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21 de Diciembre de 2011
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Es un manual procedimental para epidemias, tan fría como un protocolo, casi un documental, centrándose más bien en la respuesta de los organismos oficiales, antes que en el drama humano. Salta de miles a millones de muertos en un santiamén, pero este apocalipsis se siente apenas como una estadística.
Tiene algunos golpes de efecto, como las frases “nunca vi nada como esto” y “llamen a todo el mundo”, que suenan extrañas entre tanta burocracia. A pesar de todo el rigor, uno de los máximos encargados de la investigación confunde la fitoterapia con la homeopatía (“estamos explorando forsitia y otros tratamientos homeopáticos”), siendo disciplinas diferentes. Se puede decir que es un efecto tardío de la gripe A, que no aburre pero tampoco apasiona. |