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21 de Febrero de 2008
7 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Con un contenido de azúcar en dosis industriales, es el sueño de todo dentista, de hecho si fuera comestible nuestros dientes se caerían por las caries. Pero, ah, no importa, porque tras toneladas de azucar y pastel, tras el cúmulo de despropósitos que envuelven esta trama tan simple, hay magia, si, magia. La magia de creer en todas las fuerzas superiores que rodean al ser humano, de creer en el destino y en la felicidad, una magia que se nos ofrece en esta película de forma elegante y sencilla.
Lo mejor: la impagable capacidad de arrancar una sonrisa en el/los momento(s) culminante(s). Lo peor: que si nos creemos esto tenemos que creer también en brujas y unicornios. |