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8 de Agosto de 2011
8 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Trama & núcleo. Género cinematográfico. Nada de eso hay aquí. Empezar la peli por “terror” o la sinopsis ya es pie izquierdo. Un prejuicio. Robbe-Grillet aplica al hecho fílmico una deconstrucción. El montaje y sus piezas desmontadas como en un taller. Si la peli no da miedo, da saltos de edición y es un tópico de arte y ensayo, ¿qué nos queda madre mía?
Pero yo me pregunto, ¿qué narices es una peli de terror? Pensamos: habrá suspense. Pretensión o expectativa. Boooooo. Ahí lo tienes; susto. Interjección, aspaviento. Lo esperado. Pero si esta cinta analiza la estructura de un género desmontándolo, ¿deja de ser parte de ese género? Aparece así un cine de estructura disgregada que evoca la convicción de que la narrativa cinematográfica es un valor adquirido. No venía concedida de antemano, es una construcción. La narrativa de estudios, el montaje de relaciones… Construcciones. Nos extraña que el cine sea lenguaje, con sus normas, subvertibles como toda norma. El desierto da calor en <<Lawrence de Arabia>> porque previamente hay un engranaje estructural en forma de montaje de cerilla y sol. Y si hay engranaje puede haber des-engranaje. La dramatización es un asesinato y un grito, un contraplano enamorado, un tartazo y una carcajada. Esos actos son imitaciones de imitaciones de imitaciones. No es que estén mal, digo que no son de granito. Tratar la imagen como deconstrucción supone llevarla a su identidad original de herramienta, cuestionando su statu quo significante. En esta película hay un plano de truco de magia de montaje -la mano que cura- como fue el primer efecto especial de tranvía desaparecido. Ese plano remite al cine en cuanto a demiurgo y sus “trucos” de disposición de imágenes. Así se indica la perspectiva de indagación textual en la obra. Cada plano remite a otra potencialidad que está vacía si no es interpretada (el efecto Kuleshov establece el carácter “dirigido” de la imagen). El concepto se establece bien en grupo tras años de consenso griffithiano o bien, como en esta película, debe ser el propio espectador el que cuestione la imagen que se le presenta. En una película el orden de lista de los acontecimientos siempre es una impostura, una elección del montador, una falsedad. Aunque sea una impostura lógica y adquirida. Desenlace-introducción-nudo. ¿Huevo o gallina? ¿Antes y después? Edén en medio.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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