|
16 de Noviembre de 2009
28 de 44 usuarios han encontrado esta crítica útil.
No tengo problemas con la violencia en el cine. Tampoco con la casquería. Me he tragado auténticas salvajadas, películas durísimas como Saló, Irreversible o Masacre: ven y mira. La cuestión, es que las mencionadas antes, muestran violencia explicíta, pero lo hacen con un motivo, un objeto. Esta no, es simplemente un catálogo de palizas y mutilaciones. A diferencia del cine de Michael Haneke (realista y duro) no hay reflexión, no hay planteamiento alguno, no hay nada. El final, para el que uno lleva aguantando hora y media, esperando una explicación, es una tomadura de pelo.
Lo peor es que esta película, ni siquiera da miedo. Creo que la única intención del director era provocar repugnancia y malestar en el espectador. Vamos, joder por joder, algo fácil. Si eso es todo lo que sabe hacer este fulano, tal vez debería dedicarse a grabar vídeos para el instituto anatómico forense, o haberse atornillado la mano en la mesa. Pues eso, una gilipollez. |