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Una nueva entrega de las aventuras del tio Juan, tras más de 20 años de descanso y con 60 "y pico" años a sus espaldas. Más sangrienta y visceral (literalmente) que las anteriores juntas, agrada porque hace tiempo que no se veía una peli así, de acción pura, sin edulcorantes, en la que la historia es la excusa y nada más, ni se pretende, sólo se quiere dar a Juan motivos incuestionables para matar sin piedad a los más malos, malísimos, que se puedan idear.
Las pegas son inevitables, los años, a pesar de la magia del esteroide y la técnica, no perdonan, y ver a John corriendo y saltando a través de la selva tras los perversos asiáticos es admirable pero no tiene, porque no puede, el mismo ritmo que las anteriores, en esta echa una carrera para acabar sentándose a triturar cómodamente con su juguete.
Asimismo, se echa de menos al coronel Truman y el sello inconfundible de Andrew Vajna y Mario Kassar, que fueron junto con Carolco los que perfilaron para la posteridad el personaje de Rambo.
En definitiva, una peli distraida para los que busquen matanza y sangre sin límites, con más casqueria que en el matadero municipal.
SPECTRA 
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