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Críticas de: elumano
elumano Valladolid - España 
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Descubriendo a Forrester (2000)
Gus Van Sant
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| 33 de 36 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
27 de Julio de 2008 |
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...querrán saber qué pienso de esta película, de su director y guión, todo ese rollo de cinéfilo, pero no tengo ganas de hacer eso con esta cinta.
Verán, "Descubriendo a Forrester" es de esas historias que, al terminar, te hacen sentir ganas de hacer algo. Lo que sea. Sé bien que a algunos le entran ganas de escribir a máquina.
No creo que éste sea un repelente relato sobre la amistad y el talento, la discriminación y el mérito personal. Pase que trate de dos tipos talentosos que se hacen amigos, pase que uno sea un joven y el otro no, pase que al leer la sinopsis todo suene a tostón sensiblero. Eso, ja, es bien cierto. ¡Pero es espléndida! Literatura & Cine. Cada cosa colocada en su sitio.
Y algo más, oculto. Si uno engancha con la película es capaz de escuchar grandes lecciones susurradas -más allá de la sonoridad del guión- por las teclas de una máquina de escribir. Es una de esas películas que se hacen un hueco en el bagaje de uno. Y luego está lo que ustedes quieran ver o no. Si quieren ver a Salinger, pueden hacerlo. Si quieren emocionarse, también pueden.
Un papel singular para Sean Connery, magnífico como hombre agotado y como mentor. Una banda de sonido cuidada, espacios para pensar. Una pieza de cine fundamental para el que gusta tambíén de buenos libros. Libros cuanto más polvorientos mejor.
elumano 
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El pez gordo (2000)
John Swanbeck
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| 20 de 21 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
26 de Julio de 2008 |
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Adaptación hecha por el propio autor -Roger Rueff- de la pieza teatral "Hospitalary suite". Dirigida por el primerizo John Swanbeck, no es más -ni tampoco menos- que un puñado de horas de conversación, en la habitación de un hotel de Wichita: interpretación y guión. No busquen tres pies a esta película: lo que tiene que ofrecer es suficiente para convertirla en una cinta muy apetecible.
Tres comerciales acuden a un congreso de ventas con la misión de capturar al “pez gordo”, al cliente perfecto. Dos veteranos, Kevin Spacey y Danny DeVito, con dos actuaciones espléndidas. Cada frase es un resumen armonioso de la vida pasada, y al mismo tiempo, un paso al frente para lo que queda de ella. Junto a ambos, Peter Facinelli, un novato en todos los sentidos, pero que no desentona ni en la historia ni el juego interpretativo.
Spacey está especialmente brillante, llevando gran parte del trabajo, azuzando, sin callar ni un momento. A DeVito le vemos trabajarse cada gesto, aportando la calma que necesita la reflexión, poniendo la guinda.
Si les apetece una película breve, reposada y con un toque de moralidad casi nostálgica, vean "El pez gordo". Una película rodada en 16 días, lo que ejemplifica muy bien la ausencia de la habitual pretensión de hacer una obra delicada y empalagosa.
Créanme, prestar atención a esta poco valorada película no es ni mucho menos perder el tiempo, sino al contrario, quedarse con un buen sabor de boca, una sensación de frescor inolvidable.
Una gran obra menor.
elumano 
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Quiero la cabeza de Alfredo García (1974)
Sam Peckinpah
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| 16 de 16 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
29 de Julio de 2008 |
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Es difícil encontrar, en la historia del cine, un elenco de personajes tan perversos, tan desalmados, envuelto en una historia más sórdida. Y es que todo arranca con un "tráiganme la cabeza" que vale un millón de dólares; evidentemente, es un deseo que la mayoría querrán satisfacer.
Será un veterano de la supervivencia, el gringo Bennie, encarnado por un espectacular Warren Oates, quien llevará las riendas en la búsqueda de Alfredo García -de su cabeza, porque el resto no importa-. El personaje de Oates es tan gris como el que más, pero humano sin duda. Continúa aguantando, con su piano y su botella, en un México que invita a llevar siempre puestas esas oscuras gafas de sol suyas. Un hombre atrapado, ansioso de encontrar algo que poder buscar y, sobre todo, enajenado por una belleza mexicana, tal vez su único alivio. Pero el momento ha llegado: mucho dinero -dinero fácil- para empezar una nueva vida: y encontrará una narración rabiosa.
Viaje de ida: la asquerosa carretera, la chica de la que está enamorado, problemas. Estalla toda la crueldad posible incluso antes de haber comenzado la acción. Viaje de vuelta: más violencia incontenible. Muerte, muerte, muerte. Mexicanos, gringos, inocentes. Y Alfredo García y su cabeza. La cabeza que sobrevuelan las moscas en el asiento del coche de Bennie. ¿Valió la pena? Bennie traga más polvo, más sangre. Los recuerdos, dolorosos; el presente, terrible. Por algún lado habrá que salir de ésta...
