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Críticas de: helen

helen
(Madrid, España)
1186Películas valoradas
95Críticas
7Listas
Media de sus votaciones: 6,5 (ver sus estadísticas)
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Críticas: 95 Página: 1
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Cinema Paradiso (1989)
Notable
Giuseppe Tornatore
23 de 24 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Su valoración: Excelente 14 de Febrero de 2008
Hoy le quiero hacer una declaración de amor al cine. Y qué mejor que decírselo a Cinema Paradiso, que es la máxima declaración de amor que se le ha hecho al séptimo arte. Cinema Paradiso es mucho más que una película. Es una historia llena de nostalgia por una personal manera de ver y entender al cine. Y de vivirlo.
Preñada de melancolía, humor y nostalgia, Cinema Paradiso cuenta la historia de un director que, al enterarse de la muerte del encargado de la sala de cine de su pueblo, recuerda toda su vida anterior. La historia de un cine de pueblo a lo largo de sus décadas (su auge, sus anécdotas, su declive, su desaparición definitiva) a través de Alfredo y su pequeño ayudante.
Es asombrosa la capacidad de Tornatore para captar lo cotidiano. Totó no se separa del lado de Alfredo, coleccionando en secreto aquellos descartes que el sacerdote -el censor definitivo- corta de las películas proyectadas. Así que Totó guarda, como si de un tesoro se tratara, todos los besos y caricias prohibidos y descartados en una vieja caja. Trocitos de vida.
La estructura en flashback, según los recuerdos de Salvatore de mayor, nos va preparando para un clímax final que es un homenaje sentido al séptimo arte como vehículo de entretenimiento y aprendizaje para la vida. Aparte de las excelencias del reparto, la cinta se beneficia de la música de Ennio Morricone, que compone una de sus partituras más bellas y emotivas, que nos vuelven a recordar la intensidad emocional que despiertan los recuerdos, esa melancolía que salta a chorros cuando la memoria rememora hechos que marcaron nuestra vida y que se han quedado atrás.
"Este pueblo está maldito. ¡Vete!, vete y no vuelvas nunca. Y si algún día te gana la nostalgia y regresas… No me busques. No toques a mi puerta porque no te abriré. Busca algo que te guste y hazlo, ámalo como amabas de niño la cabina del Cinema Paradiso. Desde hoy, ya no quiero oírte hablar; ahora, quiero oír hablar de ti…".
Como me dice una gran amiga, "Cinema Paradiso es la NOSTALGIA de unos tiempos que muchos recordarán con lágrimas en los ojos; es la nostalgia de la niñez, de la juventud, de todo lo que se fue y quedo atrás". Emocionante, muy emocionante. Aunque la tendencia al lagrimeo es inevitable, termina siendo entrañable. Esta película es el cine mismo, y todo el cine está dentro de ella. Es una historia de amistad entre el pequeño Totó y Alfredo, de puro amor entre Salvatore y Elena... Pero me quedo con el deseo de Totó: que el cine fuese en realidad magia.
helen
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El verdugo (1963)
Notable
Luis García Berlanga
16 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Su valoración: Excelente 28 de Marzo de 2008
Luis García Berlanga y Rafael Azcona eran los mejores cuando debían eludir la censura y en esta comedia negra, para mí la mejor película española de la historia, logran su cima, junto al guionista Ennio Flaiano y el operador Tonino Delli Colli, italianos como la coproducción. El embajador de España en Roma declaró, tras intentar prohibir su exhibición, "La película me parece uno de los más impresionantes libelos que jamás se hayan hecho contra España; un panfleto político increíble, no contra el régimen, sino contra toda una sociedad. Es una inacabable crítica caricaturesca de la vida española." Tenía toda la razón. Lo mejor es tratar esta tragedia desde una óptica cómica, que si no, la experiencia puede ser tremenda. Nunca olvidaré el último plano inhumano de "Pascual Duarte", pero ésta la recuerdo fotograma por fotograma. Porque sin ser tan explícita, es mucho más terrible.
Los personajes son un viejo verdugo del régimen, su hija casadera y la “víctima” de ambos, un empleado de pompas fúnebres destinado a heredar el puesto de su futuro suegro. Un hombre normal y corriente, que tiene un trabajo con el que gana poco dinero. Ya casado espera no tener que ejercer nunca su profesión. Pero ese momento llega.
Imprescindible alegato contra la pena de muerte, con un Nino Manfredi (tan buen actor que logra no parecer italiano) acobardado, y un Pepe Isbert (tan genial que vuelve querible a su nefasto personaje) que engrandecen una película que mejora con el tiempo, junto a un gran reparto en el que asoman grandes actores.

-"Amadeo: Me hacen reír los que dicen que el garrote es inhumano. ¿Qué es mejor, la guillotina? ¿Usted cree que se puede enterrar a un hombre hecho pedazos?
