|
2 de Mayo de 2007
16 de 30 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Para qué mentir. "Las dos inglesas y el amor" me ha parecido una de las propuestas más soporíferas, tediosas, plastas y coñazo de cuantas he visto en muchísimo tiempo.
Su primera hora es prácticamente inaguantable: Todo avanza tan despacio como la carrera deportiva de esa pequeña perla llamada Aldo Duscher, los diálogos y situaciones se suceden sin demasiado interés y te preguntas donde quedará el amor, por eso del título, y tal. O no sé, quizá Truffaut se quiso adelantar a Tarkovsky y demostrar que la época coñazo del soviético tenía precedentes en Francia, pero lo cierto es que en su primera hora ni hay amor, ni hay alegría y, lo peor de todo, ni siquiera esas fabulosas voces en off que Truffaut siempre usaba con enorme maña mediaban aquí con grandilocuencia. Pero bueno, como es bien sabido, todo el terreno perdido en el mundo del cine, puede ser recuperable más adelante, así que en el segundo tramo de la obra Truffaut arranca magistralmente y nos sirve diálogos verdaderamente brillantes dando uso a esa voz en off (especialmente grandes esas sinceras concesiones en forma de carta que Muriel va mandando) que, añadidos a una historia contada con algo más de gracia y energía hacen de "Las dos inglesas y el amor" un film, cuanto menos, interesante. Quizá mi intuición falle, pero me parece a mi que el error de todo radicaba en su base, es decir, las novelas de las que se sirvió Truffaut para realizar tanto esta cinta como "Jules y Jim", aunque a saber, quizá me equivoque, pues como tampoco despiertan en mi un gran interés, no seré yo quien me moleste en comprobar la similitud entre el trazo de Truffaut y el de Pierre Roché. |