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6 de Marzo de 2007
1 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Francamente, creí que estaría peor (cuando lo único que se destaca de una película es la labor de un actor, en este caso Forest Whitaker, me echo a temblar). Pero lo cierto es que no está nada mal, a pesar de ser algo superficial.
La truculencia de la historia está suavizada y oxigenada por la peripecia de un joven médico a través de cuyos ojos se nos cuentan los terribles hechos (papel bien encarnado por James McAvoy) Creo que es acertada esta focalización de la historia: si el punto de vista correspondiese a Whitaker, y lo tuviésemos siempre en pantalla, quizá la película habría resultado indigesta por lo excesivo del personaje. De esta manera se consigue que esperemos ansiosos la próxima aparición del monstruo, y disfrutemos con cada una de sus escenas. El oscarizado actor se beneficia de la moda o ley no escrita de premiar a quienes resucitan a personajes reales (en este caso el dictador genocida ugandés Idi Amin), pero no puede decirse que el galardón sea inmerecido: su mirada desigual, su energía, su corpulencia, todo colabora a hacer creíble y temible a esa especie de niño grande puesto en el poder. No me gustó demasiado la "sucia" fotografía, puede que adecuada, pero bastante fea para mi gusto. |