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9 de Marzo de 2010
3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Nos encontramos ante la Revolución. Un arma de doble filo que, antes de su estreno, era de resultado imprevisible. Sin embargo, resultó revolucionaria. Tanto por su apuésta visual y efectista, original donde las haya, como por una banda sonora adaptada con magistralidad constituyen un film que roza la paranoia y que desborda sorprendente originalidad. Una delicia para la vista, vamos. Moulin Rouge establece un antes y un después para el musical, un género que ya venía de capa caída y que revivió (¡y de qué manera!) gracias a este film. Aparte de la atrevida propuesta visual, tampoco hay por qué despreciar una logradísima interpretación de Nicole Kidman, grata y sorprendente a la vez. Está claro que se trata de una película que busca delicadeza visual, detallista y mantener vivo el ojo del espectador hacia una trepidante lluvia de fotogramas predispuestas cuidadosamente. Moulin Rouge! es ya un clásico que ha ganado un alto puesto en la historia musical, un homenaje tanto al cine, como a la música y al teatro. Pura magia y fantasía grabadas en el celuloide para deleite de muchos.
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