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7 de Agosto de 2011
2 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Un 10. Así de simple. Otros lo explicaron mejor de lo que podría hacerlo yo. Solo destacar el atrevimiento del director, al realizar un film único e irrepetible. Por la forma más que por el argumento. También por el argumento. Por la explosión furiosa e incesante de mil chispas de colores; por el vuelo del espíritu impotente y confundido por el aire azul de la ciudad iluminada por tubos de gas amarillo, rojo, verde, púrpura; por el dolor de la pérdida; por el dolor de los recuerdos. Porque somos inermes ante el destino y el miedo y la angustia y la soledad. Por la amarga e imprevista descomposición de la felicidad. Por lo irreparable. Por los giros continuos de cámara, mareantes, asfixiantes. Por el ritmo, lento, apropiado, perfecto. Porque el metraje no incomoda. Porque la escena de ingesta de droga dura alrededor de cinco minutos; y las imágenes son dignas de un caleidoscopio. Porque creemos que la muerte no es el final. Y por el final. Y porque se cumlió la promesa entre los hermanos, de alguna manera.
Y fundamentalmente porque no habrá otra película igual en la historia. Un diez. Así de simple. |