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Es un documental. Es un diario. Es una mujer que filma con el corazón. Es una película que llega mucho más allá de lo lo que a priori podría suponerse.
Rodada con una camarita digital y tomando como excusa el tema de los espigadores, Vardá realiza un fresco maravilloso de la sociedad de hoy.
Espigan en el campo quienes aprovechan los frutos que no son recogidos, espigan en cierto modo en la ciudad quienes reciclan lo que la "sociedad del bienestar" va desechando, espigan también los artistas que revalorizan elementos a los que ya nadie quiere y finalmente, cerrando el círculo, espiga la realizadora que se inclina a recoger imágenes que la industria cinematográfica deja de lado.
Lúcida. Entretenida. Emocionante. Con pinceladas drámáticas y también con continuos toques de humor.
Muy recomendable ver también, quizá unos días mas tarde, la continuación Dos años después.
SuiGeneris 
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