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26 de Mayo de 2012
1 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Mizoguchi no pudo poner un nombre mejor al burdel “El País de los sueños”.
En ese país intentan sobrevivir a la catástrofe económica que supuso para Japón perder la segunda guerra mundial, y lo intentan hacer trabajando para conseguir sus sueños, pero resulta que dichos sueños acaban siendo pesadillas. El japonés realiza un trabajo espectacular con un tema muy controvertido y siempre polémico como es la prostitución, una actividad mal vista por la sociedad en todas las culturas y castigado por el aislamiento social, incluso por la familia. Las historias personales del film de las prostitutas son de lo más variopinta, y cada una tiene sus razones moralmente aceptables o no para estar en ese mundo considerado socialmente como vergonzoso. Pero lo cierto es que todas ellas están allí por voluntad propia ¿Por qué su libertad tiene que ser frenada por la moral de los demás? ¿Por qué el país intenta prohibir esa actividad y no ayuda a esas mujeres para que no tengan que vender su cuerpo? ¿Por qué una persona que quiere vender su cuerpo no ha de poder hacerlo? Problema que lleva sin resolverse desde siempre y que no lleva camino de hacerlo pronto. Gran película |