|
17 de Septiembre de 2012
2 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Brillante Mendoza no terminó Captive a tiempo y The Artist entró de rebote en la competición de Cannes, de donde se fue con el premio al mejor actor, el entusiasmo de la crítica y los elogios de Robert De Niro. Los hombros y la cartera de Harvey Weinstein ya venían en el pack antes de mayo.
Sin embargo, The Artist es mucho menos (o mucho más, según se mire) que el centenar de premios que lleva ganados a día de hoy. Desde un principio Hazanavicius afrontó el proyecto como un mero homenaje al cine mudo y, aunque la película posee una narrativa contemporánea, el tributo es humilde y fácilmente disfrutable. En este sentido, funciona de manera parecida a una de sus competidoras por la palma de oro, Drive: se nutre tanto de un lenguaje pasado que no es justo compararla con los clásicos de hace un siglo. La película representa una isla en un panorama cinematográfico, el actual, a la deriva, falto de ideas nuevas e impulsor, a la postre, del éxito de The Artist, tan desmesurado como elocuente. He ahí la verdadera cuestión. |