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Críticas de: Vivoleyendo
Vivoleyendo |
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(Huelva, España)
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| 1066 | Películas valoradas |
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| Media de sus votaciones:
6,7
(ver sus estadísticas)
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Tomates verdes fritos (1992)
Jon Avnet
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| 82 de 127 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
18 de Junio de 2007 |
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Antes de empezar con la crítica en sí, me gustaría que me permitan hacer un inciso. Quiero mencionar una triste realidad.
He comprobado que hay por ahí un número nada desdeñable de usuarios aficionados a declarar como no útiles montones de críticas. Hay críticas que literalmente están acribilladas (incluidas algunas de esta servidora) y les aseguro que a menudo no puedo entender el motivo. Y me pregunto si realmente es viable el sistema del "sí" y del "no", porque al parecer hay muchos que pulsan el "no" por el simple hecho de que una opinión difiera de la suya, sin pararse a considerar si la crítica está bien escrita, o bien expresada, o si tiene algún rasgo original y brillante, o simplemente exprese el sentir de su autor aunque no sea un experto en terminología cinematográfica. ¿Tan ofensivas son para los delicados paladares? Incluso me atrevería a afirmar que muchos pulsan el "no" sin haber leído siquiera la crítica, simplemente porque no están de acuerdo o... ¿tal vez acierte? Porque ya le han cogido una ojeriza irracional a un determinado usuario y le revientan todas las críticas por haber cometido el crimen de ser sincero. Por mi parte, ninguna de mis críticas es tan monstruosa que se merezca los "noes" que está recibiendo. Lo que pasa es que habrá mucha gente que no sabe apreciar algo decente cuando lo tiene delante, o que no respeta la libertad de expresión.
En fin, aclarado todo esto (que si no lo decía reventaba, no puedo hacer como que ignoro las injusticias que se están cometiendo), empiezo con la película.
Esta es una historia que retrata el profundo sur de los Estados Unidos. El planteamiento en sí no es original: el racismo, que es la base, ya ha sido analizado en montones de películas y series. Pero hay ciertos ingredientes que convierten a esta película en algo grande, fresco y demoledor.
Es una historia de mujeres fuertes que unieron sus vidas y lucharon, cada una a su manera, por lograr que a su alrededor el mundo fuese mejor y más justo; es una historia inteligente sobre las lacras de los prejuicios en un entorno en el que ser diferente es una condena. Y es apasionante seguir las peripecias de las dos magníficas protagonistas que, en su rebeldía, no se conforman con agachar la cabeza y dejar que se cometan injusticias delante de sus narices. Y la historia de estas dos interesantes mujeres servirá como aliciente y motivación para otra mujer, que ha perdido el rumbo y encuentra que su vida es insulsa. Estupendas interpretaciones del cuarteto principal, mencionando especialmente a Jessica Tandy, Kathy Bates y Mary Stuart Masterson. Impresionantes.
Una película para reflexionar sobre los prejuicios, para experimentar la nostalgia de un pasado luminoso, para darnos cuenta de que siempre podemos empezar de nuevo por muchos errores que hayamos cometido.
Verdaderamente hermosa y emocionante. Llega al corazón.
No se corten, pulsen el "no". Total, qué crítica tan apestosa, diciendo verdades y elogiando una bonita película.
Vivoleyendo
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Blade Runner (1982)
Ridley Scott
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| 31 de 39 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
26 de Diciembre de 2007 |
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No es fácil recrear un mundo hipotético, ya sea futurista, del presente o del pasado o de cualquier dimensión espacio-temporal. La dificultad de inventar un mundo paralelo, que tal vez existió alguna vez, que podría haber existido o que pudiera ser una posibilidad futura... Siempre me ha parecido fascinante. Me atrapa buena parte de la literatura dedicada a esos temas, como "1984" de Orwell, "Un mundo feliz" de Huxley, "Temblor" de Rosa Montero, la trilogía de la Tierra de Jordi Sierra i Fabra, "El Señor de los Anillos", incluso "Harry Potter" (sí, no se burlen, incluso la historia de Harry), aunque no he tenido el placer de leer la que inspira esta película... Cada cual con sus matices, pero todas abrumadoras y tan complejas como puede ser nuestra propia existencia en el mundo conocido. Y tal vez el nexo de unión entre todas ellas es que son historias sobre nosotros mismos. Sobre la esencia de la Humanidad. No importan los escenarios, los seres, las circunstancias. Todas realizan un sobresaliente análisis de la condición humana.
