spoiler:
- La llegada de Milan a la ciudad en tren es clavadita a la del típico forajido del oeste que llega al pueblo con dudosas intenciones.
- Las persianas de las tiendas que van cerrándose a su paso recuerdan a esas ventanas de las casas de esos mismos pueblos del oeste que se cerraban por miedo a alguna bala perdida.
- El bar del pueblo es claramente la imagen del "saloon", con amago de pelea incluida.
- Y el asalto final al banco, la culminación de todo ello.
Contariamente a la opinión mayoritaria que he leido en las críticas de otros usuarios, a mí el final me parece demasiado metafísico, pero no empaña un sensacional trabajo del admirado Patrice Leconte.