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Críticas de La Taverna del Mastí
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6
1 de marzo de 2014
13 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil
El saqueo de obras de arte en tiempos de guerra siempre ha sido un tema recurrente en la historia, debido a que se trata de una herramienta fundamental para el ser humano, ya que define nuestra sociedad a través de sus corrientes y tendencias. Con este hecho, lo que pretende esa nación invasora es, de algún modo, adueñarse de sus raíces e identidad; siendo un acto represivo, aparte de delictivo, evidentemente.

Sucedió con los ejércitos de Asiria, Egipto, Grecia y Roma, pasando por las campañas napoleónicas, la colonización británica, y por supuesto, en los regímenes totalitarios de Hitler y Mussolini durante la segunda guerra mundial.

A lo largo de la historia del cine han habido algunas películas que han tratado este tema, siendo la más representativa el clásico de John Frankenheimer "El Tren", que incluso fue candidata al premio Óscar en 1966 al mejor guion, y que ofrece una de las mejores interpretaciones de Burt Lancaster.

George Clooney, el célebre actor que también ejerce de director, productor y guionista, ha querido tratar este tema del expolio de obras de arte en conflictos bélicos en su quinta película detrás de las cámaras. Para ello, se ha inspirado en el libro "The Monuments Men: Allied Heroes, Nazi Thieves and the Greatest Treasure Hunt in History" escrito por Robert M. Edsel, basado a su vez en hechos reales; y también ha reunido un elenco actoral de lujo repleto de amiguetes suyos para llevarlo a cabo, en el que podemos encontrar a John Goodman, Bill Murray, Matt Damon, Bob Balaban, Jean Dujardin, y Cate Blanchet, entre otros.

Para contarnos esta historia, Clooney la envuelve en clave de comedia, que personalmente me ha recordado a "Los violentos de Kelly" de Brian G. Hutton, salvando las distancias. Y es ahí donde la película flojea, ya que los fallidos gags cómicos le restan dramatismo a la historia de estos héroes anónimos que han dado la vida por preservar la cultura. Además otro punto en contra es su duración algo excesiva (dos horas), que sumado a la falta de tensión, te deja la sensación de que el señor Clooney, a pesar de sus buenas intenciones, a perdido una oportunidad ideal de hacer una película grande, quedándose a medias.

Algunas veces te da la impresión de que el guión va dando palos de ciego, perdiendo el hilo conductor principal y diluyéndose en subtramas sin llegar a profundizar en ninguna. Además la película adolece de la figura de un villano principal, ya que se podría considerar como tal el interpretado por el actor alemán Justus von Dohnányi (Viktor Stahl), pero está desdibujado y con poco peso en la historia. Huelga decir que Clooney ha desperdiciado el talento de este estupendo actor; solamente hay que ver el impresionante villano que interpreta en la muy recomendable película de culto "El experimento", de Oliver Hirschbiegel para darse cuenta de ello.

Aunque a su favor tengo que decir que la factura técnica del filme me ha parecido brillante, con una ambientación muy lograda. También la labor del elenco actoral que está realmente bien, en el que destacaría esa extraña pareja formada por Bill Murray y Bob Balaban que está entre lo mejor de la película.

En definitiva, George Clooney, a pesar de tener mimbres de buen director (como ha demostrado en algunas películas realizadas anteriormente como "Buenas noches y buena suerte" y "Los idus de marzo"), no ha sabido aprovechar todo el potencial que tenía entre manos. No obstante, es una buena película y entretiene.
La Taverna del Mastí
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8
17 de diciembre de 2016
11 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
En la clásica sinopsis escrita en letras grandes tras el inicio de cada entrega galáctica, concretamente en la primera, la mítica "La guerra de las galaxias" (Star Wars, George Lucas, 1977), mucho antes de que le pusieran el apelativo de los episodios y esperanzas varias, decía:

«Hace mucho tiempo, en una galaxia lejana, muy lejana... Nos encontramos en un periodo de guerra civil, las naves imperiales rebeldes atacando, desde una base oculta, han logrado su primera victoria contra el malvado Imperio Galáctico. Durante la batalla, los espías rebeldes han conseguido apoderarse de los planos secretos del arma total y definitiva del Imperio, la Estrella de la Muerte, una estación espacial acorazada, llevando en sí potencia suficiente para destruir un planeta entero. (...)»

