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Críticas de: Jlamotta
Jlamotta sevilla - España 
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Valor de ley (2010)
Joel Coen, Ethan Coen
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| 63 de 81 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
4 de Febrero de 2011 |
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Fieles a su anual cita con el séptimo arte, aquel que no dejan de glorificar con su presencia, se presentan los hermanos Coen con esta tragicomedia ambientada en el antiguo Far West. Subrayo lo de ambientada porque, de aquella salvaje y sangrienta época selecciona las características menos típicas y usadas en el cine, y nos la presentan como un mundo donde el Saloon, la prostitución, los jinetes pálidos o los sin nombre no tienen cabida. Sin embargo, los paisajes nevados, la mujer, el diálogo y el heroísmo poblan plano por plano las hermosas imágenes con las que, una vez más, nos engatusan hasta caer rendidos ante un talento que a medida que pase el tiempo se convertirá en legendario y digno de estudios y dossiers.
Ante la incipiente llegada de westerns crepusculares como El asesinato de Jesse James, Appaloosa u Open Range, los creadores de El hombre que nunca estuvo allí, dan las riendas de su poderoso caballo a una niña de 14 años que ha perdido a su padre a manos de un despiadado y estúpido asesino. En cualquier otra historia los cazarrecompensas irían como frías máquinas de matar a por su presa y su consiguiente paga extra. Aquí simplemente se limitan a cumplir con su trabajo sin más pasión que ganar unos cuantos dolares, vengan de donde vengan. Y no solo eso, sino que es la niña quien los contrata (por lo menos a uno de ellos) y, para más inri, los acompaña a la fuerz para proteger su inversión. Así es, el supuesto sexo débi se erige aquí en hilo conductor y a su vez, impulsor de la trama. Eso del cowboy solitario y callado ha pasado a mejor vida para dar protagonismo a una niña, un viejo borracho y un estricto Ranger de Texas. Ellos contra el asesino. Contra su banda. Contra la maldad. Contra el viejo y salvaje Oeste tal como Eastwood, Ford o Peckinpah lo concibieron.
Los hermanos parecen evolucionar en cada película su peculíar y único estilo cinematográfico con ese barniz tan europeo para, sin embargo, presentar después films profundamente americanos. De la buena mezcla solo salen excelentes resultados. Tecnicamente perfectos, aquí dan una lección de como introducir una historia y crear interés al espectador en tan solo 60 segundos con el escalofriante prólogo (por la parsimoniosa voz en off que nos pone en situación) acompañado de un torrente visual con aspecto formal de boceto hecho en carboncillo. Como ver abrirse una flor en primavera. Los personajes son presentados modelicamente y nos dejan anticiparnos a la personalidad posteriormente desarrollada de cada uno de ellos. Bridges, como siempre el mejor de la función(cuidado Colin Firth, igual tartamudeas de verdad en los Oscar), nos es mostrado por primera vez en una letrina escuchando tan solo su indescifrable habla a traves de ella, "ocupándose" de sus asuntos.
Sigo en spoiler sin ser spoiler por falta de espacio
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: Damon, al que cuesta acostumbrarse verle con ese bigote, sentado en la entrada de una pensión pies en alto, pegado a una columna tan recta como su moral y sentido del deber. Sobran las palabras para describir la primera escena con ese prodigio infantil que es Hailee Steinfeld, con apariencia de haberse curtido en mil batallas, tanto personaje como actriz.
Cada vez estoy más convencido de que los Coen no son de este tiempo, que sus encuadres, puntos de vista, diálogos, tempo narrativo y demás elementos hubieran encajado perfectamente en los 40 o 50. Compartiendo cartelera con Hanks, Capra, Ford o el mismo Hathaway, cineastas con un sello clásico que han trascendido décadas para seguir influyendo de alguna u otra manera en los cineastas actuales. Dentro de ese gran hotel que es la maquinaria industrial de Hollywood, pero sin compartir habitación con ella, encerrados en el trastero creando poesía y lirismo audiovisual para, por ejemplo, abrirnos de nuevo las puertas de la era de los cowboys a traves de la partida de un tren, dejando paso a un nuevo mundo con olor a viejos recuerdos.
