29 de 33 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Interesante film que muestra sin rodeos cómo la policía brasileña es una de las policías más violentas y corruptas del mundo y cómo los grupos de narcotraficantes ejercen un poder casi paralelo al estatal.
El fenómeno de la delincuencia organizada de las favelas y del combate del mismo mediante una policía al margen de la policía forma parte de la cultura de aquel país, ya acostumbrada a las noticias diarias de crímenes, asaltos, ejecuciones en una espiral que parece no tener fin. En ese sentido, el mensaje oculto que transmite el film es un tanto desalentador: no hay estado de derecho, ni poder legislativo ni sistema judiciario capaz de afrontar la delincuencia por lo que es mejor encomendarse a un grupo policial que, siguiendo las mejores tradiciones al uso en este tipo de formaciones, primero dispara y luego pregunta.
En esa tesitura, la justificación de la violencia es casi automática. No parece que exista otra forma de combatir el crimen más que con el crimen. No hay termino medio ni posibilidad de medias tintas. O se está a un lado o se está al otro.
A destacar una banda sonora contundente, muy pegadiza y que complementa muy correctamente la estética de "video-clip" o de comic que algunas imágenes presentan.
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spoiler:
Existen, al margen de la brutalidad ejercida por el BOPE, dos elementos que me gustaría destacar.
Por un lado la escalofriante descripción de la corrupción en la que se encuentra sumida la policía brasileña: una policía mal entrenada, mal pagada, sin códigos éticos, dispuesta a negociar con los propios delincuentes de tal manera que unos y otros se confunden entre sí. Y resulta escalofriante porque muestra la realidad actual de la policía sin exagerar un ápice.
En segundo lugar, queda muy bien reflejado la hipocresía y la ambigüedad en que se mueve un sector de la población brasileña, precisamente una parte de niños-bien, de pijos reconvertidos a motivaciones sociales pero que consienten, aplauden y participan de los aspectos mas "guays" de la marginalidad como es el consumo de drogas, otra de las epidemias que asolan la contradictoria sociedad brasileña.
En definitiva, un film interesante más que por el film en sí, por las connotaciones sociológicas que muestra. Llevar una camiseta o un tatuaje de la "caveira" está muy de moda ahora en Brasil.
11 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil.
El film de Wenders recoge -con un esquematismo simple y lineal- las tenebrosas y oscuras lindes del sufrimiento humano causado por el desamor, un tema tan antiguo como la propia condición humana.
Ese sufrimiento siempre es causa de trastornos, de ansiedades, de remordimientos, de locuras y de comportamientos erráticos que sólo podrán ser comprendidos por aquellos que, alguna vez en su vida, han sufrido en sus carnes el zarpazo del abandono, de la pérdida: dificilmente será entendida por quienes no hayan pasado por ello.
La narración inicial de un singular viaje protagonizado por un deambulante tipo con rasgos de "homeless" resulta impactante así como la ternura y la bondad comprensiva mostrada por su hermano, dispuesto a ayudarle para conectarle con la realidad y curar el gran sufrimiento interno, curación que sólo se adivina en la parte final con un impresionante diálogo, digno de cualquier consulta de terapia psicológica. La música de Ry Cooder simplemente inolvidable.
12 de 16 usuarios han encontrado esta crítica útil.
La visión de esta película siempre me ha transmitido una extraña sensación relacionada con los sentidos del olfato y el frío. Viendo las desoladas aceras de las calles milanesas en un ambiente postbélico, la oscuridad de sus farolas, parece como si el frio imperante calase en los huesos y llegara hasta nuestro olfato aromas de chimenea, de cartón quemado, de lumbre sin puchero o con puchero sin chorizo...
