|
30 de Junio de 2012
6 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil.
La inmortal “Volare”, de Domenico Modugno, suena en los títulos de “A Roma con amor” como anticipo de un film que estará plagado de homenajes a esta ciudad. Es un film, claramente, de Woody Allen: tiene su formato, su tipo de humor, sus guiños y sus obsesiones.
www.quecinemirar.blogspot.com Cuando digo “su formato”, me refiero a un guión que propone historias alternadas, una amplia gama de personajes muy diferentes unos de otros, un paseo cinematográfico por los rincones emblemáticos de una determinada ciudad y el juego temporal entre pasado y presente. Esto, que vemos a lo largo de toda su filmografía, vuelve nuevamente en “A Roma con amor”. www.quecinemirar.blogspot.com El humor vuelve a surgir a partir una eficaz combinación entre lo cotidiano, el absurdo, lo ridículo y lo irónico, y a partir de que el espectador pueda “cazar” sus guiños, remisiones al mundo del cine, el arte y al propio autor. www.quecinemirar.blogspot.com Sus obsesiones, las de siempre: la infidelidad, el desamor, la muerte y la fama. El director hace uso y abuso de estos temas en toda su filmografía y esta película no es la excepción. En este caso, tal vez de manera menos fantasiosa que en “Medianoche en París” y más alegre y simpática que en “Conocerás al hombre de tus sueños”, por nombrar sus dos últimos trabajos. www.quecinemirar.blogspot.com “A Roma con amor” es una introspectiva de las obsesiones de su director, una vez más. Al igual que en Barcelona, Nueva York, París, etc. Allen homenajea fotográficamente a Roma, esta vez, además, con mucha música e idioma autóctonos. Simpática, agradable y divertida (no al exceso, pero constante) esta película no es su mejor trabajo, pero su estilo está intacto y, a esta altura, Woody Allen sigue siendo un ícono del cine en vida, más allá de todo. |