También en el cine, si algún director es lo suficientemente creativo e intuitivo para plasmar con maestría y naturalidad en la pantalla lo que los artistas de la pluma son capaces de desplegar en sus libros, entonces a buen seguro se ganarán en mí una seguidora leal.
Ante todo tengo que alabar la ingente labor de colocar ante mis retinas una ciudad del futuro cercano, con esa antológica y apabullante arquitectura que llega al máximo extremo en cuanto a la masificación y mezcolanza se refiere. La agobiante sucesión de construcciones gigantescas y complejas que reflejan lo que podría ser la vida en las ciudades: excesiva, repleta de personas de toda condición y nacionalidad, con calles oscuras y tenebrosas que se pierden bajo la inmensidad de los edificios, la gente atestando calles infectas, ruidosas, carteles publicitarios por todas partes destellando sus mensajes consumistas, luces discordantes, todo el mundo afanándose en medio del caos, humos, malos olores, lluvias ácidas incesantes, un cielo casi siempre crepuscular cuya luz solar nunca llega lo bastante abajo para eliminar las sombras perpetuas...
Y con esa atrayente y variopinta ambientación como escenario, un planteamiento brillante sobre el hecho de ser humanos, sobre nuestra capacidad creadora y destructiva, y sobre la ruptura de los límites de la ética cuando entra en juego la creación de criaturas artificiales que sin embargo viven y son similares a nosotros.
Un enfrentamiento verdaderamente lírico, amargo, dulce y peligroso entre creadores y criaturas. Cuando los seres artificiales pero que están tan vivos como los humanos (¿quién es más humano, o menos, en realidad?) se rebelan contra el yugo para el que fueron creados y buscan la libertad a la que tienen derecho, ¿basta una simple orden de arriba que indique a los blade runners que deben tirar a matar a los replicantes, a los "no humanos"? ¿Es tan sencillo como matar a una cucaracha?
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: Diálogos cargados de bella introspección y poesía, dudas existenciales acerca de la vida y la muerte, de la longevidad, de disfrutar del tiempo que nos queda (¿cómo se siente alguien sabiendo el tiempo que le queda?), acerca de lo que implica ser quienes somos, seres cargados de sentimientos, de temores, de esperanzas... Aunque seas un replicante. ¿Eso te convierte acaso en un ser menos complejo, con menos derecho a vivir?
A veces nuestras invenciones escapan a nuestro arrogante control y no podemos pretender someter a seres que son tan inteligentes y racionales como nosotros.
Y, por supuesto, aunque ya sobren los halagos, mis aplausos a Vangelis.
Vivoleyendo
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El diario de Noa (The Notebook) (2004)
Nick Cassavetes
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| 25 de 31 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
15 de Diciembre de 2007 |
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La cámara nos introduce en un paisaje arrebatador. Un lago de aguas casi tan lisas como un espejo se tiñe de un matiz de rojo encendido que parece estar en íntima comunión con la quietud circundante, mientras el sol moribundo desciende serenamente, como para corroborar esa paz sobrenatural. Y, mientras nuestras retinas se empapan de ese regalo, suenan unos acordes de piano tan suaves e íntimos como una caricia. Unos gansos remontan el vuelo y, en una casa próxima, una mujer contempla la grandiosa puesta de sol.
Así da comienzo "El diario de Noa".
En un regreso a un pasado lejano, se nos introduce en la historia de dos jóvenes que se enamoran locamente. El tiempo se detiene en aquel verano de 1940. El primer gran amor, el primero (y a veces el último) en dejar una huella marcada a fuego que no se borra.
En definitiva, un sensible, sencillo y eterno homenaje a la alegría de vivir, a la juventud repleta de sueños en la que se despierta a muchas de las más impactantes emociones de toda la vida. Pero hay un dicho según el cual toda gran felicidad es efímera, que todo lo bello y sublime tiene siempre fecha de caducidad; a menudo las circunstancias se confabulan para tratar de deshacer tanta dicha, para interponerse en esos grandes amores construidos sobre una base de fuegos artificiales y de total entrega. El verano siempre llega a su fin, y supone mucho más que la conclusión de una estación. Las aves que se preparan para su inminente vuelo migratorio en busca de climas cálidos, que viajan hacia su verano perpetuo, marcan el comienzo del fin. Todas las ilusiones gestadas, tantos propósitos, tantos sueños a los que se ha dejado en plena libertad... ¿podrán seguir existiendo? Cuánta fragilidad posee la materia de los sueños... Cualquier movimiento brusco puede hacer que se rompa el hechizo.
