Una película que logra reunir y aumentar todos los defectos de Braveheart (la cual logra mantenerse bien a flote pese a ellos): extremadamente previsible, maniquea (con buenos buenísmos y malos malísimos), con la pretensión de crear un ambiente épico. Lástima que sus defectos la hagan menos épica que "Babe, el cerdito valiente".
spoiler:
Resulta enormemente triste y decepcionante darte cuenta desde el principio de la película, de que ese coronel de húsares de ojos azules va a ser, sin duda alguna, el "malo de la película"; y que por supuesto la película tendrá que acabar con un gran duelo a muerte entre Mel Gibson y él. Lamentable.