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15 de Julio de 2012
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Eso decía mi madre cuando yo era niño y estábamos en el salón viendo una película en la tele, y, de pronto, se levantaba y se iba a la cocina exclamando en voz alta y con cierta melodía: qué película, qué película, qué película. Yo al principio no entendía bien el asunto, pero pronto comprendí que se trataba de una especie de burla cínica dicha a su modo, como sólo las madres pueden decir las cosas.
Y sí, es de agradecer que la peli no te mantiene en vilo sin saber qué va a ocurrir, como esas películas que no te dejan ni siquiera ir al servicio por miedo a perderte algo importante. Nada de eso. Esta peli te pemite levantarte en cualquier momento e ir al servicio, por ejemplo, o a por palomitas, o a por un sandwich, en fin, a lo que quieras, que siempre podrás volver al punto donde te quedaste. Te permite hablar de otras cosas con la familia mientras la ves, de política quizás o de futbol, cosa que se agradece a veces, pues ciertamente, en general, nos falta comunicación. Como diría mi madre: qué película, qué película, qué película. |