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18 de Marzo de 2011
2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil.
No puedo más que escribir esta crítica desde el corazón.
Estamos ante un film acorazado y engarzado de la admirada y protocolaria nobleza brtánica. Es correcto decir que la escenografía, la dirección y el acompañamiento actoral es más que bueno. La aparición de Wiston Churchill; uno de los mejores oradores y líderes del siglo XX, le da más fuerza, credibilidad y un toque retrospectivo a la película de Tom Hooper. De perogrullo es decir que la actuación de Colin Firth es simplemente; sublime. Pero sin embargo el transfondo emocional tiene un peso mayor de lo que se ve en la superficialidad de la cinta. Con ella hemos aprendido que los desplantes emocionales llegan a afectar a nuestra alma de manera insospechada; incluso haciendonos dudar de nuestra propia voz. Séneca consideraba la verdadera nobleza del hombre obedeciendo a la recta razón, tener una alma justa y adornada por la sabiduría y la virtud. Por ello Jorge VI y Colin Firth se merecen la condecoración como duques de la superación y el apreción de una vida sin límites. |