Este no remake del Valor de Ley de 1969 (ellos mismos recalcaron que se han basado en la novela original de Charles Portis) por el que John Wayne ganó su único Oscar, también destaca por la banda sonora de Carter Burwell, con melodías de fácil digestión que hace posible que rapidamente nos identifiquemos con el lugar que se nos ha sido presentado como inóspito mientras sus notas de piano nos dicen que tampoco hay tanto de lo que preocuparse, que cualquier tiempo pasado no solo no fue mejor, sino que fue más peligroso. Fotografía muy cuidada que consigue su objetivo de resaltar a traves de la luz, los aspectos interiores del trío de viajeros. Todo para llegar a la conclusión de que cuando el único interés es contar una buena historia sin pretensiones, se consigue transformar esa supuesta sencillez en algo grande, muy grande, que nos cala tan dentro como una bala alojada en el pecho tras un disparo a quemarropa por el peor de los bandidos.
Jlamotta 
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Thor (2011)
Kenneth Branagh
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| 47 de 68 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
27 de Abril de 2011 |
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Hace mucho tiempo que Marvel Studios encontró una fórmula casi indestructible para adaptar a sus famosos héroes a la gran pantalla. Protagonista conocido arropado por unos secundarios apetitosos, presupuesto desmesurado, sentido del humor muy blanco y que la historia no moleste mucho. Así surgieron las franquicias de Iron Man, Spider Man, X-Men, Fantastic Four o Hulk, por citar solo algunas de sus muchas adaptaciones. Mismas pautas, desiguales resultados en taquilla por lo que, si es necesario, se recurre al reset de la saga como ha ocurrido con el film protagonizado por La Masa. Misma suerte correrán en breve el Hombre Araña y los mutantes. La cinta que nos ocupa, Thor, no es una excepción, convirtiéndose así en un producto realizado y destinado para consumo rápido, muy cuidado visualmente pero carente de alma, profundidad y, paradojicamente para tratarse de El Hombre de Hierro, de fuerza.
Decía Spielberg que el público sale contento de la sala si le proporcionas un gran arranque y un gran final, obviando el nudo de la historia. El libreto de Mark Protosevich procura que así sea pero los primeros minutos ya dejan constancia de lo que nos espera en el resto del metraje: un humor blanco como la nieve, un protagonista con el que es arduamente complicado identificarse y una estructura previsible y poco trabajada. El prólogo no impresiona ni despierta interés alguno. Es más, desde ese momento, hasta el espectador menos avispado puede discernir que va a ocurrir. Las referencias visuales a El Señor de los Anillos no hacen más que recordarnos la brillantez de la saga dirigida por Peter Jackson y lo impersonal que luce el universo localizado en Asgard.
Sigo en spoiler pero no es spoiler
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: No puedo dejar de pensar que la finalidad de escoger a Branagh como director del proyecto es que es bastante más económico que Bay, Emmerich o Favreau y su cartel entre los cinéfilos provocará que este sector, generalmente reacio a este tipo de películas, acuda sin demasiado recelo. Poner al mando a cualquiera de los directores anteriormente citados hubiera proporcionado el mismo rendimiento pero seguramente la crítica sería más dura ya que ninguno de ellos ha dirigido Hamlet, Enrique V o Much Ado About Nothing. Branagh comete el error de pensar que Thor y su familia son proclives a la comparación con Shakespeare, que son moldeables para verter en ellos su obsesión por el dramaturgo inglés. Ciertamente, podría haber sido así pero la torpeza del guión no deja mucho margen de maniobra al interprete de The Boat That Rocked. Suele decirse que el villano de la función resta o dota de envergadura al conjunto y, desde luego, el Loki de Tom Hiddleston fracasa estrepitosamente, ya que nunca se percibe lo suficientemente poderoso o hábil para malograr el rutinario éxito del bravo guerrero.