Aquel prólogo ha servido para el primer spin off cinematográfico desde que la factoría Disney adquiriera sus derechos. Con una premisa más bien clara, que un cineasta como Gareth Edwards (responsable de la infravalorada "Godzilla" —Id., 2014—), logre mostrar algo distinto, pero manteniendo el espíritu esencial de la historia, es algo a decir verdad muy meritorio.

"Rogue One" ha conseguido lo que George Lucas no pudo alcanzar con los mastodónticos y quiméricos tres primeros episodios; relatar una historia con las dosis necesarias de nostalgia, que expanda el universo conocido sin perder su esencia, sin incongruencias y ramalazos infantiloides y patéticos.

A los hechos ya conocidos de sobra por todos, podemos agradecer que haya tenido la capacidad de introducir nuevos personajes interesantes, tales como el nuevo robot K-2SO o el teniente Orson Krennic. Por lo que respecta al nuevo androide (al que pone voz Alan Tudyk), aporta las dosis justas de humor inteligente al más puro estilo C3PO; por otro lado, Ben Meldensson encarna de forma brillante al malvado teniente Krennic, siendo un antagonista con personalidad y carisma.

Hay que destacar también a ese particular grupo de antihéroes rebeldes suicidas, que personalmente me han recordado a los propios del filme 'marvelita' "Guardianes de la galaxia" (que a su vez estaba influenciada por la clásica saga galáctica). Una 'troupe' repleta de personajes interraciales y de distinta índole, como la protagonista femenina Jyn Erso (encarnada por una solvente Felicity Jones); el oficial de inteligencia rebelde Cassian Andor (que da vida el actor mexicano Diego Luna); los monjes jedhianos Chirrut Îmwe y Baze Malbus (interpretados por el hongkonés Donnie Yen y el chino Wen Jiang); y el piloto desertor de la alianza Bodhi Rool (encarnado por el británico Riz Ahmed. Todos ellos se ven complementados por las apariciones puntuales y estelares del villano por antonomasia Darth Vader o estupendas resurrecciones digitales como la de Peter Cushing, actor británico que lleva fallecido más de veinte años.

A su vez, Gareth Edwards nos deleita con un despliegue técnico espectacular, y es que la galaxia muy muy lejana nunca había lucido tan bien. Hay que mencionar además, que el último tercio del filme es verdaderamente impresionante, el cual realiza un sentido homenaje a la maravillosa "El retorno del Jedi" (Star Wars. Episode VI: Return of the Jedi, Richard Marquand, 1983), con una batalla a tres bandas apabullante.

En definitiva, "Rogue One: Una historia de Star Wars" es una película notable..., es como aquella canción que ocupa la Cara B de un single de tu banda favorita, que cuando la escuchas, acaba siendo mejor que el éxito principal..., también es todo aquello que deberían haber sido los deslavazados episodios 1, 2 y 3 del tito Lucas..., y por descontado, es la mejor entrega de la saga galáctica desde 1983. Sin duda, un clásico instantáneo.
La Taverna del Mastí
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7
26 de septiembre de 2015
10 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
El 'found foutage' es una técnica cinematográfica bastante utilizada en los últimos tiempos en el género de terror. Desde que hiciera acto de aparición en la película (considerada en la actualidad) de culto, "El proyecto de la Bruja de Blair" (Daniel Myrick y Eduardo Sánchez, 1999)... largometrajes como "[REC]" (Jaume Balagueró y Paco Plaza, 2007), "Paranormal Activity" (Oren Peli, 2007), y más recientemente, como es el caso de "Eliminado" (Levan Gabriadze, 2014), se han servido de este recurso para otorgar, con más o menos acierto, un mayor realismo que impacte al espectador.

El director y guionista indio, M. Night Shyamalan, tras estar bastante devaluado por sus últimos trabajos: la infravalorada fantasía épica "Airbender, el último guerrero" (The Last Airbender, 2010) y la floja aventura postapocaliptica con Jaden y Will Smith "After Earth" (Id, 2013); utiliza el recurso antes citado para su última película tras las cámaras, titulada "La Visita", en el que vuelve a la senda del género terrorífico que tantas satisfacciones le ha aportado en el pasado.

