenciando un espacio de "cámara oculta" (con reacciones no espontáneas porque, repito, hay guión) o un mero Jackass.
Logra algunas imágenes de gran violencia visual que sacuden al espectador, que además se siente muy incómodo a veces por las violentas situaciones mostradas. Eso no está mal (aunque a veces para lograrlo caiga en la más burda obscenidad). Pero su afán por aparentar (¿el qué?) y provocar (¿a quién? ¿por qué?) pesa muy negativamente.
¿Es distinta al menos? Sí, mucho. Pero Rosi De Palma también lo es y eso no significa que sea guapa
edsangar 
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María Antonieta (2006)
Sofia Coppola
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| 25 de 28 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
31 de Agosto de 2007 |
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Lo que acabo de ver NO es una película, sino un desfile de moda, un espectáculo visual de alegres coloridos y un test para ver si reconoces melodías pop indies. ¿En cuanto al argumento, guión, clímax, profundidad de los personajes? Nada de nada.
Los personajes están vacíos, no tienen apenas dudas, ambiciones, certezas o mezquindades. No sabes si son felices o no, que maquinan o que anhelan. Solo sabes que se pasan todo el día de fiesta, borrachos, gastando fortunas en ropa y preparativos, y que todo lo que no sea aparentar o presumir les da igual (aunque tampoco te explica porqué.
Que digo yo... esta mujer, por la que pasaban las relaciones entre Austria y Francia (con muchas presiones del primero), que vivía en la Francia de la Ilustración, cuyo mandato (junto al del marido y rey Luis XVI) desencadenaron la Revolución Francesa... alguna duda/pasión/ambición/deseo/comida de tarro tendría, ¿no? Pues nada, solo echa un par de sollozos porque su marido era un poco soso en la cama y no consigue quedarse embarazada (y eso que la totalidad de la película está dedicada a su personaje, monopoliza todos los planos, de hecho parece un "book" personal... pues nada, está visto que no tenía ni pensamientos, ni interioridades ni nada de nada).
Y vale que su vida se centraba en la ostentación, la fiesta y los bailes (que fueron de hecho lo que, entre otras cosas, hizo que el pobre pueblo francés se tomase la justicia por su mano ante tanta desfachatez), pero es que no hay nada más en la película. Bailes y fiestas que, por cierto, de acuerdo con la visión de Sofia Coppola, solo se diferencia con las de hoy en día en la ropa, porque todo lo demás es como si te fueses a Pachá (la forma de ligar, de emborracharse, de beber...). Ya lo de que bailen al son de The Cure, Strokes, Air o New Order es de coña (o una demostración patética por parte de la directora de que la música de su iPod es guya) que con esfuerzo se puede pasar como una "ida de olla" divertida.
Me gustaría cronometrar el tiempo que el metraje está dedicado a ver como saltan las fichas de la ruleta (¡estos nobles franceses tenían problemas con el juego!), se enfoca a telas guays para hacer vestidos, zapatos, preparación de copas o a los peinados... Más de la mitad del metraje, el tiempo va pasando y ale... que corra el carrete y así más cerca de terminar la filmación ¿no Sofia?
Pues eso, que si quieres ver una película sin argumento, te gusta el arte barroco (palacios, ornamentación, ropa), quieres un chute de espectáculos visuales muy plásticos y llenos de color y te atrae Kirsten Dunst, ve la película porque te entusiasmará.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: Solo merece la pena destacar precisamente la ambientación y el vestuario (excelente). Y algún truco narrativo como cuando sustituye un cuadro de la familia por otro en el que faltaba uno de los hijos indicando que había muerto.
edsangar 
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Quantum of Solace (2008)
Marc Forster
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| 15 de 25 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
14 de Noviembre de 2008 |
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Una de las peores de toda la saga en mi opinión y a años luz de Casino Royale, que solo era una película aceptable.
