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3 de Agosto de 2012
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Steven Spielberg ha conseguido hacer que el malo sea el bueno y el bueno sea el malo. Un jovencísimo Leonardo DiCaprio demuestra sus dotes artísticas, con un Tom Hanks que no se queda atrás, a pesar de estar tras él toda la película.
El ritmo, el tono y el estilo son los tres elementos que hacen de ésta una película de lo más divertida e inteligente. En cada escena, el protagonista sorprende con otras de sus geniales ideas. Sin contar con la curiosa relación de amor-odio que lleva con su eterno perseguidor, el inspector de policía. |