|
16 de Agosto de 2010
5 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Raimi se deja de superhéroes y vuelve a su primer amor: el cine de terror.
Y lo hace sin cortarse: la Lohman se lleva más palos y se pringa más que Ash en plena faena, los sustos abundan, el tono es una mezcla de humor y terror, la trama es ochentera... Peeroo... Ya no estamos en los ochenta. Y algunas cosas han cambiado. Los FX digitales aportan una cansina asepsia a los momentos más extremos. La cámara de Raimi ya no es tan enloquecida y exagerada como antaño, falta Bruce Campbell en la ecuación (aunque el viejo buga del cineasta hace más de un cameo) y el final se huele. Supongo que las cosas han cambiado. Por eso el filme no da miedo y algo se me ha perdido por el camino. Y es que el tiempo no pasa en balde. Lo mejor: Las abundantes cochinadas que aparecen a lo largo del metraje (que se echan de menos en el género) y la somanta de palos que recibe la protagonista. Lo peor: Raimi no es el de hace veintinatos años. Y se nota. Pero te agradecermos el esfuerzo, Sam. |