28 de 32 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Una vez más el cine norteamericano se ocupa de la administración de justicia, sobre la cual, es la tesis habitual, se basa una sociedad confiable. Pero ¿qué posibilidad hay de develar la verdad cuando los testigos mienten, o son inducidos a fabular, o los mismos inculpados no quieren hablar, o la sociedad ama cazar brujas? Un documental que muestra gran cantidad de documentación fílmica sobre la familia Friedman, filmados por ellos mismos en la intimidad del hogar y en las discusiones sobre la acusación. Entrevistas a distintas personas, investigadores, abogados, etc., completan el cuadro, sin embargo no será posible llegar a una conclusión respecto de la culpabilidad o inocencia de los condenados. Un gran drama y la disolución de una familia ante nuestros ojos, con el agravante de que a casi todos les importa más la estrategia judicial que el conocimiento de la verdad. Compleja, patética, interesante.
20 de 23 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Impecable thriller, basado en una novela de Ethel Lisa White, de escenarios victorianos y atmósfera gótica, con una ruidosa tormenta en la noche que dura a todo lo largo del filme, en una mansión rural de Nueva Inglaterra, en 1916. La protagonista Helen Carper (Dorothy McGuire) tiene una mudez histérica debido a un trauma infantil y es el objetivo de un psicópata asesino al que se le ha dado por las mujeres "defectuosas". "La escalera de caracol" une los distintos niveles de la mansión. Algunas pistas falsas incrementan el terror y la consecuente sorpresa, la oscuridad de la tormentosa noche y los antiguos recursos de iluminación crean las sombras, los sonidos y la atmósfera perfecta para el género. No se la pierda, es una obra de antología, a la cual no le falta una pizca de humor.
29 de 42 usuarios han encontrado esta crítica útil.
En primer lugar, considero a esta película muy equilibrada, no está contaminada con la historia posterior de Ernesto, (como diría el propio protagonista: no está plagada de "lugares comunes", salvo el cruce a nado del río, una metáfora sobre su heroísmo y su carisma), trata su tema tal como es: el descubrimiento de nuestro mundo ("un mundo de 'mestizos'"), grande y bello, pobre y rico, por un par de jóvenes en formación, sensibles e inteligentes. En la tradición mítica de la literatura, el héroe se forma por medio de una transformación. El hecho de que sean un par de caracteres diferentes permite una dialéctica (de contraste, en la tradición del Quijote y Sancho), la dialéctica de la generosidad y el deseo, de la idea altruista frente a la lujuria y la necesidad. Ese contraste es la esencia del drama y del encanto (es dramático también que unas simpáticas chicas chilenas sean hospitalarias pero no lo sean unas monjas, que creen haber comprendido la Caridad -es decir, la generosidad -).
La simpatía de estos dos actores, la brillantez del lenguaje, sin pomposidad, con naturalidad y buena onda, y la belleza de nuestro continente hacen de esta película una delicia. Y lo que más aprecio de todo es que no hay excesivos discursos políticos, que hubieran estado fuera de lugar; la realidad habla por sí misma, las imágenes son elocuentes, el que quiera ver que vea, la película no necesita explicarse a sí misma, y no hace falta que alguien, dentro de la película, exclame: ¡Oh, qué bello río! Lo dije yo, como espectador, que me lo pasé exclamando a todo lo largo del filme: ¡Qué bonito, qué bonito!
22 de 31 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Estupenda película, filmada en Islandia y hablada en noruego, surrealista (en el sentido de más real que el realismo), kafkiana, simbólica, como una alegoría de una sociedad perfectamente ordenada donde el caos humano ha sido eliminado y, por lo tanto, cualquier inadaptado será radiado ("retornado a su origen", como dirían hoy en día los europeos). Todo significa en esta película que no abunda en discursos pero que logra a la perfección sus propósitos y que sirve para pensar y evaluar a dónde nos lleva eventualmente cualquier utopía.
Un cuarentón llega desde no sabemos dónde, es bien recibido, se le da un trabajo y una vivienda, en poco tiempo encuentra una mujer. Todo es perfecto, ordenado, limpio, pero ....... frío, impersonal, falto de amor, y es una sociedad "sin niños". Tal vez se pueda escapar de este infierno por una grieta en una pared: por allí se escucha música, se huelen comidas sabrosas, hay un rayo de luz de esperanza, del otro lado está el mundo que conocemos, pero .....
Para ver, pensar y comentar, y escuchar excelente música. ¡No se la pierda!
25 de 39 usuarios han encontrado esta crítica útil.
¿Se imaginan una escena teatral sobre una jangada, en el medio y al ritmo del Amazonas, bajando hacia el mar? ¡Como una tragedia, bella y fatídica, de Shakespeare, junto al esplendor del río plateado y la jungla de oro verde! Klaus Kinski (Lope de Aguirre -1511-1561) le da vida a la patética tragedia, a la patética locura de un humano totalmente sacado ("Yo soy la ira de Dios, si quiero que los pájaros caigan de los árboles, caen"). Le da vida y se retuerce, se tuerce como si fuera una serpiente, es suficiente verle la cara para saber que es un loco demoníaco, asesino y suicida. El imperio de la imaginación (la imaginación del Imperio soñado: El Dorado).