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9 de Enero de 2009
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Un experimentado agente del KGB es enviado a los Estados Unidos con la misión de detener por cualquier medio a otro espía renegado que está despertando y utilizando a unos "durmientes" para cometer todo tipo de atentados, en su misión con la ayuda de otra agente norteamericana que le servirá de guía. Vigorosa y trepidante realización de Siegel, que aprovecha bien el ingenioso aunque esquemático guión y entrega un film sin duda menor pero disfrutable, que supera su condición de pura paranoia de la guerra fría ya un tanto desfasada, gracias tanto a esa asombrosa fluidez narrativa marca de la casa (aunque aquí se muestra un tanto televisivo y quizás demasiado funcional en el apartado visual) como a la sorprendente buena química entre el impertérrito Bronson y la estupenda Lee Remick (actriz de inmenso talento nunca suficientemente valorada), como pareja de investigadores de profesionalidad a toda prueba. Una película de lo más recuperable, con bienvenidas gotas de mala uva humorística (los agentes soviéticos infiltrados son todos arquetípicos americanotes, transformados de golpe en terroristas en trance) y la siempre agradecida presencia de Donald Pleasence como retorcido villano. Como curiosidad, el poema de Robert Frost que despierta a los durmientes ( El bosque es hermoso / Oscuro y frondoso / pero tengo promesas que cumplir / y mucho que andar antes de dormir / Recuerda, mucho que andar antes de dormir) era lo que debías decir si deseabas el bailecillo sugerente de la curvilinea Vanessa Ferlito en la malograda pero simpática "Death proof".
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