Pero, ¿qué ocurre cuando no se trata simplemente de un amorío de verano? ¿Qué destino espera a esos seres que siempre se quedarán anclados en esa época en la que tocaron el cielo a manos llenas?
Porque, ante todo y para siempre, esta es una historia de amor verdadero. Amor que se palpa en cada brizna de hierba, en cada soplo de viento, en la belleza majestuosa de un lago repleto de aves blancas, en una casa de paredes blancas y ventanas azules que posee un alma que habla por sí sola. Se palpa en las miradas, en las risas, en las bromas, en las discusiones, en los poemas de Walt Whitman desgranados en la noche, en la voz, en los gestos... Todo es un despliegue de amor absoluto ante el que sólo puedo rendirme.
Despertar junto a declive, orto junto a ocaso, y entre uno y otro una historia tan soberbiamente tierna y genuina, tan divertida y tan triste, tan excitante y en suma tan conmovedora que esta servidora se rinde al placer de las lágrimas derramadas sin que una pueda ni quiera hacer nada para evitarlo.
Allie y Noah. Su historia, que puede ser la Gran Historia de Cualquiera, se ha grabado en mis fibras internas con letras de oro y sangre.
Vivoleyendo
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Once (Una Vez) (2006)
John Carney
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| 24 de 29 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
25 de Enero de 2008 |
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Puede que éste sea el mejor musical que he visto en mis treinta y un años. Y he visto bastantes.
Recuerdo cuando, en las Navidades de finales del año 2002, fui a Madrid para ver expresamente el musical "La bella y la bestia" en el teatro Lope de Vega, que tanto éxito estaba cosechando. Nunca se me olvidará la sensación de maravilla que me invadió durante toda la representación. Fue como volver al misterio de la infancia, a aquellos años dorados en los que yo creía que existía el polvo de hadas y de estrellas que transformaba el mundo en el escenario de un cuento sin fin.
Pues así he vuelto a sentirme viendo "Once".
Ningún otro drama (o comedia) musical ha atrapado mis fibras como si supiera exactamente cuáles tenía que tocar para extasiarme. Como esos músicos que componen y tocan por puro instinto, que sin que nadie les enseñe saben pulsar las cuerdas o las teclas precisas, "Once" va directo a mis cuerdas y mis teclas y obtiene de mi alma una melodía que yo ni siquiera sospeché que estuviese ahí.
"Once" es más que un musical. Es la vida escrita en partituras e interpretada bajo los sones de una guitarra y de un piano y las voces dulces de dos personas repletas de luz. Es el amor que nunca se podrá expresar con palabras y que jamás será tan bello como cuando fluye a través de una canción. Es el desengaño diluido en magia. Es uno de los medios más hermosos de remontarse hasta el cielo, de abarcar el océano y caminar sobre los rayos de la luna.
Mientras yo bebía cada escena y escuchaba con veneración, sentía que el don de la música es un milagro. ¿Quién puede sustraerse a su embrujo? Yo, que no sé tocar una sola nota, quisiera ser capaz de acariciar las teclas de un piano y extraer de ellas sonidos que trasciendan las barreras del mundo. Sonidos con los que tocar la eternidad, aunque no sea más que un sencillo e insignificante ser mortal. Tal y como ellos, los protagonistas de esta historia, lo hacen sin esfuerzo.
Me he enamorado de esas personas consagradas, tocadas por la musa Euterpe. Esas personas corrientes que, en los húmedos días de Dublín, convierten la cotidianeidad en prodigio.
¿Y qué mejor hechizo existe para un amor naciente que una banda sonora de primera mano, de la que los propios enamorados son los artífices? ¿Puede ser suficiente tal hechizo para unir para siempre dos almas lastimadas?
Bellísimo, sublime drama musical cotidiano que nos conduce por las calles de Dublín y las historias sencillas que laten en ellas. Que nos muestra la rutina de unas personas que no han abandonado sus sueños. Que pone divertidas sonrisas en nuestros rostros y nos llena de esperanza.
Y una de las mejores bandas sonoras desde que el cine existe.
Vivoleyendo
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Requiem por un sueño (2000)
Darren Aronofsky
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| 35 de 52 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
11 de Octubre de 2007 |
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Había una época, una época remota, en la que tenías toda la vida por delante. Te hallabas al comienzo de ese camino deslumbrante por el que se desplegaba una interminable alfombra de terciopelo rojo, invitándote a avanzar hacia el mañana.
