|
22 de Julio de 2009
45 de 54 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Nuestra dosis de terrores veraniegos queda garantizada gracias a "Drag me to hell", una pequeña gran película que supone la confirmación de la actriz Alison Lohman como estrella imparable y, por supuesto, la vuelta a los orígenes del director Sam Raimi.
Rebienvenido sea. Es este un film desprejuiciado, cargado de escenas impactantes y palomiteras. Una propuesta que consigue entablar un dinámico juego con el espectador, gracias a un vaivén constante entre tensión-diversión. Ya desde los primeros minutos, el divertido guión escrito por Sam & Ivan Raimi consigue captar nuestra atención. Ojo, la historia de posesiones que nos ofrecen no es nada del otro mundo, pero lo que sí es encomiable es la forma en que está contada. Y es que, al film hay que reconocerle un enorme afán por entretener, de tal forma que siempre haya espectación por descubrir que nueva ocurrencia o salvajada veremos en la pantalla. Entretenídisimos noventa minutos de metraje que mantienen a la audiencia en sorpresa constante. Un nuevo clásico del terror ha nacido en 2009, este revival ochentero contiene un sinfín de escenas macabras, golpes de efecto, sustos por doquier ... y todo ello aderezado con un sútil y bien recibido humor presente en toda la historia. Una terrorífica diversión que está a punto de poseernos. Lo mejor: La escena en el cementerio. Lo peor: Los altísimos efectos de sonido con los que se acompaña cada susto. |