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31 de Agosto de 2011
2 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil.
No sé que pretendían sus artífices con este ladrillo, quizás contarnos la génesis del "giallo" o una especie de desconstrucción del género, pero no hay por donde cogerla. Hacer hincapié en las simbologías varias que plagan la función o en el poder de la mirada no justifica semejante engendro. No estamos ante un Buñuel ni un Lynch. Pedante, confusa, aburridísima y reiterativa hasta el hartazgo. No entiendo donde radica la supuesta originalidad o reflexión que algunos le atribuyen. ¡Huid insensatos!
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