Chris Hemsworth ,cero en carisma, carga casi todo el peso interpretativo del metraje pero palidece frente a Hopkins, Portman o Skarsgard. Si no fuera por el trabajo de los secundarios (más un irreconocible Idris Stringer-Bell Elba), el australiano quedaría retratado por un papel protagonista que le viene grande y al que no aporta nada más que alguna sonrisilla de Bad Boy y un par de gritos. Por otra parte, la oscarizada Portman nos sorprende haciendo un rol poco frecuente en ella, la "chica de", y nos deja con la sensación de que se ha desaprovechado un papel que podía haber sido más jugoso. Moraleja y moralina van cogidas de la mano en ese torpe mensaje pacifista que parece elaborado por el hijo de Obama en estado sonámbulo. Pero no todo es malo. La dirección de arte y los efectos especiales son espectaculares y se agradece el intento de aportar algo al uso del 3D. Por momentos es entretenida y percibes profesionalidad en cada fotograma, aunque carezca de pasión.
Marvel ya cuenta con otra franquicia en la pista de lanzamiento y ahora solo queda confirmar la trilogía, contratar a un Duncan Jones o un James Gunn para las secuelas, reclutar más secundarios de calidad y amasar dinero con muñecos, videojuegos, dvd,s y merchandising de lo más variopinto. No se les puede culpar de dar a la industria lo que ella misma les ha enseñado. Próxima parada: The Avengers.
Jlamotta 
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La saga Crepúsculo: Amanecer - Parte 1 (2011)
Bill Condon
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| 45 de 67 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
17 de Noviembre de 2011 |
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El Señor de los Anillos y Harry Potter han sido bendición y castigo para el fenómeno de masas Crepúsculo. Por un lado, la explosión de ambas sagas en los cines allanó el camino a la novela de la escritora mormona Stephenie Meyer, debido a la sed de sagas literarias para adolescentes del público. Pero, obviamente, sufre cuando es inevitablemente comparada a aquellas, muy superiores (sobre todo la perteneciente a Tolkien). Pero hoy en día no importa tanto la calidad del proyecto como la posibilidad de saquear sin tapujos a su público exponencial, siendo alumnos aventajados de la rata más legendaria que existe: George Lucas. Particularmente, no soy fan de las películas interpretadas por Stewart y Pattinson, y las primeras partes me parecieron una absoluta estupidez, salvando detalles técnicos. En esta ocasión, han acertado en uno de los puntos donde siempre erraban: La dirección. Catherine Hardwicke y David Slade son unos inútiles (aunque Slade rozó el cielo con Hard Candy) y el bueno de Chris Weitz se mostró absolutamente devorado por la franquicia quedando reducido a mero títere. Pero llegó Bill Condon, cineasta que será objeto de burlas por su apellido sin trascender que dirigió Dioses y Monstruos, Kinsey y que le proporcionó una bocanada de aire fresco al musical negro con Dreamgirls. Y con él, profesionales de la talla de Carter Burwell (True Grit), Guillermo Navarro (El Laberinto del Fauno) o Michael Wilkinson (Watchmen). El director neoyorquino imprime un ritmo pausado y estilizado al torpe libreto de Melissa Rosenberg, sabiendo reconducir con sus composiciones de plano situaciones poco menos que vergonzantes por momentos.
El guión se torna cobarde a la hora de adaptar los capítulos más delicados de la historia, como el momento crucial en el que los crepusculinos mantienen su primera relación sexual (obviamente y como no podía ser de otra manera) después de la empalagosa y azucarada boda entre ambos. La fina línea que separa los accidentes domésticos del maltrato de género ha sido considerada demasiada peligrosa por los productores de la cinta, suavizando las partes más escabrosas, lo que me parece una absoluta cobardía. Dejando de lado este aspecto, se tarda demasiado en arrancar, dando la sensación de importarles más los fans del libro que el espectador neutro, cosa que me parece bien porque ese es su público, pero luego no pretendan evitar las malas críticas de quien se siente excluido.
