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Críticas de: odaesu
odaesu O Carballiño - España 
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Nunca me abandones (2010)
Mark Romanek
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| 134 de 152 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
4 de Enero de 2011 |
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Primero. No me abandones. Segundo. Si me abandonas vuelve a mí. Tercero y último. A pesar de todo el dolor te querré siempre.
En Never let me go, Mark Romanek nos muestra un pasado-futuro, una realidad histórica alternativa, dónde la ciencia y la medicina evolucionaron a ritmos agigantados después de la II Guerra Mundial, y dónde la moralidad quedó sepultada por el instinto natural de supervivencia. En este mundo todo es lo que parece. No hay trampas. No hay salidas. Es la dura realidad chocando contra nuestros más altos ideales, contra aquellas cosas en las que todos confiamos creer, hoy y mañana.
La película adquiere la forma de un corazón dolido, justo antes del final de su camino, justo antes de cambiar de recipiente, y deshacerse de eso a lo que aún llamamos sentimientos. Y que tenemos todos. Todos. A pesar de la forma cuadriculada que quieren imponer a nuestros cerebros. Podremos perder nuestra voluntad, ser siervos, pero nunca dejaremos de amar, y de querer ser amados.
Por encima de todas estas cosas, del debate “ética contra ciencia”, del autoritarismo, de la dominación y adormilamiento de las masas, del escaso dolor que parece generar en el individuo la colectivización de la culpabilidad, todos ellos temas temiblemente desarrollados por los totalitarismos del siglo XX (desde el nazismo hasta el stalinismo), por encima de todas ellas, esta película cuenta con un alma descarnada. Porque sí, todos tenemos alma también. Una alma coartada que vemos a través de las miradas tristes, melancólicas, apagadas, de unos personajes derrotados sin luchar, interpretados magistralmente por Carey Mulligan, Andrew Garfield y Keira Knightley. Sin ellos, sin sus gestos cansados, sin sus voces rotas, esta película no podría haber sido posible. Tampoco sin la maravillosa música de Rachel Portman o la apagada fotografía de Adam Kimmel. Forma y fondo al servicio de unas ideas concebidas por el escritor Kazuo Ishiguro, y plasmadas por el guionista Alex Garland y el director Mark Romanek.
Never let me go es, en definitiva, un caballo que no puede correr, un toro que solo sirve para procrear, una bestia dominada, con una vida programada antes ya de nacer. Never let me go es lo que sus personajes le hacen ser. Y a lo mejor nosotros también somos así. Es tan pesimista el mensaje, el texto y el subtexto de esta película, tan retorcidos los sentimientos que produce en el espectador, y tan auténticos, que tiene que haber algo de verdad en todo ello, algo de presente en este alternativo pasado futurista. Algo de nosotros. Algo de amor y de dolor. Algo de realidad.
odaesu 
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Revolutionary Road (2008)
Sam Mendes
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| 128 de 142 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
24 de Enero de 2009 |
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Al hacer esta crítica podría realizar un ejercicio de escritura automática, poniendo en orden aleatorio todos los sentimientos que sentí durante las dos horas que duró, y los que todavía me revientan la cabeza. Podría por otro lado convertir el texto en una carta abierta a Kate Winslet, diciéndole que su April me ha parecido lo más soberbio que he visto desde la interpretación de Julianne Moore en Las Horas, que está más allá ya no de todo elogio (como dijo Boyero), ni siquiera del bien y del mal, sino de la propia concepción del cine como arte construida por el ser humano, y por supuesto que es la mejor actriz del mundo, y que ni todos los (no) oscars que nos podamos imaginar cambiarán eso. Podría también comparar Vía Revolucionaria y Las Horas, su dureza, su mirada desoladora sobre la clase media, su carga de melancolía y fatalidad, sus ansias irremediables de ser libres y su discurso poliédrico y extremadamente doloroso.
Pero no haré nada de eso, a pesar de que los sentimientos me atormenten, a pesar de que Kate sea Dios, y a pesar de que Las Horas, Pequeña Infancia y Vía Revolucionaria constituyan una trilogía ilegítima tan provocadora como incontestable y tan hermosa como terrible.
En cambio diré que esta película habla de nosotros, residuos sociales, piezas del engranaje, almas podridas y carcomidas por los desengaños y la crueldad del mundo, víctimas anónimas de una sociedad insaciable, diré alto y claro que esta película habla de mí, de mis miserias, de mi locura, de mi cobardía, de mis ansias acalladas de libertad, de mi autodestrucción, de mi maldad, de mi hipocresía, de mis ganas de ir a Paris, de mis sueños de iniciar una revolución que me libre de las ataduras que me atan a esta gran campana de cristal.
En mi último aliento diré, entre susurros, que esta película habla de una revolución imposible.
odaesu 
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The Reader (El lector) (2008)
Stephen Daldry
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| 88 de 97 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
15 de Febrero de 2009 |
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Esta no es una película perfecta, que hable de una mujer impecable y de un apuesto caballero, El lector es una historia de claroscuros, de monstruos y crímenes, de castigos y culpas.
