11 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Recuerdo que intenté ver por primera vez "Bailando con lobos" cuando tenía 12 años. A la media hora lo dejé por puro aburrimiento. Unos años más tarde lo intenté de nuevo con igual fortuna. Y sin embargo, pese a mi inmadurez, percibía una belleza, una magia en la película que me hacia pensar que, aunque fuese muy aburrida, era magnífica.
Cuando ayer la vi entera (la versión del director, además) me di cuenta que tenía razón. Es una obra que desde los primeros compases desprende una magia, una atracción, un tono de auténtica obra maestra que la hacen inolvidable. La clave está en la dirección de Kevin Costner. El tono es de un clasicismo épico, de una formalidad impecable, de una belleza difícil de igualar. Grandiosa, sublime, crepusucular. Nada de efectos especiales, todo paisajes naturales, realismo puro, pero lírico e intimista. Gracias a su maestria, el director consigue convertir en épicas escenas que rodadas de otro modo serían anodinas. Además la fotografía de Dean Semler es preciosa, la música de John Barry absolutamente conmovedora, el montaje, la ambientación, los actores, el guión, perfectos. Está tan bien rodada que pese a lo largo del metraje en ningún momento te se hace aburrida.
Y luego la historia en si es de una melancolía abrumadora. Un hombre desesperado que quiere morir, que quiere huir de la sociedad occidental y que desea ver, vivir en la frontera "antes de que desaparezca", en contacto con la naturaleza, en uno de los últimos espacios vírgenes al margen del hombre blanco. Y en ese viaje iniciático, el contacto con el otro, con los indios. Y la comunicación y el comprenderse primero, para luego apreciarse y al final quererse. Todo está narrado perfectamente intercalando secuencias casi de antropólogo con otras más bien poéticas.
La película, pese a algunas interpretaciones, no cae en el maniqueísmo (porque los indios también hacen cosas malas), en el antiamericanismo, o en el tercermundismo. Simplemente muestra la realidad, lo que fue frente a lo que podía haber sido. El camino de John y el de los indios, el del respeto, el de la comprensión, el de la convivencia, el del aprecio mutuo, entre ambos pueblos, y todos los pueblos con la naturaleza, con los animales que habitan la tierra. Todo ello está envuelto de una melancolía, de una tristeza arrebatadora. Esos espacios naturales, esas tribus, esos lugares sagrados, esos bosques, esos lobos, esos bisontes seguramente ya no existen aplastados por ciudades, el ferrocarril, las carreteras, la deforestación, la caza, el exterminio, etc.
En fin, gran película, merecedora (por una vez estoy de acuerdo con la Academia) de los 7 oscars que se llevó (mejor película, director, guión adaptado, fotografía, sonido, B.S.O. y montaje), llena de momentos preciosos, con un sabor muy especial, propio del cine clásico moderno, muy de finales de los 80 y principios de los 90, que reflejó perfectamente (y ayudó a crear) el espíritu de aquella época memorable.
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La película está llena de momentos muy bellos, dignos de recordar. Por ejemplo, cada vez que aparecen en todo su esplendor las praderas o suena la música o se ve el cielo rojizo al atardecer o azulado sin mácula; el principio con la maravillosa cabalgata de John ante las filas de los enemigos, la caza de los bisontes, el encuentro con la chica, toda la historia de amor con ella, la despedida del final, la relación con su caballo, cada vez que aparece el lobo, cuando consigue darle de comer, cuando baila con él, cuando matan al caballo, cuando matan a el lobo, etc.
11 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Lo dicho. ¿Resulta Creible? Recuerdo que cuando vi esta película por primera vez me mantuvo toda la cinta sin saber quien era el asesino. Y eso ya es un logro.
Igualmente es interesante el debate que subyace en toda la pelícua que es plasmado en una conversación de Ángela con Jorge Castro, entre la postura de ella de: rechazo de toda violencia / no dar al público lo que quiere. Y la de Jorge: la violencia es legítima /hay que dar al público lo que demanda. Al final no le queda más remedio a Ángela que admitir que Castro tenía razón en su planteamiento. Lo que no deja de ser una crítica, no tanto a las televisiones que emiten violencia sino a los espectadores que la piden y consumen.
Sin embargo, la película está llena de escenas del todo alucinantes y de fallos de guíon que la hacen bastante increible.
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Por ejemplo:
- ¿Tiene sentido la persecución de Bosco a Ángela cuando la conoce? O sea, que ella salga corriendo, se le caigan las cosas, las recoja, siga corriendo para que al final Bosco la encuentre, ¡y tenga los papeles de la muerte de Vanesa y las llaves de Ángela!
- O cuando Bosco llega a su casa ¡y ella se esconda en su habitación!
- O que el profesor se quede a ver la película, se muera, se quede toda la noche y ni el guardia de seguridad, mujeres de limpieza, etc. lo descubran.
- O la pelea y posterior muerte de Jorge Castro. Jorge encañona a Chema, le dispara a dos metros y ¡no le da!, forcejea y le mata.
- O que Chema se halla colado en su casa para grabarla, sólo para que dudemos de que sea el bueno.