Sigo en spoiler pero no es spoiler
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: Emoción, peligro, intriga, tensión...son términos ausentes en los 120 minutos del extenso metraje para un film que pretende ser considerado de aventuras (dramático, pero aventuras al fin y al cabo) incumpliendo (que no transgrediendo) las leyes básicas del género que tan bien implantaron producciones como Indiana Jones. Debemos percibir peligro y disfrutar cuando los protagonistas superan situaciones complicadas pero directamente éstas no aparecen, no hay más motivación en la historia que seguir las largas conversaciones (mejores que cualquier escena de acción de las películas anteriores) entre el trío de adolescentes y lo esencial para SENTIR algún tipo de emoción son los obstáculos que se interponen entre el/los héroe/s y su recompensa/objetivo. Únicamente alguna escena con los licántropos (por su espectacularidad) salva esta falta de adrenalina.
Según Rosenberg, el motivo para dividir el último libro de la saga en 2 partes estuvo motivado por razones de guión, para darle más trascendencia a las partes que consideraban que necesitaban un trato más delicado y duradero. En definitiva, que había material de sobra para 2 películas. Eso está muy bonito pero no se lo cree ni el espíritu santo al que reza la Meyer antes de acostarse. No hace falta decir que los fines son puramente comerciales y la necesidad de mantener a la gallina de los huevos de oro el mayor tiempo posible en el candelero. Por supuesto, en cada entrega hay que exponer/imponer una opinión propia de la novelista y en esta ocasión ha sido el turno del aborto. ¿Feto o bebé? Es el dilema insustancial que se plantean algunos secundarios siendo la respuesta más que obvia. Veo bien que los traumas propios se integren en la trama si tienen sentido (Ok, ¿Oliver Stone?) pero al no aportar absolutamente nada se convierten en una distracción absurda de la enrevesada trama principal.
Pattinson y Lautner palidecen (¡gran chiste!) ante una Stewart que ha evolucionado de forma notable desde 2008 gracias a producciones como Algo Pasa en Hollywood, Adventureland (sobre todo), o The Runaways y que en breve estrenará la nueva versión de Blancanieves. Las comparaciones entre Pattinson/Ledger y Lautner/Damon no hacen más que perjudicar a dos chavales que han nacido sin talento para la interpretación pero que afortunadamente no es una criba para participar en este auténtico fenómeno fan. Un detalle para los fans: en los primeros 5 segundos el lobo ya se quita la camiseta (Ok, se transforma en lobo pero aún así...) y es evidente que lo mejor que va a sacar el séptimo arte de todo esto va a ser los fanáticos despistados que darán sin querer con la obra maestra de Murnau de mismo nombre en algún buscador de internet y, quién sabe, igual descubren lo que significa el cine de verdad.
Jlamotta 
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Kick-Ass: Listo para machacar (2010)
Matthew Vaughn
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| 30 de 38 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
1 de Mayo de 2010 |
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Hay que darle una oportunidad a cualquier película. A priorí, una película de superheroes que no son superheroes, con nicolas cage(con lo que ello conlleva) y christopher mintz-plasse como justiciero enmascarado no parecia una buena opción sea cual sea tu gusto cinematográfico. pero aquí tenemos un guión original en su planteamiento y desarrollo, con unos personajes que realmente te importan, escenas de acción que hacen de iron man algo rancio, acomodado y estúpido; y unas magníficas y dignas interpretaciones (recalco lo de digno por lo excéntrico del conjunto).
