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7 de Abril de 2010
3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil.
En esta película documental, Clint Eastwood obra como intermediario entre una serie de eslabones (entrevistas a grandes músicos del género, en todas sus variantes, que ejecutan su música, solos o en "duetto", o bien imágenes de archivo: imperdible, a mi juicio, Nat King Cole que era un gran ejecutante) o, incluso, aparece él mismo en algunos fragmentos al piano, que reconstruyen una especie de gran "friso", un collage inmenso que da expresión a toda la galería del blues. Es decir, desde el punto de vista estrictamente documental se nota que es un trabajo valioso, de carácter amplio. Ahora, por otra parte, es bastante evidente que hay que ser un fanático del blues para verlo -oirlo- en su integridad, porque es una seguidilla interminable, sin que decaiga la atención o que uno resulte un tanto abrumado. Por eso, hay en mi opinión, dos criterios de juicio: como documental, como acopio, es valorable. Después está la cuestión de los gustos personales. 7 puntos.
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