Este "cuento de Navidad" logra crear una instantánea simpatía con el protagonista huérfano prácticamente desde el comienzo. Su inocencia, su ingenuidad, su bondad, su visión de un mundo frío, cínico y duro a través de una mente limpia que no ha logrado ser echada a perder por su paso por un orfelinato, se convierte en el arma que logra enfrentarse a la codicia de una sociedad vieja, caduca y acabada a través de una lucha de clases incruenta y sin odio, un conflicto social lleno de azúcar que más quisiera para sí cualquier gobernante ante ghetos de inadaptados y excluidos de la sociedad.
Tal vez lo más destacable del film, teniendo en cuenta que la historia en sí no da para más, sea el retrato descarnado de las ciudades europeas sumidas en la crisis más absoluta tras la contienda bélica. Ciudades y personajes sobrevivientes al horror, a la carencia, al vacío, cuyo único asidero es la fábula en forma de personajes mágicos con poderes para poner las cosas en su sitio y sobre todo para darles a los poderosos su medicina.
Película para pasar un rato muy divertido y pensar sobre el valor de la sinceridad y la bondad.
9 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Intimista y sosegada descripción de lo que muchos llaman "revisión vital", -esto es, mirar hacia atrás y evaluar la propia vida- cuya visión en este film produce al espectador efectos balsámicos y reparadores. Muy pocas películas de la historia del cine reflejan con un sentido tan equilibrado, armonioso y estético los interrogantes que cualquier persona humana puede tener sobre el sentido de su vida.
A través de la seráfica mirada del inolvidable Victor Sjöström, nos adentramos en el apacible, silencioso y comedido mundo de una sociedad que respira urbanidad, civismo y educación por todos sus poros, donde incluso las pasiones más carnales se presentan sin que un solo pelo de la cabeza quede despeinado por ello.
Un embriagador y sutil aroma va envolviendo al espectador en esta "road-movie a la sueca" donde el reloj de pared es quien marca la cadencia y donde la palabra agobio, griterío o malgusto sencillamente no existe. Uno de los grandes méritos de Bergman es que, a pesar de las diferencias culturales, cualquier ser humano con un mínimo de sensibilidad logra reconocer y enfrentarse a sus propios sentimientos.
Elementos fundamentales del film son los episodios oníricos del protagonista. Con una maestría insuperable, Bergman refleja las angustias, los deseos, los temores y los anhelos más profundos del viejo profesor universitario quien, tras sus tribulaciones, sólo le mueve una aspiración: la de comprobar que la vida, a pesar de todo y de todos, tiene sentido de ser vivida y saboreada.
Un film imprescindible.
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spoiler:
Especialmente inquietante resultan los sueños referidos a los temores que nos acechan: el miedo a la muerte, con una simbología freudiana en estado puro, el dolor ante el engaño y la traición y el miedo a ser evaluado y defenestrado por los demás...En concreto este último temor, reflejado en el sueño donde el profesor es sometido a examen por un tribunal digno de la pesadilla de cualquier aspirante a notario.
Pero tras esas escenas inquietantes, también nos encontramos con otras tan emotivas como esperanzadora: la imagen final de un bello paisaje donde el protagonista se reencuentra con sus padres, como colofón de una vida cuya circularidad se cierra, y que a mí -lo reconozco- siempre me hace acabar con los ojos húmedos.
"El tren" recoge una de las más memorables actuaciones de Burt Lancaster en su impresionante papel de jefe de ferroviarios en una Francia ocupada por los nazis, dispuesto a todo por defender el patrimonio cultural francés del expolio. Con un magnífico retrato del mundo del ferrocarril -que hará las delicias de cualquier aficionado-, la historia nos lleva sin miramientos hacia la apología del "sabotaje justo", todo ello entre las contradicciones y preguntas que un esforzado trabajador se hace al encontrarse en una crucial tesitura: ¿cuántas vidas vale el patrimonio cultural de una nación?. El film cuenta con todos los ingredientes para verlo sin pausa, destacando sobretodo el soberbio duelo (a modo de "western") entre Burt Lancaster y Paul Scofield en su papel de jerarca nazi ansioso por codiciar la "gloria de la cultura francesa". Film 100% recomendable para cualquier cinéfilo y/o amante del género bélico.