Lo más destacado es su originalidad. Una especie de Watchmen y American Splendor mezclado con El caballero oscuro(que bien ha hecho este film a las películas de super heroes). Porque si en Watchmen se planteaba quien vigilaba a los vigilantes, aquí se plantea que pasaría si la gente que admira los comics, películas y videojuegos de super heroes intentara emularlos, con todo lo que ello conlleva. No todo es glamour, reconocimiento y problemas personales estúpidos(no señalo a nadie hombre araña), aquí los personajes realmente pagan la osadía de emular a sus heroes. Muerte, destrucción familiar y demás tragedias es lo que tienen que asumir los pesonajes. Obviamente, el estilo un poco buenrollista suaviza estos dramas pero no los elimina.
Punto y aparte merecen las escenas de acción, rodadas con un ritmo salvaje y con una musicalidad digna de destacar(si vinieran firmadas por Tarantino a algunos críticos se les caería la baba). No se escatima en violencia, sangre y determinación. A pesar de estar protagonizada por adolescentes, eso no hace más que acrecentar la sensación de que todo duele más, es más fisico y más real que si lo sufriera el Steven Seagal de turno. Los homenajes a Leone y El caballero oscuro(sobre todo a su banda sonora) aportan simpatía por la sencillez y humildad con que están hechos.
Nicolas Cage está bastante bien dotando a su personaje de madurez y poniendo el contrapunto a tanto niño. Mintz-Plasse sigue siendo un gran descubrimiento por el patetismo que inundan todos sus personajes. Mark Strong nos quita esa impresión de malo de postal que arrastraba desde la fallida Sherlock Holmes. Aaron Johnson asume con sencillez y tablas el protagonismo. Y la robaplanos Chloe Moretz quedará marcada por mucho tiempo por este papel. Sádica, dulce, asesina, madura, un personaje redondo interpretado brillantemente.
Sigo un poco más en spoiler pero no es spoiler.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: La dirección aporta mucha agilidad y ritmo con algunos momentos con claroscuros brillantes. Los últimos 40 minutos están dotados de una fuerza (la música hace mucho) y un ritmo endiablados, estableciendose un climax hasta el final de la cinta, cosa dificilísima de hacer. Cinta renovadora de un género que da claros síntomas de agotamiento (profetizo que la tercera parte de Batman será el final de esta moda) pero que aquí con su frescura y brillantez visual nos hacen desear más y más, conocer más sobre estos personajes y que ese aura de tristeza y dignidad sigan poblando a esta futura saga.
Jlamotta 
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La dama de hierro (2011)
Phyllida Lloyd
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| 27 de 36 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
30 de Diciembre de 2011 |
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Babel, Mar Adentro, La Vida es Bella, Crash...son películas. Algunas mejor que otras con algo en común: son manipuladoras. O por lo menos lo intentan. ¿Por qué ese afán desmedido por llevar al espectador al terreno deseado sin importar qué medio usar para ello? ¿Por qué no dejar que él mismo se construya la historia y los personajes en la cabeza sin necesidad de "ayudas"? ¿Cómo tienen las santas narices Abi Morgan y Phyllida Lloyd de decirme qué Margaret Thatcher era "x" cuando yo sé que es "y"? ¿Acaso saben más que los libros de historia y los historiadores que catalogan a la que fuera Primer Ministro de Inglaterra durante once años como uno de los gobernantes más extremos, déspotas y unilaterales que han existido jamás? Es una lástima que producciones como ésta sigan la estela de Oliver Stone y no de Frears o Hooper en cuanto a la utilización sin control del maniqueísmo más radical. Lástima porque la película tiene calidad cinematográfica suficiente como para haber prescindido de tales artimañas sin resentirse en absoluto. Contando con una de las mejores actrices de la historia como Meryl Streep, experta en humanizar todo tipo de personajes, estaba de más. La primera escena de una película suele adelantar el tono general del resto y aquí nos encontramos a una Thatcher vieja, sola y dándose de bruces con el horror de su pasado hasta yendo a comprar el pan.
