Todavía me siento profundamente decepcionada por esta película, que a priori, leyendo las críticas de otros usuarios, parecía ser uno de los estrenos más prometedores del año. Sin embargo, lo que he hallado en este film dista bastante de ser interesante, y el resultado es una amalgama de trozos de películas postmodernas, encajadas a trompicones, siendo Los amantes del círculo polar de Medem su principal fuente. De nada sirve rodear a la película con ese halo de física cuántica y filosofía, porque el producto final no deja de ser una colección de imágenes (muchas de ellas muy bellas, eso sí) que derivan en un producto absolutamente pretencioso. A todo esto se le une la excesiva longitud del metraje, que lejos de ayudar a digerir y entender lo que parece un enrevesado argumento nos provoca indigestión. Sólo si realmente tienes más de dos horas que perder, si no has visto absolutamente ninguno de los films citados en el spoiler o te gusta jugar a encontrar las 7 diferencias recomendaría esta película.
spoiler:
Increíble el plagio en toda regla a Medem, y más increíble aún que apenas se haya mencionado nada en las críticas. Veamos ejemplos calcados:
- El nombre de la protagonista, Anna. ¿Demasiada casualidad?
-La forma en que se conocen y qué hubiera pasado de haberse conocido de otra forma, recalcando desde el principio la importancia de cualquier decisión que se toma en esta vida.
-Los padres, al igual que en el film de Medem, son padres de dos compañeros de colegio.
- La escena en la cual los dos hermanastros están en la cama juntos, dormidos después de una noche pasional. Por la mañana, él se despierta y se va corriendo a su habitación mientras que sus padres le buscan y preguntan a Anna (igual que en la peli de Medem) si ha visto a su hermano.
- La escena de la separación de los padres, recalcando que una de las razones por las cuales se divorcian es debido a la relación enfermiza entre los dos hermanos, siendo la respuesta de Anna: él no es mi hermano.
- Los constantes desencuentros y cruces que sufren ambos protagonistas (aquí en una estación de tren, en la peli de Medem más cañí, en la Plaza Mayor).
-El círculo que Nemo dibuja cerca del faro (¿a qué viene?). Exactamente igual que el círculo que Nimri dibuja en Finlandia con tiza sobre un suelo de madera.
-La espera cerca del faro (en el caso de Medem, es la espera en el círculo polar, ya sería demasiado).
-La constante reivindicación del amor eterno, más allá de fronteras o espacio temporal.
A todo ello se le unen sendos ¿homenajes? a otras películas como Johnny cogió su fusil (casi me levanto del cine, lo juro, para irme a vomitar, cuando el protagonista, postrado en la cama, dice: “es de día, siento cómo el sol acaricia el lado izquierdo de mi cara”; Benjamin Button, con el centenario narrador; Donnie Darko, con las paradojas temporales; El efecto mariposa; Olvídate de mí, con la obcecación del protagonista por olvidarse del personaje de Sarah Polley; La vida en un hilo o su remake americano Dos vidas en un instante, con las posibles vidas alternativas dependiendo de cada elección; Y finalmente, el famoso sueño de Resines en Los Serrano (¿qué narices es ese final que dice que todo ha sido producto de la imaginación de un niño de 9 años, después de más de dos horas de metraje?) Estoy convencida de que si sigo hurgando y diseccionando la película de Van Dormael encontraré muchísimas más coincidencias. La parte positiva es que después de este fiasco, nuevamente visiono Los amantes del círculo polar y compruebo que no ha perdido un ápice de lirismo y calidad después de 12 años.