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15 de Julio de 2012
2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil.
De todos es sabido que somos siempre más críticos con lo nuestro que con lo de los demás. No cabe otra que alabar la decisión y valentía de Mateo Gil en abordar un genero mítico con los recursos de producción patrios, aunque sea en cooperativa. Y precisamente es la producción la que sale más que airosa de esta revisión del final de los famosos forajidos que inmortalizaron otra pareja de inmortales, Paul Newman (Sundance) y Robert Redford (Cassidy), en tierras Bolivianas.
Sobre un notable guión de Miguel Barros y una esplendida fotografía de Juan Ruiz Anchía, Gil emula los westerns crepusculares del maestro Peckimpah con un reparto solvente, donde Shepard aporta el rostro y tipo necesario, amén de su sobrada experiencia, Noriega consigue salir ileso del envite y Stephen Rea lo borda como siempre. La película es disfrutable y entretenida. Sufre de una edición de montaje en muchos tramos algo precipitada, no dando tiempo a que dejen poso algunas de las imágenes, los diálogos no hacen justicia a los personajes ni al guión y Gil desnivela la balanza más preocupado de convencernos de que cumple con todos los requisitos de autentico Wester y abandona un poco a los personajes y la trama en si. Tanto unos como otros daban para mucho más. |