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25 de Junio de 2012
53 de 64 usuarios han encontrado esta crítica útil.
A punto estuve de ir a ver Tengo ganas de ti el pasado sábado a la hora del España- Francia. Bajo la influencia de Barney Stinson sabía que ese era un lugar oportuno para ligar, pensaba ponerme mi traje y allí presentarme, en un pequeño momento de cordura me di cuenta que aquello sólo me podría traer problemas y acabar con una denuncia por pederastia. Además siendo justo, aunque la oscuridad del cine me ayudaría mucho ocultando mi feo rostro, el no poder esconder las risas no me ayudaría a parecer un ser sensible y emocionado. Por ese motivo decidí soltar mi testosterona con el fútbol y ver Tengo ganas de ti más adelante y cambiando el traje por un pantalón corto de lo más cómodo en esta época del año.
La bella historia de Tres metros sobre el cielo es de las más demencialmente divertidas y casposas de los últimos años, sólo sus quince primeros capítulos ya son de lo mejor que se ha hecho en este país que siempre hemos hecho tan buena comedia. La presentación de Hache (o “El Boxeador” como amistosamente me gusta llamarle) era pura genialidad, saliendo de los juzgados, cambiándose la camisa por la chupa, advirtiéndole a su padre que no le llamase Hugo y le llamase Hache y gritando a una virginal María Valverde “Feaaaaaaaaaa” para enamorarla ya eran para quitarse el sombrero. Pero cuando irrumpe en una fiesta de pijos que escuchan a Anni B. Sweet, la intenta violar en la piscina, persigue al coche de su novia con su banda de macarras atacándoles y al final ella se va con él en su moto me hizo llorar de la alegría. En esta segunda parte el bueno de Hache que huyó a Londres tras la muerte de su amigo el pollo y de que le dejase la novia después de pegar a Toni de Cuéntame ha vuelto a Barcelona, allí conocerá a una macarra (y también boxeadora) Gin (Tonic, no este chiste malo no es mío, aunque desde luego podría serlo, pero ya se encargan de robármelo constantemente durante toda la película) que le ayudará a olvidar a Babi, o eso cree él, por que en cuanto aparezca Babi… ¡ay pájaro!. No es de extrañar que Tengo ganas de ti se haya convertido en el éxito del año y la que seguramente será la que salve los datos del cine patrio este año, son muchos los elementos que ayudan a esto. Su realismo: - Todo el mundo ha estado en una discoteca y en el baño le ha dicho a una amiga: “Tía, ¿Nos drogamos?” - ¿Quién no ha corrido nunca en una carrera de motos? Y si encimas la montamos con una escenita de un cuadro que recuerda al videoclip de Always de Bon Jovi, ni que decir tiene. - ¿Quién no conoce a gente que se llame Hache, Gin o Babi? Continúa en el spoiler por falta de espacio
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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