Esta es una película dura, de esas que te atan a una silla y te llenan las entrañas con una masa viscosa, un cuento terrorífico que hace daño por ser sincero con el espectador.
Esta no es una película fácil, más bien es de ese tipo de filmes que calan hondo y hacen que su sombra crezca en el interior del ser humano con el paso de las horas, que entretejen en el fondo de los mecanismos mentales una serie de cuestionamientos ético-emocionales tan dolorosos como terribles por lo descorazonador de su lógica.
Esta es una película dramática, llena de pasiones encontradas, de seres humanos al borde del precipicio, de miedos y de certezas que se derraman por el resbaladizo suelo de la historia.
Esta no es una película de nazis, ni de judíos, ni sobre la expiación de los pecados. Es una historia de dolor, de incomprensión, de perdida, de fatalidad. Es un análisis certero sobre la culpabilidad compartida, la inculpación, la demagogia y los mecanismos judiciales. Es un poema al amor prohibido, a la pasión abocada al fracaso, a los besos perdidos, a las confesiones desoídas, a los secretos malévolos y a la inocencia robada.
Esta es, por lo tanto, una película de sensaciones.
odaesu 
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A ciegas (Blindness) (2008)
Fernando Meirelles
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| 78 de 110 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
27 de Noviembre de 2008 |
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Y esa reina no es otra que Julianne Moore, una gran dama del cine, una mujer que por su madurez, su fuerza y su impresionante carrera, ya puede acceder al olimpo de las vacas sagradas, reservado solo para mujeres del talento de Meryl Streep, Diane Keaton, Lauren Bacall, Jeanne Moreau, Judi Dench, Helen Mirren, Liv Ullmann, Annette Bening o Isabelle Huppert.
Y en torno a ella, una ama de casa anodina con leves problemas con el alcohol, y a la fuerza de su personaje, a su clarividencia, Meirelles construye un hermoso cuento apocalíptico, en el que más que el propio Apocalipsis y las causas que lo produjeron, se persigue realizar un ejemplarizante análisis de la condición del ser humano, de sus más bajos instintos, de su maldad inherente así como de todo sentimiento positivo que lo empuja a luchar por las personas que le importan. No pocos le critican que al encontrarse en el cruce de caminos, escoja tirar por la vía sentimental en lugar de perseguir la política. Es un debate estéril. La realidad es que Meirelles decidió construir un canto a la vida, al ser humano, a sus defectos y a sus virtudes, un poema a la libertad, al amor y a los sentimientos, y nosotros no debemos de hacer otra cosa que darle las gracias, porque su relato enternece y horroriza a partes iguales, te empuja a acudir al primer supermercado a comprar 50 latas de atún, pero antes te paraliza en el asiento, embobado por su compleja apuesta visual y por un final inteligente, que ni es blanco ni negro, ni todo lo contrario, simplemente esperanzador. Como esperanzadora resulta la atípica carrera del director brasileño en un mundo tan caótico como este, donde las sombras parecen vencer a las luces.
odaesu 
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Vals con Bashir (2008)
Ari Folman
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| 39 de 42 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
3 de Diciembre de 2008 |
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Una conmoción. Un dolor intenso en el estómago. Ganas de leer a Rousseau y cobijarse en su creencia de que el ser humano es bueno por naturaleza. Acabas de ver Vals con Bashir, un excelente documental animado, sí, como suena, un documental animado, con sus fondos azules y sus bustos parlantes: vivir para ver. ¿Y si no puedes vivir lo suficiente? Así es la vida, así somos las personas: depredadoras y destructivas por naturaleza.
Vals con Bashir es un relato descorazonador que indaga en la misma naturaleza del ser humano, que analiza los mecanismos de la memoria, y cómo el horror y la culpabilidad afectan a la misma. Es un cuento film autobiográfico que se transforma en un bello canto comunal, la culpabilidad del propio Ari, da paso a la del pueblo israelí en primera instancia, y a la del alemán en segunda.
Maravillosos cinco minutos iniciales, a continuación un arranque un poco dubitativo, Folman sacrifica una parte para obtener el todo, deja que el espectador se pierda por el inmenso bosque que presenta, para después clavarle un puñal en el corazón y decirle: aquí estamos, yo, mis monstruos y mi inmensa capacidad para impactar con alguna de las imágenes más apabullantes de los últimos tiempos. ¿Y quién es Bashir? Bashir no fue más que la excusa, el fantasma que planea el relato, el líder carismático mancillado por sus propios seguidores. ¿Y el vals? El vals es la locura del pueblo, el sin sentido de la violencia. ¿Y el resto? ¿Qué es el resto? El resto es historia, historia de Oriente Próximo, del cine y de la humanidad.
odaesu 
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