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5 de Marzo de 2012
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Obra maestra absoluta de Murnau que hoy en día sigue dando pavor y dejándote alucinado ante el uso excepcional de luces y sombras por parte del genial director alemán. Las sombras se despliegan con lucidez y gran muestra de ello es la tan famosa secuencia final con Nosferatu subiendo las escaleras y abriendo la puerta. Cuando Drácula no era tan mega-famoso como es ahora, este film dió a conocer la novela de Bram Stoker aunque la viuda de éste se empeñara en quemar negativos del film, menos mal que se recuperaron copias. El actor principal goza de una caracterización sobrehumana. La trama es sencilla pero efectiva y el ambiente pesadillesco reina en una película sombría y magistral. Acabo la crítica con una frase de la película:
"¡La sangre es vida!¡La sangre es vida!" |