Por aquel entonces creías firmemente que podías comerte el mundo, aspirarlo a bocanadas. Los brazos de tu madre eran los puertos a los que arribabas para escapar a las tempestades, para absorber esa sensación de seguridad y de bienestar que te proporcionaban.
Por aquel entonces, el abrazo de tu madre y los confines de tu hogar eran tu horizonte, mientras en tu desbordada imaginación se gestaban sueños de grandeza. Visualizabas todo lo que ibas a conseguir.
Y tú eres esa madre amorosa sin más perspectivas ni anhelos que el cuidado de tu familia, una mujer cuya identidad siempre ha estado supeditada a la de los que te rodean, sin más sueños que los de ver a tu hijo convertido en todo un hombre.
Comienzas tu andadura por la alfombra de terciopelo rojo con paso airoso, desafiante, mirando exultante a tu alrededor y todo te anima a seguir adelante; el sol, benévolo, brilla con fuerza para ti; las frondas de la vegetación que forman un exuberante túnel a tu paso reverberan con todos los tonos de verde.
Continúas avanzando y el túnel comienza a curvarse. La alfombra de terciopelo va adquiriendo un tono de rojo cada vez más desvaído; la vegetación va amarilleando y se vuelve más rala; el sol se oculta intermitentemente y su resplandor disminuye. Y, en algún momento que no aciertas a determinar, el sendero se ha transformado en un retorcido laberinto tan lúgubre como los corredores del infierno. Y, ¿dónde se halla ese sueño que antes percibías con meridiana claridad al final del túnel? ¿Se ha ocultado acaso en las profundidades de este extraño laberinto que se va alejando de todo lo que te resultaba familiar?
Pero continúas avanzando. Te habitúas al intrincado laberinto, a caminar por la oscuridad sin saber hacia dónde te diriges. Tus sueños de grandeza se van diluyendo lentamente tras una cortina brumosa.
El laberinto, cada vez más degradado y corrompido, oculta trampas, puñaladas. No regala nada. En el laberinto del infierno nada se concede gratis. Te ofrece la luna, la evasión, la huida artificial. Te ofrece esa sensación de falso optimismo, de ficticias esperanzas, de patética euforia. El laberinto coloca muy lejos de tu alcance un sucedáneo de sueños adulterados que promete concederte a cambio de que prostituyas tu alma y tu cuerpo. Tú, que todavía crees que habrá un mañana mejor, te prostituyes a cambio de ese sueño imposible, mientras te destruyes en el universo alucinógeno con promesas de una felicidad que te esquiva.
Sigo en el spoiler.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: Y tú, la madre, también te vendes. Te vendes a la esclavitud de la televisión, de los programas sectarios que arrollan tu débil voluntad bombardeándote con mensajes de inalcanzable y vacía belleza puramente exterior, con estúpidos anhelos que te reducen a un ser que apenas vive más allá de las dimensiones de la pantalla del televisor. Te vendes a ese mensaje atrayente y dañino que sólo te conduce a la autodestrucción.
El laberinto se cierra sobre ti sumiéndote en las tinieblas más abismales. Tu paso ya no es airoso ni desafiante, tus ojos ya no brillan, tu cuerpo y tu mente son despojos atrapados en la adicción más salvaje. Caminas por pura inercia, un cadáver andante presto a derrumbarse en cualquier momento para no levantarse jamás. La completa oscuridad te envuelve como en una pesadilla de la que sabes que no vas a despertar. Ya no hay alfombra de terciopelo rojo, ya no hay frondosa hojarasca, ya no hay sol que te alumbre. Te has abandonado a ti mismo, todos te han abandonado. El laberinto te ha traicionado y ya hace mucho tiempo que no puedes ver aquellos lejanos sueños que una vez tuviste. Han desaparecido. Has desaparecido en el centro de las tinieblas.
Tú ya no estás. Eres menos que una piltrafa.
Tus sueños se han perdido.
Terrible, brutal drama de Aronofsky sobre el inexorable descenso al infierno de las adicciones, de las cárceles que la sociedad construye a nuestro alrededor con el reclamo de un éxito y de una felicidad suprema inexistentes, ideados para atrapar a los incautos en la red de ese gran mercado en el que lo que se pone a la venta es la dignidad humana.
Vivoleyendo
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