Una de las características principales del 'found foutage' es la grabación tipo amateur cámara en mano, que a pesar de conceder un grado de realismo, al mismo tiempo hace que los abruptos movimientos de cámara dejen una sensación de mareo constante; sin embargo, Shyamalan resuelve de manera inteligente ese tema con el personaje principal, una adolescente (interpretada por Olivia DeJonge) que está estudiando cinematografía, propiciando que los encuadres sean mejores y el movimiento de cámara sea más sutil. Con todo, es necesario indicar que posiblemente sea la película que mejor ha empleado esta técnica (en el género de terror, que conste), y sin duda, es uno de sus puntos a favor.

El que Shyamalan haya utilizado este recurso marca un punto de inflexión en su filmografía, ya que a pesar de aportar un toque de frescura al filme que se agradece, hace que pierda el estilo que ha caracterizado desde siempre al director indio: la cuidada puesta en escena y el desarrollo de los personajes. Aunque "La Visita" es su mejor largometraje en mucho tiempo, que con un presupuesto mínimo y mucho ingenio, ha conseguido reconciliarse con crítica y público.

La premisa es bastante sencilla, pero muy efectiva, centrada en una madre que deja a sus dos hijos en la remota granja de sus abuelos, en Pensilvania, durante una semana, los cuales van descubriendo que la anciana pareja está metida en algo profundamente inquietante. El realizador de "El sexto sentido" nos presenta una historia espeluznante y rematadamente muy divertida a partes iguales, en el que destacan sus intérpretes, sobretodo esa adorablemente maliciosa anciana, interpretada de forma soberbia por Deanna Dunagan, que a base de galletas, sonrisas y carreras logra por momentos poner los pelos como escarpias (con algunos sustos muy bien conseguidos); y también el joven Ed Oxenbould, que aporta genialmente los momentos divertidos al filme; asimismo, hay un trasfondo muy interesante en su argumento que trata el tema de los rencores familiares.

En definitiva, "La Visita" supone el regreso a la primera línea de un director denostado en los últimos tiempos, M. Night Shyamalan, con una película realmente fresca, entretenida, inteligente, divertida, inquietante, y por supuesto, recomendable.
La Taverna del Mastí
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7
19 de junio de 2016
9 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
Producida por el célebre actor puertorriqueño Benicio del Toro, y tras su paso por el prestigioso Festival de Sundance y estar pre-seleccionada a los premios Oscar por Irlanda (siendo, a decir verdad, un dato bastante curioso, dado que es una película rodada, hablada e interpretada íntegramente por cubanos), "Viva" de Paddy Breathnach aterriza en el Festival Internacional de Cine de Valencia "Cinema Jove", que se exhibió en la ceremonia de Inauguración de su 31ª Edición.

“Viva” nos conduce por la difícil vida de un joven habanero de 18 años cuyo padre los abandonó cuando tenía 3, y tiempo más tarde falleció su madre. Jesús es un chico que está intentando encontrar su verdadera identidad cuando un día de repente aparece su padre, a quien no conocía.

Ángel, padre de Jesús, fue un exitoso boxeador que en pleno apogeo de su fama mató a una persona en una pelea callejera. Tras permanecer años en la cárcel reaparece de nuevo en la vida de su hijo, quien para sobrevivir corta el pelo, se prostituye como jinetero, y aspira a formar parte de la plantilla de artistas 'drag queen' del cabaret regentado por Mama.

El punto fuerte de "Viva" reside principalmente en la brillantez de las interpretaciones de su elenco actoral, en el que sobresale Héctor Medina, que vimos recientemente en la irregular "El Rey de La Habana" (Agustí Villaronga, 2015), que encarna de forma soberbia a Jesús, un muchacho que intenta sobrevivir inmerso en la soledad de un ambiente decadente, ya que todos se aprovechan de él, decido a su ingenuidad. Mientras tanto, intenta busca su identidad, romper con los tabúes de su sexualidad y cumplir el sueño de ser artista. También destaca Jorge Perugorría, que se mete en la piel de Ángel, el padre de Jesús. Él es un hombre fracasado después de su larga estancia en prisión. De talante violento y alcohólico, irrumpe en la vida de Jesús, y es aquí donde empieza un gran viaje. Porqué "Viva", en esencia, es un viaje de redención a dos bandas, de segundas oportunidades y de descubrimiento, ya que padre e hijo son dos extraños, dos desconocidos que a pesar de su condición paterno-filial no se conocen. Los dos realizan un esfuerzo por entenderse, Jesús desde la perspectiva de la soledad que le ha proporcionado crecer como un huérfano, y Ángel desde la soledad derivada de su temperamento y adicciones; además, le cuesta aceptar que su hijo quiera exhibir su homosexualidad en público. Su director Paddy Breathnach trata esta relación de forma entrañable y conmovedora, teniendo su punto álgido en la aceptación final, tras un impresionante numero musical que rebosa emotividad y en la que solamente podemos decir... "Viva".

