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27 de Mayo de 2011
4 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Comienzo mi primera película de Spike Lee. Director famosillo del que nunca había visto nada. Primeros 20 minutos. Película lenta. Empiezo a pensar que es una mierda. El personaje de Norton me gana con el detalle del perro. Poco más. Empiezo a dormirme, y a pensar en todos aquellos que ponían esta película por los cielos qué era lo que veían en ella. Y me arrepiento de haberme puesto la peli. Aunque sé que actúa Norton, y por eso tengo la esperanza de que algo cambie en ella.
Todo transcurre de forma similar. Pero llegamos al minuto 35 más o menos, y despierto con asombro de mi sopor mental, ante uno de los monólogos con más fuerza y mejor interpretados de todos cuantos he visto. Edward Norton, o Montgomery Brogan se desahoga y se desquita de la sociedad. Norton, Norton, siempre Norton. No por nada es uno de mis actores favoritos. A veces suelo subir un poco la nota de las películas por escenas puntuales, y en esta ocasión sólo por el monólogo le sumo 0,7. Es un punto de inflexión para la película, puesto que después empieza a coger un ritmo más que interesante y es cuando empiezo a entender a la gente que la valora tan positivamente. Es una gran película, una de las mejores del año y sin duda lo tiene todo. Interpretaciones (destacar a Norton y a Barry Pepper), personajes, buena BSO, una historia realista y justa, y un buen desenlace. A destacar también una escena enorme, en la que actúan el personaje de Pepper, un bróker de la bolsa caracterizado por su sinceridad y el profesor de instituto “obsesionado” con una de sus alumnas. Se encuentran en la Zona cero de Nueva York, dónde sucedió el 11-S, y en la película se muestra a trabajadores reales limpiando el lugar. En dicha conversación, se muestran los roles de los amigos. El profesor de instituto es tímido e inseguro, y el otro es todo lo contrario. Además induce erróneamente a lo que piensa sobre Monty, ya que llega a decir que es “un 0 a la izquierda”, pero al final de la película se demuestra que él no piensa eso de verdad. En realidad este tío es cojonudo. Un tío brillante que nunca dijo a Monty lo que le esperaba si se metía en las drogas, pero pensaba de una forma muy particular. Cree, en el fondo que todo lo que le está sucediendo a Monty se lo merece porque ha jugado con las adicciones de las demás personas, y por ello debe de pagar. Me gusta este personaje porque es objetivo, y aunque intenta ayudar en todo lo que puede a su amigo, eso no le impide decirle lo que piensa. Le da un punto moral a la historia. Por eso he elegido este título para la crítica. Corresponde al final del monólogo en el que Norton se desahoga, y que al final asume que el único culpable es él mismo, porque “lo tenía todo y la cagó”. En el fondo sabe que su amigo Francis tiene razón en todo lo que piensa, pero ya le han trincado y es tarde para arrepentimientos. (Continúa en spoiler)
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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