Si siempre las películas de Bond fueron muy fantásticas, poco verosímiles y grandiosas en cuanto a las acrobacias de Bond, aquí el director no tiene medida, tanto que la película resulta cómica en lugar de espectacular: Bond se despeña por barrancos, se encuentra un avión en mitad de la carretera, lo pilota, se estrella en el desierto sin rasguños, cae de millones de tejados... y ya no es que no se mate haciendo cosas que la peli no necesita para darle emoción o acción, sino que es que además cae en el lugar adecuado y en el momento justo para descubrir el quid de la cuestión. El más difícil todavía. Demasiado. Risas.
Para colmo en Quantum of Solance se rechaza el Bond interesante de Royale, que tenía un trasfondo oscuro, que se planteaba cosas en su intimidad, sin que por ello se dejase a un lado la intriga o la acción, que eran mucho mejores que en la actual Quantum of Solance. Aquí se pretende que no ha olvidado lo pasado en Royale, pero todo está muy mal explicado, no se le ve ningún momento privado en que ver como se debate en esos sentimientos. Es como una secuela vacía de Casino Royale en que se alarga una historia pasada sin mucha explicación y sin argumento alguno. Todo muy previsible además. Y extremadamente fantástico e inverosimil.
Pero lo peor de todo es que las secuencias de acción, las persecuciones y los efectos especiales, que deberían ser al menos el punto fuerte si se ha optado por no tener argumento,... NO SE SI QUIERA SI SON BUENAS O NO PORQUE EL DIRECTOR MUEVE LA CÁMARA Y CAMBIA DE PLANO COMO UN ENDEMONIADO. ¡¡ES INCREÍBLE!! A veces ni llegas a ver quién es quién en la persecución porque las tomas no duran ni un cuarto de segundo, cronometrado. Una cosa es acelerar el paso de secuencias en las escenas de acción y otra cosa hacerlo como si tuvieses un ataque epiléptico. ¡No se ve nada! ¡Ni siquiera disfrutas de las explosiones porque la toma dura como 0,25 segundos! ¡¡QUÉ MAREO!!
Total, muy mala y encima muy mareante
edsangar 
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28 semanas después (2007)
Juan Carlos Fresnadillo
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| 5 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
2 de Septiembre de 2007 |
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¿Qué decir? No te tomes el argumento de esta película de zombies muy en serio, porque el guión es muy lamentable, muy flojo.
Los dos momentos del argumento determinantes porque desencadenan toda la acción son de chiste. El director no sabe qué hacer para que sucedan. Y son: 1) unos niños burlan la seguridad militar de una ciudad-fortaleza para salirse de la zona protegida a plena luz del día y 2) Un civil entra en el edificio que hace las veces de centro de operaciones militar (ultravigilado) de la zona protegida como Pedro por su casa porque, no se sabe bien quién y porqué, los propios militares le han dado las llaves. Éstos dos momentos surrealistas desencadenan la acción y son un giro argumental sin consistencia.
El caso es que la película había empezado muy bien. El personaje de Robert Carlyle había abandonado a su mujer en las garras de los zombies para salvar su propia vida y la culpa le atormenta (tras una espectacular toma de su huida campo a través al comenzar la cinta). Sus hijos desconfiarán de él cuando se rencuentran. Él intenta volver a recuperarla mintiendo sobre cómo murió la madre... Digamos que hasta aquí había cierta chica, cierto fondo, guión y profundidad en los personajes. Pero tras los dos giros argumentales mencionados sin justificación alguna y a todas luces infumablemente inverosímiles, todo cambia.
Los zombies aparecen a lo bestia, tienen que huir, escapar y ale... nunca más vuelves a saber de aquellas interioridades, dudas y angustias que acuciaban a los protagonistas. ¡A correr se ha dicho! Especialmente sangrante es de nuevo el personaje de Robert Carlyle: pasa de ser un padre atormentado con remordimientos de conciencia que le consumen a infectarse y ser el primer zombie inteligente de la historia. A partir de entonces su personaje sobra.