La música juega también un papel importante en el filme, ya que se convierte en el hilo conductor de ese "viaje" de descubrimiento, destacando las actuaciones y una exquisita banda sonora repleta de maravillosos boleros clásicos y versiones dance de canciones conocidas, que envuelven el filme de romanticismo y que inspira a los hombres del relato para llegar a ser verdaderamente ellos mismos.

En definitiva, aunque no cuente nada nuevo, "Viva" es una película preciosa, debido al alto nivel interpretativo de sus protagonistas, los pasionales números musicales y una maravillosa historia de amor entre padre e hijo, que se esfuerzan por encontrar la ansiada luz que ilumine la oscuridad que envuelve sus vidas.
La Taverna del Mastí
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8
27 de mayo de 2014
9 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
Se puede afirmar que Godzilla es la referencia más popular de la cultura japonesa del siglo XX, debido a las numerosas películas que se han realizado hasta la fecha, desde que se estrenara la primera en 1954. Producida por la legendaria productora japonesa Toho, Godzilla sirvió como pretexto metafórico para representar el miedo que sintió Japón tras el bombardeo atómico sufrido en la Segunda Guerra Mundial a manos de Estados Unidos.

Muchos años después, concretamente en 1998, el director alemán Roland Emmerich realizó un desvirtuado remake sobre Godzilla, siendo la primera vez que se adaptaba en Estados Unidos. A pesar de contar con un extenso despliegue publicitario y un presupuesto holgado, la película no llegó a conocer el éxito pronosticado, y fue rechazada por gran parte de la crítica.

A raíz del fracaso estrepitoso que se llevó la cinta de Emmerich, la emblemática productora japonesa decidió tener el control en la producción de este nuevo remake. Para llevarlo a cabo, apostaron por el director británico Gareth Edwards, que venía de realizar su opera prima, titulada "Monsters", un modesto e interesante filme de ciencia ficción; además de contar con un amplio y notable reparto actoral compuesto por: Bryan Cranston (Breaking Bad), Juliette Binoche (Tres Colores: Azul), Ken Watanabe (El último samurai), Aaron Johnson (Kick-Ass), Elizabeth Olsen (Martha Marcy May Marlene), Sally Hawkins (Blue Jasmine), y David Strathairn (Buenas noches, y buena suerte).

Esta nueva versión de Godzilla, a diferencia de la perpetrada por Emmerich, sí que mantiene la esencia del personaje de la Toho, la cual el enorme dinosaurio mutante genera y salva, a partes iguales, del caos al mundo. Para ello, se enfrenta a unas malvadas criaturas, animadas por la arrogancia científica de la humanidad, por el cual se le puede considerar como una especie de antihéroe.

Me ha gustado mucho el desarrollo de la historia, está muy bien planteado y relatado a fuego lento, en el que Gareth Edwards se aleja de la "charlotada" visión de Emmerich, para ofrecer una visión seria y más acorde con su homólogo japonés de 1954.

Asimismo la factura técnica es brillante, destacando los efectos especiales, que son sencillamente espectaculares, con un acertado diseño de las criaturas, y una impresionante recreación del caos que genera por donde pasan; por añadidura se puede destacar la estupenda banda sonora compuesta por Alexandre Desplat, que ensalza el dramatismo de la historia.

Por contra, puedo decir que, sin ser una película excesivamente larga (dos horas), ese desarrollo algo lento de los acontecimientos hace que en ocasiones decaiga el ritmo. También se puede decir que está bastante desaprovechado el talento de algunos grandes actores, tales como Bryan Cranston, y sobre todo de Juliette Binoche; aunque en este tipo de propuestas, el trabajo actoral quede relegado a un segundo plano.

En definitiva, Godzilla es una película notable, muy entretenida, interesante y recomendable; que mantiene la esencia del famoso personaje japonés, y realiza un sensacional y brutal despliegue de efectos visuales que quitan el hipo.
La Taverna del Mastí
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