- O que el profesor, Jorge Castro, esté interrogando a Ángela para que le de la cinta snuff y cuando va a hablar, llaman a su despacho y el profesor le pasa la llamada a Ángela para que consteste. ¡Por favor, que malo haría eso! Lo más normal es que colgara el téléfono y siguiría preguntando.
- O que tengan las películas almacenadas en un pasadizo. ¿Para sacarlas en un mercadillo? Lo lógico es que se hagar por encargo y una vez realizada una, sería vendida al comprador.
Etc. etc.
10 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Si no nos conociéramos, me quedaría alucinado al ver que esta "James Bond contra Goldfinger" supera en puntuación y en críticas positivas al resto de entregas de la popular saga. Precisamente ésta, la más floja de Sean Connery, si no fuera por los adefesios que la siguieran, una película llena de momentos absurdos, de chicas guapas de quita y pon, cuya única función es amenizar la velada de James Bond, de una historia que se estira de un modo ridículo, de una serie de paridas para ir saliendo de las complicaciones en las que se halla nuestro héroe y hasta de una cantidad de rarezas estrambóticas como lo del ejército de pilotos mujeres al servicio de Goldfinger o la vieja con metralleta. Para detalles más concretos, consultar el SPOILER.
Lo peor de todo es que se ve que al espectador precisamente es esto lo que le gusta. Después de dos intentos dignos, "Agente 007 contra el Dr. No" y "Desde Rusia con Amor", Guy Hamilton inicia con esta película la etapa más hortera y frívola del famoso 007, camino que daría sus peores frutos con Roger Moore. Mucho invento, unas chicas detrás de otras, malos excéntricos, extravagancias varias, guión de lo más tonto, torpeza a la hora de desarrollas las secuencias y exotismo variado. Pero en el fondo, lucimiento personal constante de Bond. Pues en vez de rechazar este menjunje completamente superficial, falto de inteligencia y hasta de coherencia, veo más alabanzas que nunca. Si es que las cosas, cuando degeneran, es que degeneran.
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Pequeña relación de cosas absurdas, mal hechas o al menos discutibles:
- Pues si que le dio fuerte el malo a James Bond para dejarlo KO el tiempo necesario además para matar a la chica con el polvo de oro ese. Es más, ¿por qué no le mató a él, que era el que descubrió su truco y le hizo perder el dinero?
- Todavía no sé muy bien que quería la hermana de Jill Matterson, Tilly Masterson. Se presenta en mitad de la carretera, dispara a Bond y más adelante le dice que no quería matarlo a él, sino a Goldfinger. "Pues tira usted muy mal" le replica hábilmente Bond. Parece que Tilly, a tontas y a ciegas, ha visto a 007 y ha pensado "¡Ese es Goldfinger!". Y va y la dispara. ¿Por qué ha llegado a esa conclusión? Misterio de la naturaleza.
- Vaya arma más mala la del coreano. ¿No es mucho mejor la clásica arma de fuego? En este caso va el tío y le tira el sombrero y vamos a suponer que mata a su víctima, porque de lo contrario se queda directamente desarmado. Pues luego tiene que ir corriendo a recogerlo si quiere volver a usarlo. Es como si fuera un arco con una sola flecha. ¿Muy útil, verdad? En mitad de la pelea, "!Eh, no tires, espera, que voy a por el sombrero!". Por cierto, vaya pedazo de actor el coreano. Le está pegando Bond y se ríe.
- No entiendo que Goldfinger no mate a Bond cuando tiene oportunidades a trote y moche para hacerlo. Supuestamente no lo hace porque está al tanto de la Operación "Gran Slam". ¡Pues mayor razón para matarlo! Pues no lo hace, pero tampoco lo tortura o interroga para saber que información conoce. No, lo lleva consigo, le enseña su casa, lo tiene como un huésped a cuerpo de Rey. Es más, le explica su plan y hasta lo lleva en primera fila al atraco en Fort Knox. Cualquiera diría que está enamorado de él y que por eso no lo mata.
- ¿Quién es más tonto, el chino que le abre la celda a Bond porque cree que después de sonreírle se ha evaporado de su celda o el jefe mafioso que se mete en el coche con el coreano, sin escolta ni nada, que está entre amigos, y que el chofer en vez de llevarlo al aeropuerto lo conduce a un desguace, y eso que le avisa el mafioso? Hasta que el otro lo mata, no se entera.
- Vamos a ver con la piloto, Pussy Galore. Al principio parece lesbiana, pero luego resulta que Bond es tan seductor que cambia de palo. ¿Es esto serio? Pero no sólo la hace cambiar de condición sexual con un chasquido de sus dedos sino que hasta la hace buena. Resulta que iba a matar a unos cuantos miles de personas y ganar millones de dólares con la operación, pero ahora que ha conocido a un hombre de verdad, pues se le quitan las ganas, mira tú.
- Se ve que la propia Pussy Galore tenía preparado toneladas de gas de mentira para dar el pego en caso de cambios de opinión a última hora.
