Un pueblo entero entregado a la causa contra la ocupación inglesa, representada por unos cuantos militares. Al mando de los cuales se encuentra un mayor tullido y asqueado de su actividad bélica y enamorado de la hija de Ryan (el tabernero del pueblo), que está infelizmente casada con el maestro de la escuela; un tipo mucho mayor que no la satisface .Ella cae rendida en brazos del militar. El pueblo tiene constancia del affaire y la repudia.
Triunfo del amor pasional por encima del platónico.
Una alegoría sobre el bien y el mal, el pecado y la virtud, el amor y el odio, el honor y la ruindad...
Película de ambientación y fotografía soberbias. Medida al máximo, aunque de ritmo pausado, el montaje es perfecto y la banda sonora excelente.
No se hace larga a pesar de su duración, ya que David Lean mantiene una tensión continua incluso en las escenas más superficiales.
La actuación de los protagonistas principales es muy psicológica a lo largo de todo el metraje.
spoiler:
La película está llena de metáforas:
-¿No te gustan las flores muertas en el interior del libro?- dice el marido.
-Prefiero verlas vivas en la planta- contesta ella.
Ella era una planta muerta hasta que llegó el militar y le dio la vida.
En la primera escena entre el militar y la adúltera, se ven dos hilos de tela de araña, dos flores, dos árboles y todo eso pasa entre dos coitos.
-Esta yegua no está bien domada- repite dos veces el maestro a su mujer.
Llama la atención que lo único que realmente se respeta e incluso se le tiene miedo es la figura del cura que representa a una sociedad profundamente religiosa.