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28 de Agosto de 2010
3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Stephen Daldry ya se gustó a si mismo en 'Las horas' (2002), pero en esa ocasión la adaptación del papel al celuloide tenía el aliciente de la estructura tripartita que agilizaba un relato, en el fondo, con cierto aroma académico y de best seller correcto, perfeccionista, cerrado en un circulo milimétrico y ajustado a las ramificaciones con las que jugaba. El lector en apariencia no resulta una película tan sofisticada aunque posee en su estructura dos partes bien diferenciadas.
'El lector' peca de cierto academicismo esquelético y, lo que puede ahuyentar más, de demasiada influencia novelística. No pasa nada porqué esté basada en un best-seller, pero la impresión que denotan gran parte de sus secuencias es que se dirigen directamente a la adaptación correcta, estipulada desde la utilización de ciertos abusos institucionales que te sacan definitivamente de la historia: apéndices que deberían incrustarse sútilmente pero que llegan a ser elementos terroristas atentando en los momentos más dramáticos, díganse maquillaje, peluquería o caracterización, utilizados para denotar el paso del tiempo en la trama, y que en último término, resultan ser utensilios que deforman al personaje hacia la parodia y el carácter postizo (una herramienta clásica de Hollywood con el que David Fincher parece tratar y hasta ironizar en su reciente 'Benjamin Button') y para ello sólo hay que observar el cantazo que pegan los dos personajes (madre e hija) interpretados por Lena Olin. Por otra parte, la debilidad masculina del protagonista, anclado en la ya demasiado sobada temática de la melancolía del hombre tras la relacion sexual que ha empapado, sobre todo, la novela contemporánea, en carnes de un Ralph Fiennes afectado por las emociones y con lágrimas en los ojos en mas de una ocasión, hacen que la dureza, la compostura y los principios estrictos de Hanna ganen todavía más en fascinación por puro contraste. Y es que Kate Winslet vuelve a bordar un personaje que no solo tiene el perfil comentado, sino que añade el del descubrimiento tardío hacia la palabra escrita y el afán por volar mentalmente en la cultura de los libros. Sino fuera, una vez mas, por esas caracterizaciones físicas que la Winslet intenta que pasen desapercibidas a través de miradas, gestos y resoluciones interpretativas que van más alla del academicismo de la propuesta global. Aunque en conjunto, uno se cuestiona si valdría la pena visionar de nuevo la película para sacarle mas miga, hay algún momento en el que el debate moral interno de la duda hacia el enfrentamiento personal contra el sistema es o no necesario, la propuesta de 'El lector' hacia los espectadores se hace hasta interesante. |