3 - Floja
3,6
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votos
Sinopsis
Dylan Dog, un antiguo agente de Scotland Yard, trabaja como detective privado especializado en la investigación de fenómenos paranormales. (FILMAFFINITY)
29 de Junio de 2012
4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil.
''Los muertos vivientes existen.'' ¿En cuántos libros / cómics / series / películas... habremos oído esta frase para presentar una historia de terror? Al final acaba uno por creérselo. Es más, se acaba creyendo hasta en las maldiciones, algo en lo que el cine lleva insistiendo desde su creación. Una de las favoritas en la cultura popular es la que rodea a uno de los superhéroes más famosos de la historia, aquel a quien Homer Simpson rezaba en los momentos de máxima necesidad (y en lo que fue una de las blasfemias más divertidas jamás emitidas en televisión): Superman. Mucho prometía la carrera del joven Brandon Routh cuando fue elegido para dar vida a la versión del Hombre de Acero de Bryan Singer, pero todas las expectativas no tardarían en desvanecerse.

Y es que poco importan los nombres vinculados a cualquier proyecto relacionado con el súper hombre provinente del planeta Krypton, pues casi todos ellos acaban sucumbiendo a su maldición, quedando sus carreras (y hasta sus vidas) más destrozadas que la ralla del pelo de Clark Kent después de una de sus sesiones de transformismo. En efecto, al bueno de Brandon Routh no le han ido precisamente bien las cosas en el terreno profesional, al haber estado este actor vinculado principalmente a proyectos olvidables, en el mejor de los casos... y horrendos en el peor. 'Dylan Dog: Los muertos de la noche' pertenece más bien a esta segunda categoría, y empieza, cómo no, advirtiéndonos de que ''Los muertos vivientes existen.''

Existen al menos en la única ciudad en todo el planeta en la que podrían existir. Nueva Orleans, joya de la corona de la vieja Louisiana, viva y esplendorosa imagen de la elegancia -muy sui generis- y sobre todo de la decadencia. Es una urbe que acostumbra a despertarse tarde... muy tarde. Tanto como lo haría cualquier persona en plena resaca. Nunca mejor dicho, al ser NOLA la ciudad que realmente vive de noche, y por ende, aquella en la que vampiros, hombres lobo, zombies y otras criaturas del averno tienen la libertad sistémica para campar a sus anchas. Al fin y al cabo, ¿quién les distinguiría de una persona ''normal'' (si es que este concepto existe allí) en Nueva Orleans? Nadie... excepto el intrépido, guaperas e irresistible detective Dylan Dog.
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reporter
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