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17 de Diciembre de 2008
7 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Ni uno menos no sólo es un clásico entre los filmes que tratan de revisar los planteamientos de la educación y sugieren interesantes reflexiones sobre la labor del maestro, es ahora un lema. Por ejemplo, en Colombia reciéntemente se habla de las nuevas posibilidades de la educación, sobre todo en las zonas marginales del país, y se anexa la fórmula: "Ni uno menos". Supongo, con una intuición que tal vez sobrevalore lo que hacen los ministerios de educación, que al menos alguno ha visto la película y se animó a prestar el título a lo que requiere la exploración pedagógica de un país: que no se vayan los niños a trabajar, que no le vendan sus almas a los malvados deseos de otros, que no pierdan la maravilla de la infancia porque no queda de otra para sobrevivir.
Y es que esa es la lección de esta maravillosa película de Zhang Yimou, el maestro día a día ofrece su vida por sus estudiantes, así ellos no lo escuchen; se sacrifica por sus alumnos, así ellos no lo tomen a bien; y, aún más, el maestro da lo poco que tiene, lo poco que sabe, para que los niños puedan saber más. |