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17 de Julio de 2011
12 de 20 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Pese a su título no se sitúa en una revisión lésbica de “La boda de mi mejor amigo” de P.J. Hogan pero su primera secuencia y diálogos inaugurales podrían remitir a “Sexo en Nueva York”. Incluso alguna imagen a cámara lenta posterior nos remite a una versión femenina de “Resacón a las Vegas”. “La boda de mi mejor amiga”, traducción de “Bridesmaids” (dama de honor), parece una respuesta a las críticas que recibieron las producciones de Judd Apatow, calificadas de machistas. Ahora son ellas las que protagonizan absolutamente una propuesta que se asemeja en cierta manera a las películas que había dirigido el director de “Virgen a los 40” con una protagonista claramente solitaria tocando fondo.
El personaje principal, una looser a la que abandonó su novio y por la que tuvo que cerrar su amado negocio de tartas (aquello que sabía hacer y con lo que disfrutaba y daba sentido a su vida), se encuentra en horas bajas. Se aferra al pasado: a la infancia de su mejor amiga, el paso a formar una nueva relación duradera… Hay que cambiar, clara sintomatología de la nueva comedia americana con la clarividencia y bandera de Apatow y compañía. Improvisación al poder y vía libre para nuevas rutas cómicas que pasan, como todo en viaje, por caminos ya vistos y recorridos anteriormente: desde la escatología al vómito y pedorreta, todo vale. Pero el secreto aquí está en la masa: en ese dibujo de la comedia trash marcada por largos tiempos de exposición en duraderas secuencias que generan excelentes momentos desde la improvisación. Pero también, aparte de masa, son necesarios ingredientes y los fichajes del humor británico de Matt Lucas (“Little Britain”) o Chris O'Dowd (“The IT Crowd”) son un buen síntoma de abrirse hacía nuevas referencias aunque se enclaustra en los clichés grupales: roles de la agresiva bruta, la cándida, la elegante-doña-perfecta y antagonista, la lasciva… Adolece de los defectos de las comedias Apatow en cuanto duración y alguna secuencia alargada y aisalada en innumerables gags y resortes cómicos, como el viaje en avión donde se van diez minutos de metraje. La tijera mejoraría el peinado de la novia y sus damas. Esperemos que “This Is Forty” pase por la peluquería. En el fondo (y en la vida) todo es un engaño (o auto-engaño para los optimistas). El ‘Hold on’ de Wilson Phillips ya no es lo que era porque hay que madurar y avanzar. Cambiar y enfrentarse a la vida y a la nueva comedia norteamericana que nos pide claramente matrimonio. Va en serio. Lancen las flores o huyan porque tenemos nueva novia en el firmamento. |