Maravilloso el puro sentimiento de este film con las vidas entrecruzadas de sus distintos personajes que dan el cariz con esa NY austeriana que sólo este autor sabe definir. Deja un fantástico sabor de boca ese humo que todos comparten y que les une en sus miserias de drogas, padres desaparecidos, familiares fallecidos, pero también en su amistad, principalmente la del estanquero (Harvey Keitel), el escritor en crísis (William Hurt), y el joven adolescente negro (Harold Perrineau Jr). Una película necesaria para los seguidores de Auster, pero también para todos aquellos que desean conocer la América más humana que pudiera existir.
spoiler:
Estupendo monólogo final digno de mención de Keitel que mantiene la curiosidad del espectador hasta el último instante. Es una de las mejores escenas finales de película que yo haya visto contando la historia de cómo consiguió su primera (y última) cámara fotográfica. Se trata de un relato imbuido de una extraña magia que impregna toda la cotidianeidad que puede esperarse de una persona del vulgo, una historia que a cualquiera puede ocurrirle y precisamente de ahí su unicidad.
Por último, es también magnífica esa conversación visual de los dos amigos reunidos para almorzar en el café donde comparten su amistad sincera a través de los cigarrillos que estan fumando, manteniendo el director unas pausas tan intensas que emocionan.
- Si no puedes compartir un secreto con un amigo, ¿qué clase de amigo eres?
...
- exacto