La estructura del film puede resultar cansina y difícil de seguir para el gran público por estar fragmentado en flashbacks, continuos cambios temporales episódicos y alucinaciones de la protagonista. Lloyd intenta sumergirnos en la enferma mente de Thatcher mediante idas y venidas pero no es hasta la mitad del metraje cuando lo consigue debido a la dramática y triste historia de amor con su marido, un magnífico Jim Broadbent (qué actor más infravalorado...). La historia de amor es, de largo, lo mejor de La Dama de Hierro, gracias a una química a prueba de bombas (perdón por el chiste) entre Broadbent y Streep (aunque solo se le reconocerá el mérito a ella). De hecho, esta fragmentación parece diseñada a modo de pequeños trailers con su principio, desarrollo y final con una carga emocional potente y bien construida. Directora y guionista han decidido pasar de puntillas por el Thatcherismo en favor de la persona, lo cual me parece muy correcto y algo totalmente loable, si no fuera porque esa persona dibujada no es Margaret Thatcher. Si se apuesta por retratar a la persona, quiero ver a esa persona porque si no es mejor crear un personaje anónimo desde cero y todos estos problemas quedarían eliminados al no existir comparación o posibilidad de corroborar. Morgan también olvida que el contexto es importante para entender el funcionamiento de una mente humana y la toma de decisiones.
Sigo en spoiler sin ser spoiler
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: No podemos mezclar en cinco minutos la Guerra de las Malvinas, el atentado del IRA y su lucha contra los soviéticos sin más datos que unas pobres imágenes de archivo. Aparte de que condensar sesenta años en cien minutos es imposible y una locura.
La directora de Mamma Mia no deja pasar la oportunidad de hacer hincapié en la exaltación de un feminismo barato y de folletín, en donde el mundo entero se equivoca donde la Thatcher acierta para acto seguido omitir las consecuencias de algunas de sus funestas decisiones. El feminismo es muy respetable cuando existen motivos para ello pero en la historia real los opositores de la Primer Ministro tenían motivos más que suficientes para cargar contra ella sin importar si era mujer u hombre. Insisto, no creemos un héroe o un monstruo donde ya hay un personaje con matices, grises y muy atractivo para una adaptación cinematográfica. A pesar de todo no es una mala película ya que el ritmo que Lloyd imprime es el adecuado en cada momento y sabe gestionar muy bien momentos emotivos con otros más distendidos. Streep y Broadbent están majestuosos pero me gustaría destacar a Alexandra Roach interpretando a una joven y revolucionaria Thatcher de forma sublime. Mi pregunta es si realmente hacían falta tantos kilos de maquillaje en la cara de la actriz de Los Puentes de Madison, ya que en algunas escenas apenas puede mover la boca y solo logra transmitir algo a través de los ojos. Thomas Newman se reinventa y ejecuta su mejor banda sonora en años, lejos de sus típicos tics a los que nos tenía acostumbrados.
Es un film muy emotivo con un final que hará las delicias de los aficionados a soltar la lagrimilla en el cine (reconozco que conmigo funcionó) que podría haber sido mucho más de no ser por los problemas antes citados. Es triste que la típica película perfecta británica como ésta (perfecta en reparto, técnicamente, musicalmente, visualmente...) quede marcada como un intento digno pero fallido de llevar a la pantalla a un personaje tan bestial como lo es Margaret Thatcher. Aún así, muy disfrutable si se consigue ignorar sus deficiencias y una oportunidad de oro de disfrutar del mejor elenco posible en cualquier película: cualquiera que esté integrado por británicos. Una última reflexión...Streep está de Óscar, es innegable, pero ¿Las británicas Judi Dench, Vanessa Redgrave, o Julie Christie (por no citar a Helen Mirren) lo hubieran hecho peor?
PD: Quien haya visto Little Britain tendrá difícil aguantarse la risa ante las repetidas voces que gritan "Margaret, Margaret..."
Jlamotta 
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