-José Luis: No. Yo no entiendo de eso.
-Amadeo: Y que me dice de los americanos. La silla eléctrica son miles de voltios. Los deja negros, abrasados. ¡A ver dónde está la humanidad de la silla!
-Jose Luis: Yo creo que la gente debe morir en su cama ¿no?
-Amadeo: Naturalmente, pero si existe la pena de muerte, alguien tiene que aplicarla."

Excelente comedia llena de un personal humor negro y un duro alegato contra la pena de muerte. La historia de cómo obligan a Jose Luis a hacer lo que no quiere, casarse, tener un hijo y convertirse en verdugo, con el acicate de que mejorará su vida por lo bien que guisa Carmen y disfrutará del piso que ha conseguido don Amadeo. Es una mirada entre divertida y asqueada, certificando cómo los convencionalismos absurdos nos obligan a actuar de modo "normal".
El verdugo no es sólo una de las películas más importantes de la historia del cine español. Es también una de las más duras y siniestras, porque Berlanga y Azcona reducen la pena de muerte a un triste oficio. La sencillez con que está planificada y la versatilidad de matices que ofrece el gran Pepe Isbert otorga credibilidad al drama: en definitiva, matar a alguien en nombre del Estado es también un trabajo como otro cualquiera. Obra de dos genios.
helen
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Los falsificadores (2007)
Buena
Stefan Ruzowitzky
15 de 17 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Su valoración: Buena 23 de Marzo de 2008
Berlín, 1936. Sorowitsch es el rey de los falsificadores de moneda. Pronto es arrestado por los nazis y llevado a un campo de concentración donde es obligado a trabajar para ellos junto a otro grupo de falsificadores. Esto les supone un dilema moral ya que cooperar con sus verdugos prolongará la guerra y podría significar la victoria para los alemanes.
Con el Oscar bajo el brazo llega Los falsificadores, otra película más sobre el Holocausto, austriaca, basada en hechos reales -en la novela autobiográfica The Devil’s Workshop, de Adolf Burger-, sobre la Operación Bernhard. La lista de Schindler, El pianista, Valkyria... El tema del Holocausto ha dado grandes obras maestras, pero sobre todo, con corazón.
98 minutos que no se hacen cortos, que no son una lección de historia -según el propio director- , sino "cuestiones universales para un público contemporáneo". No hay grandes horrores, todo es sobrio y el acercamiento, respetuoso, buscando mostrar más matices más allá del blanco y el negro. El dilema, si merece la pena intentar salvarse uno mismo a toda costa echando por tierra todos tus principios o perder la vida cuando las oportunidades de sobrevivir son prácticamente nulas. Cuando la supervivencia es la clave, no hay ideales ni personalidad que valgan.
Stefan Ruzowitzky (con Tempo, Los herederos, Anatomía 1 y 2 (!!), All the Queen´s Men a sus espaldas) nos da una visión cercana y directa, y lejos de la grandiosidad hollywoodiense, se centra en los conflictos de los personajes, a costa de sacrificar una buena estructura narrativa, que en este caso queda un poco endeble, y de ganar previsibilidad. Mucha cámara en movimiento, primeros planos y zooms, en vez de los planos descriptivos y tranquilitos propios del género.
Lo mejor, las interpretaciones del semihéroe Sorowitsch (Karl Markovics) y de sus compañeros, aun teniendo personajes bastante desdibujados; y esa gran banda sonora, con las viejas grabaciones de ópera de Deutsche Grammphon, esa habanera, y los tangos a la armónica.
Al final, todo se reduce a sobrevivir. "No se consigue nada tratando a los seres humanos como si fuesen mierda, no es productivo. Es mucho más práctico tratar a la mierda como si fuesen seres humanos". De qué va Los falsificadores, de cómo el poder absoluto y absurdo sobre otro ser humano y el tenerlo a su merced hace sacar lo peor del verdugo... y de cómo el papel de víctima impotente deshumaniza la dignidad del hombre. De lo terrible que es hacer de la supervivencia un negocio.
helen
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Centauros del desierto (1956)
Notable
John Ford
16 de 20 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Su valoración: Excelente 6 de Enero de 2008
Tres años después de la finalización de la guerra de Secesión, Ethan Edwards vuelve a su querido hogar formado por su hermano Aaron, su cuñada Martha, sus dos sobrinas Lucy y Debbie y un muchacho medio mestizo llamado Martin. Lucy está prometida a un joven muchacho llamado Brad, cuya familia vive cerca, mientras que Laurie, la hermana de Brad, está enamorada de Martin.