- Gondlfinger al final queda como rematadamente tonto. No sólo porque deja de encañonar a 007 para que este se pueda abalanzar, quitarle el arma y matarlo sino porque el plan sale mal y no se da cuenta de que ella lo ha traicionado. Si ella ha tirado el gas y el gas no ha funcionado, alguien, ella, lo ha cambiado.
- Vaya capacidad de planificación más extraordinaria de Bond. Ya iba a saber que el que tiene las llaves de sus esposas iba a ser asesinado por el coreano, dejando el cadáver a su alcance para que 007 pueda cogerlas, liberarse y luego parar la bomba.
- El ejército y los que están fuera, ¿porqué demonios no intervienen antes? Porque les falta un pelo para haberse convertido en los más ineptos de la historia de la humanidad. Saben lo que va a hacer Goldfinger, conocen su plan, lo tienen rodeado, no esperaba su llegada, es todo un ejército. ¡Pues va Goldfinger y se escapa! Y porque in extremis detienen la bomba nuclear que hasta podía haber sido peor.
- El método de Bond para desactivar la bomba: Coger un puñado bien grande de cables y tirar bien fuerte a ver que pasa.
Ojo con "El señor de Hawaii". Durante la primera hora aproximadamente se desenvuelve como un drama convencional, con tintes raciales, conflictos familiares y aventuras políticas de por medio en el Hawaii de 1959. La cantidad de personajes y la abundancia de tramas hacen que el relato tenga escasa consistencia. Luego los personajes tampoco tienen el desarrollo que parece lógico. Por ejemplo, la cuñada se difumina y la evolución de Rey y su hermana te coge un poco con el pie cambiado.
Sin embargo, a mediados de la película, te empiezas a dar cuenta de que hay algo encerrado en lo que estamos viendo. Entiendo que lo que se está apuntando es demasiado fuerte (SPOILER) y el director, al ser consciente de ello, no se atreve a desarrollarlo en toda su plenitud. De este modo el desenlace resulta previsible desperdiciando posibilidades de la subtrama mencionada. Además la respuesta planteada al principio (Rey se opone a la relación de su hermana porque es de otra raza o porque...Spoiler) se disuelve al no querer afrontar el problema.
Pese a lo dicho, la cinta no está mal rodada y aunque los personajes dejan un tanto que desear hay buenos momentos y algunos diálogos de interés. Me llamó especialmente la atención el que se sostiene la hermana y la madre de su prometido. La primera, en una actitud claramente progresista, pregunta que en el caso de que todas las razas se fundieran en una sola y todas desaparecieran ¿qué perdería el mundo? a lo que la madre responde, en una postura reaccionaria, que su pueblo es como un conjunto de casas viejas en una gran ciudad. Cada vez que se construyen casas nuevas, más equipadas y mejores, las viejas desaparecen hasta que al cabo de un tiempo ya no queda ninguna. Yo personalmente me quedo con la segunda visión.
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Evidentemente me refiero a la atracción bastante reprimida que sienten los hermanos entre si. En ella se descubre definitivamente en la pesadilla que tiene y en él, en unas cuantos gestos más o menos explícitos. De este modo se entiendo, entre otras cosas, la afectividad extraña de la chica y los celos de Rey, que rechaza a los pretendientes de su hermana, no por ser de otra raza, sino por ser hombres que quieren quitársela.
Comprendo que todo esto es tabú pero bastante morboso y confieso que me gustó ese giro. Por eso creo que el final debiera haber sido otro. La chica rechaza al doctor (por cierto, otra vez, el galán abofetea a la chica y no pasa nada, si bien en esta ocasión, al menos se disculpa) y se queda con el hermano formando un extraño matrimonio, con el bebé como si fuera el hijo de ambos. Obviamente no puede haber nada entre ellos pues esa atracción sexual debe permanecer reprimida sublimándola en un "tierno amor fraternal".
17 de 28 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Como soy un profundo admirador del Imperio Persa clásico, el que fundó Ciro y que después de Alejandro Magno, los partos y los sassanidas acabó sucumbiendo ante el Islam, me dispuse a visionar esta película para ver como los presentaban. Entonces descubrí con horror que el retrato era siniestro. Los persas son retratados como monstruos, como animales, deformes, enfermos, decadentes, corrompidos al máximo. La propia figura del Rey de Reyes es demoledora.
En cambio la visión de los espartanos es excelente. ¡Que buenos, que nobles, que humanos! Además ¡cuanta razón tenían! Ante esta burda manipulación la rabia me turbó la mente y mandé el filme al infierno de las películas. Y es que por muy heroico, romántico, emocionante o épico que fuese (que no lo era), todo quedaba devaluado por el planteamiento que he expuesto.
Y sin embargo, los siniestros, los grandes canallas de la historia antigua (y hasta de toda la historia en general) fueron los espartanos (como se apunta con el trato que dan al embajador persa) y de ningún modo los persas. El hacer pasar a los espartanos, y su democracia comunistoide, por héroes de la libertad, por defensores de occidente frente a la barbarie de oriente y el despotismo persa es una de las falacias, una de las memeces que explican buena parte de los horrores que ha sufrido occidente a lo largo de su historia.