Pisándole los talones a "Grupo salvaje", "Quiero la cabeza..." es la más escandalosa película de Sam Peckinpah. Un buen ritmo, quizá de cierto desasosiego, quizá rozando el absurdo en algún momento. El resultado es delicioso. Recomiendo que se vea en versión original, por el continuo baile del español al inglés: así el ambiente queda más embebido, si cabe, de la magia diabólica del director californiano, el maestro que martillea celuloide contra el asfalto para conseguir joyas como ésta.
elumano 
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Flame y Citron (2008)
Ole Christian Madsen
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| 16 de 19 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
29 de Octubre de 2008 |
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Realmente, es una buena película.
Aunque en un primer momento creemos encontrarnos ante una clásica película de espías y soldados de la resistencia europea durante la ocupación nazi, poco a poco vemos cómo el argumento adopta un tono mucho más oscuro. Los dos héroes, son impresionantes. Yo me quedo con el segundón, con Citron, que aunque no es el guapo es todo un carácter: sombrío, duro y honrado.
Puede que el filtro de la película -tonos apagados, muy de cinta de la Segunda Guerra- haga que algunos den cabezadas, pero la realización es magnífica, con planos cuidadosamente gestados. Hay momentos para la acción, para la reflexión moral y para el amor, para el engaño y para el deber, y todo ello está en armonía, sin que ninguno de los temas se haga pesado.
Conclusión final: merece la pena darle una oportunidad al cine danés.
elumano 
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El hombre de Chinatown (1982)
Wim Wenders
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| 12 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
30 de Junio de 2007 |
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Llevada a la gran pantalla en 1982 de la mano de Francis Ford Coppola y dirigida por Wim Wenders, “Hammett” (o “El hombre de Chinatown” como fue traducida), cuenta lo que podría ser una más de las historias del escritor de novela negra Samuel Dashiell Hammett. La diferencia: ahora él es protagonista.
El autor de “Cosecha roja” y “El halcón maltés”, trabajó durante ocho años como detective, lo que le dio cierta experiencia que llevó a sus relatos, aunque Hammett nunca vivió los mundos de violencia, sobornos, mentiras y bandas enfrentadas que se leen en sus obras, sino que sus casos fueron mucho menos virulentos. Tal vez sea esa la razón de la película, el rendirle un merecido homenaje a quien es, junto con Raymond Chandler, el precursor de la moderna novela negra.
Escogido directamente por Coppola, John Barry pone la música. Piano y clarinete, temas muy inspirados y que nos llevan de página en página, de encuadre en encuadre, con la misma lógica y el mismo peso dramático que la historia misma. Sin duda, la música es en “El hombre de Chinatown” pieza clave. Barry supo demostrar su pericia, lo que valió que Coppola le encargara las bandas de sonido de “Cotton Club” y “Peggy Sue se casó”. El propio Wenders, quien no estaba muy animado con la idea de Barry, sucumbió al escuchar el tema de prueba.
Si la música recrea la sustancia última de este asedio a la pantalla del autor americano, la trama queda embebida de los ambientes que, no sin esfuerzo y peleas con Coppola, logró crear Wenders. El director alemán, quizás no muy fiel a su estilo, volcó en cada localización la dureza y los contrastes del género negro anterior, respetando el tempo y el color de las novelas de Hammett.
Y precisamente, ese buen hacer, que consigue que el espectador-lector perciba al mismo tiempo los personajes y las secuencias de los relatos y la personalidad, mitad real y mitad ficticia, de Hammett, se puede ver también en la interpretación y caracterización de un Frederick Forrest impecable en ese papel tan peculiar. Además del protagonista, detectives privados, canallas, mujeres, policías, aprovechados, etc. Todos amigos o enemigos. Todos perfectamente extraídos de entre las páginas amarillentas de algún olvidado manuscrito de los años treinta. Si se está atento y se conoce la obra de Dashiell Hammett, es incluso posible encontrar a alguno de sus personajes, como a ese Max Thaler, apodado Susurro, de “Cosecha roja”.
En definitiva, una película digna de ser vista, no con admiración pero sí con curiosidad, por los amantes del género negro novelado, que encontrarán un Hammett en el papel de “El Agente de la Continental” de sus libros, que tal vez él siempre quiso ser y no pudo.
Y a pesar del diálogo que abría estas líneas, todo termina con un “The end” escrito a máquina que funde a negro.
elumano 
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