John Ford ya había filmado numerosísimas obras maestras cuando decidió rodar un western, que lejos de convertirse en uno más en su colección, supondría su película más ambiciosa. La sencillez de los recursos cinematográficos empleados para narrar historias sobre los personajes mientras transcurre la acción principal hace que la película transmita un estilo que nadie consiguió imitar con tanta maestría. Sin una sola palabra, sabremos que Ethan fue un combatiente confederado, que tuvo una relación con Martha, la mujer de su hermano, que Martha lo sigue amando...
John Wayne busca a los comanches que secuestraron a su sobrina Natalie Wood, pero no sabe si prefiere encontrarla viva o muerta. Así de sencillo. El personaje de John Wayne, el inmortal Ethan Edwards, es uno de los más ricos y complejos que ha dado el cine. Alguien que prefiere las balas antes que las palabras, pero que esconde una humanidad inmensa. Sutilmente misteriosa, ahí estan los hilos entre John Wayne y su cuñada, que sugieren que la razón profunda de la búsqueda reside en que “tío” Ethan podría ser en realidad el padre de la chica, por lo que su obsesión por matarle tendría origen en la culpa. John Ford no es indulgente con sus personajes, escépticos fantasmas que deambulan por el tiempo y el espacio.
La expresividad que transmiten los actores y cada escena es impresionante, cada matiz, cada lectura... Destacan especialmente los agresivos colores de la fotografía y el guión de Frank Nugent, basado en la novela de Alan LeMay. Violenta y hermosa a la vez, Centauros del desierto (por una vez el título en español mejoró al original, The Searchers), es una película maravillosa, desde cada aspecto técnico hasta la última línea del guión.
Obra maestra, película trágica y rotunda. Trasciende su condición de western para volverse un drama épico a toda regla. Cierto, habrá quien la sitúe directamente en el terreno del racismo, pero es pura poesía.
helen
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Breve encuentro (1945)
Notable
David Lean
15 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Su valoración: Excelente 11 de Diciembre de 2007
Una arenilla en un ojo, un cruce de miradas y el Piano Concerto nº2 de Rachmaninoff. Así empieza una de las historias de amor más bellas del cine: Breve encuentro. Un hombre y una mujer, ambos de edad madura, casados y con hijos, se conocen fortuitamente en una estación de tren. La relación entre ambos empieza como una amistad; pero muy pronto desemboca en una romántica historia de amor, intensa pero prohibida, que les saca de su rutinaria existencia. El dilema está claro, aunque la decisión no es fácil: seguir juntos y romper sus respectivos matrimonios... o dejar de verse para siempre.
Breve encuentro está basada en una pieza teatral de un solo acto, Still Life. Verdaderamente revelador. El guión, escrito por el dramaturgo inglés Noel Coward, cuya maestría a la hora de retratar con sutileza la vida cotidiana de la sociedad británica dio maravillas como La vida manda o este encuentro, breve como la vida misma. Un pequeño clásico, de esos pocos conocidos pero que emocionan hasta los corazones más duros. Una historia de amor no sólo sobre historias imposibles, la infidelidad, sino también sobre la importancia de pensar en los demás antes que en uno mismo.
Celia Johnson y Trevor Howard no son actores. Son los desconocidos en el andén, que mientras hablan sobre medicina o carbonilla se lo dicen todo sin palabras. Mención especial para los secundarios de la cafetería de la estación, tan anónimos, y tan reales. La historia de amor se desenvuelve de forma tan natural que la infidelidad se presenta como algo casi razonable, inevitable; y a pesar de todo los protagonistas nos hacen ver que el hombre se rige por los principios morales que él mismo se ha impuesto, y que en el amor todo vale, pero en la vida real no. Diálogos para la eternidad y ese final, tan melancólico, tan despiadado, tan real y a la vez, tan poco convencional.
Una estación de ferrocarril, dos adultos que ya no esperan ningún tipo de aventura existencial y la posibilidad de coger, por última vez, un tren que les dé un nuevo rumbo a sus vidas. Pero el miedo, la fragilidad y el desamparo son obstáculos imposibles de sortear. En esta obra de arte, intimista y triste, tan imitada como inimitable, David Lean supo dar lo mejor de sí mismo antes de lanzarse a aventuras más ambiciosas, aunque nunca de una intensidad semejante, quizás porque allá donde en sus grandes producciones los rostros de los actores se perdían entre multitudes y escenarios de ensueño, en Breve encuentro a la cámara le bastaron los pequeños detalles para que lo real fuese más real.
"Perdóname por haberte conocido, por amarte...". Qué más decir de una de las películas más bellas, románticas y tristes jamás realizadas. Amarga. Intensa. Hermosísima. De la sencillez de un breve momento... Los años pasan, pero todavía seguimos conteniendo la respiración ante tal torrente de emociones. Nunca hemos disfrutando tanto gastando pañuelo tras pañuelo. Personajes, fondo, vivencias, porqués, explicaciones... Vida en estado puro.
helen
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