Y todavía si las secuencias de acción (persecuciones con los zombies en la chepa) estuviesen muy bien rodadas, podrías dar por buena la pérdida de la vida interior de los peronajes a cambio de unas buenas carreras de zombies. Pues nada. Para el director una escena de acción es llevar la cámara al hombro y agitarla como si sufriese un ataque epiléptico, cambiar de plano muy rápidamente hasta conseguir marear al espectador y darle al volumen de la música hasta el máximo cada vez que hay alguna carrerita. Música que aunque está muy bien, al repetir siempre la misma canción en cada persecución (hay muchas) y subirla tanto, acaba por cansar.
Por lo demás, decorados currados e impresionantes (como la primera entrega de la serie), algún sustillo (desvelado de antemano porque el director le va dando al volumen) y cierta angustia amen de sangre estilo gore.
No exijas mucho a la peli porque sino te defraudará.
edsangar 
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El dilema (1999)
Michael Mann
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| 2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
19 de Enero de 2010 |
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La película me ha parecido atípica. Los actores están muy bien, la dirección es correcta y el guión bastante compacto en sus dos partes.
Y lo de las dos partes es lo que tiene de atípico y más interesante incluso. La trama de la industria del tabaco, el dilema entre lo que como ciudadano Wigan (Crowe) debe moralmente hacer y lo que cómo padre de familia protector debe callar. Muy intenso, realista y dramático. Espionaje, secretos, acoso, mensajes velados. Pero dicha trama liderada por Wigan cuando está en su momento álgido, cuando era todo o nada, cuando las fuerzas del bien y las del mal estaban enfrentadas a tumba abierta pierde fuerza porque queda remplazada por otra: El dilema moral entre lo que el deber periodístico debe mostrar y lo que una empresa mediática debe censurar para sobrevivir a un proceso de venta es lo que prima.
Los que querían destaparlo todo ahora optan por callar, el que era animado por todos se queda solo cuando ya había dado el paso adelante, los que siempre habían tenido una carrera inmaculado en pós de la verdad se decantan por omitir.
Y a todos los entiendes. A Wigan, el hombre recto que no se olvida de que es un padre; a Bergman (Pacino), el probo periodista que no traiciona ni se traiciona; a Mike, que opta por callar porque se ve al final de su carrera, por engañar y luego sentir que ha le han dado de su propia medicina; a los ejecutivos de la empresa, que temen por la supervivencia de compañía (y de sus bonus); a la esposa, vil chupoptera que no quiere renunciar ni a su ritmo de vida ni a la seguridad de sus hijas,... Incluso puedes ponerte en la piel de los del tabaco: venden veneno, lo saben y la ocultan, pero la gente que lo fuma sabe a lo que se exponen. Aunque queda claro que un sólo camino es el correcto.
Una película buena tradicional hubiera seguido solo con uno de los argumentos, en este caso el primero, el del tabaco. La intriga hubiese aumentado centrándose en el juicio, las pruebas, los abogados, las dudas, las estrategias, las presiones.. Pero eso se olvida casi, no sabes cómo termina y el dilema sobre qué hacer entre el bien público y el privado pasa al mundo de la prensa, sobre el poder que tiene de opinión y el poder que pueden ejercer sobre ella.
Creo que está bien el ir más allá y enrevesar más el asunto, ver cuán largos pueden ser los tentáculos del poder y cuándo conviene ser diplomático. La película no se centra en un hilo, sino que se hace grande hasta extenderse entre toda la madeja. ¿Está bien?... La intención es buena aunque tal vez no remata del todo bien. Wigan queda demasiado en un segundo plano, olvidado, y la lucha de Bergman contra el mundo parece demasiado fácil y él demasiado probo y fantástico, en contraste con la cruda y realista lucha de Wigan.
En resumen: buena intención la de hacer correr la trama y ampliarla en lugar de centrala en un solo aspecto, muy ambiciosa; pero tal vez no se debiera haber abandonado la primera tanto para dar paso a la segunda que es algo ñoña.
edsangar 
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